Entró a cazar sin permiso, lo echaron y días después su yegua apareció destrozada

Una discusión por cazadores que entraron sin permiso a un campo y, horas después, una yegua hallada con la cara cortada y el hocico fracturado en Coronel Dorrego. La Justicia ya allanó dos domicilios y analiza ropa con sangre, pero lo que todavía nadie puede confirmar es el vínculo entre ambos hechos.

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Entró a cazar sin permiso, lo echaron y días después su yegua apareció destrozada
Entró a cazar sin permiso, lo echaron y días después su yegua apareció destrozada

Un vecino que andaba en bicicleta por la zona rural de Coronel Dorrego fue el primero en verla. La yegua tenía la cabeza bañada en sangre, cortes profundos alrededor de los ojos y el hocico destrozado. Eran cerca de las 10.30 del jueves pasado.

El animal se llama Tobiana, tiene 12 años y es de Vicente Villarreal, un trabajador rural de la localidad bonaerense que sospecha que detrás de la agresión hay una mano humana y un motivo muy concreto: una discusión que tuvo el día anterior.

Todo estaba normal la tarde anterior

Villarreal trabaja en un campo de la zona y cría varios caballos que su familia usa para practicar deportes. Los mantiene en un terreno cerrado, a unos tres o cuatro kilómetros de su casa, y pasa por ahí todos los días.

El miércoles, alrededor de las 17, fue a verlos y los encontró en perfecto estado. A la mañana siguiente, mientras él estaba trabajando, el ciclista que halló a Tobiana herida llegó hasta su vivienda para avisarle a su esposa.

“Yo estaba trabajando en el campo”, recordó el hombre en diálogo con LA NACION. La yegua estaba atada dentro del terreno cercado con alambrado eléctrico: era la madrina del grupo y los demás caballos solían acercarse a ella.

“Está todo molido”

Las heridas son de una gravedad que complica hasta la respiración. “Tiene un corte grande entre los dos ojos, del lado derecho de abajo. Y respira por ahí porque le rompieron todos los huesos, está todo molido”, describió su dueño.

El Ministerio Público Fiscal de Bahía Blanca informó que los veterinarios que la revisaron confirmaron cortes profundos en la cabeza y una fractura en el hocico. Los investigadores creen que las lesiones se produjeron con un objeto cortante y, posiblemente, también con otro elemento usado para golpearla.

La discusión que despertó las sospechas

Para Villarreal, el ataque podría estar vinculado a un cruce que tuvo el miércoles con dos personas que habían entrado a un campo donde él trabaja para cazar jabalíes sin autorización. Les reclamó porque no tenían permiso para estar ahí y eso podía traerle problemas laborales.

“Yo tuve una discusión con dos personas en una zona rural de acá de Coronel Dorrego y de uno de ellos sospecho, y hay otro cómplice más”, afirmó.

La fiscalía también mencionó ese enfrentamiento entre los datos que el dueño aportó al hacer la denuncia. Sin embargo, todavía no se pudo comprobar si la discusión tuvo relación con lo que le pasó a la yegua.

Dos causas y allanamientos

La investigación quedó a cargo de la UFIJ Nº 9 y la UFIJ de Menores Nº 3, con participación de la Ayudantía Fiscal de Coronel Dorrego. Como entre los sospechosos hay un adulto y un menor de edad, el expediente se dividió en dos.

Fuentes judiciales explicaron a LA NACION que se ordenaron allanamientos para reunir pruebas que permitan identificar a los responsables. En los procedimientos, la policía secuestró ropa con manchas de sangre, objetos cortantes y teléfonos celulares, que ahora serán analizados.

“Se desdoblaron las causas, hay una causa por un mayor y una por un menor. En las dos se pidieron allanamientos”, señalaron desde la fiscalía.

Los operativos fueron autorizados por los jueces intervinientes. Una de las preguntas que deberá responder la Justicia es si la sangre hallada en la ropa corresponde al ataque a Tobiana. También se revisarán los teléfonos en busca de información que ayude a esclarecer el hecho. Por ahora no se conocen los resultados de los análisis ni se confirmaron detenciones.

La yegua de la familia

Tobiana es el animal que hace más tiempo convive con los Villarreal. Las hijas del trabajador la usan para actividades deportivas y una de ellas se ocupa de llevarla a pastar, darle agua y alimentarla. Desde el ataque, también participa de sus curaciones.

“Es la yegua de mi hija, la que más años tenemos nosotros”, lamentó el hombre.

Villarreal agradeció a los vecinos de Coronel Dorrego que se acercaron a dar una mano con medicamentos y alimento. “Estoy muy agradecido a la gente de Dorrego porque me ayudó mucho. Por ahí me traen medicamentos, por ahí me traen un fardo”, contó.

También aseguró que nunca había vivido algo semejante. “Yo tuve siete años los caballos atados en la calle y nunca jamás me pasó nada”, recordó. Y cerró: “No tiene la culpa el animal”.

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