Entrenan bajo la lluvia y el frío, ahora necesitan ayuda para cumplir su sueño en Europa
Tres jóvenes palistas argentinas fueron seleccionadas para un torneo internacional, pero el alto costo del viaje pone en riesgo su participación. ¿Podrán reunir los fondos a tiempo?
Catalina Medone (15), Trinidad Bouzas (15) y Juana Guerrero (16) fueron seleccionadas para los Olympic Hopes en Eslovaquia, pero el viaje cuesta 4.200 euros cada una. Las jóvenes palistas argentinas iniciaron una campaña solidaria para reunir los fondos y no perder la oportunidad de representar al país.
La Federación Argentina de Canoas eligió a estas tres deportistas de la provincia de Buenos Aires para competir en Bratislava, uno de los torneos juveniles más importantes del canotaje mundial. Detrás de la convocatoria hay años de sacrificio: entrenan de martes a sábado entre 3 y 4 horas diarias, sin importar el clima. “Con lluvia, frío, viento o calor”, revelaron.
Sin embargo, el sueño choca contra una realidad económica: el costo total del viaje asciende a 4.200 euros por atleta, y debe ser cubierto por sus familias. Lejos de rendirse, las jóvenes organizaron rifas, ventas de comida y acciones de difusión para recaudar el dinero necesario. “Cualquier colaboración, aporte o difusión nos acerca un poco más a la posibilidad de representar a la Argentina”, declararon.
¿Quiénes son las promesas del canotaje?
Catalina, Trinidad y Juana comenzaron desde muy chicas en este deporte. Combinan los estudios con entrenamientos extenuantes y viajes constantes por todo el país para competir en las regatas de la Federación Bonaerense de Canoas y Kayaks (FEBOCAK). Varias veces al año participan en selectivos nacionales para ganarse un lugar entre las mejores palistas juveniles.
“Entrenamos de martes a sábado entre 3 y 4 horas por día. Con lluvia, frío, viento o calor”, contaron. La rutina implica resignar cumpleaños, reuniones familiares y encuentros con amigos, pero la pasión por el canotaje las impulsa a seguir.
El rol de las familias
Nada de esto sería posible sin el apoyo incondicional de sus familias, que realizan un enorme esfuerzo económico y organizativo para sostener cada entrenamiento, viaje y competencia. Por eso, cada colaboración que puedan conseguir las acerca un poco más a ese sueño que vienen construyendo desde hace años.

