Entregaron a Moka en una casa con el patio sin cerrar y la perra se escapó de madrugada. Las voluntarias la buscaron durante horas: las autoridades, según denuncian, ni siquiera publicaron su búsqueda. Y ahora otra perra del dispensario fue dada en adopción sin que nadie sepa dónde está.
Una perra del Dispensario Canino Municipal fue dada en adopción por personal de la Dirección de Veterinaria a una vivienda con el patio sin cerrar y terminó escapándose en la madrugada. No fueron las autoridades quienes salieron a buscarla: fueron las voluntarias. La historia, según la agrupación que las cuida, no terminó ahí.
La denuncia la hizo pública Comodoro Conciencia Activa, la agrupación que trabaja ad honorem en el dispensario. Sus voluntarias son las que pasean a los perros, los socializan y conocen el carácter de cada uno. Para ellas, lo de Moka y lo de Frida no es mala suerte: es el resultado de un sistema que entrega el animal, firma un papel y no vuelve a preguntar nada.
El patio que faltaba cerrar
De acuerdo con el comunicado de la agrupación, Moka fue entregada a una casa donde había huecos en el patio por los que la perra podía escapar. A eso se sumó un dato que las voluntarias ya habían advertido: Moka no se lleva con los gatos y en esa vivienda había gatos. La fuga ocurrió de madrugada.
Desde ese momento, quienes la buscaron fueron las paseadoras. A partir de las 10 de la mañana, Luana e Irina Bouza rastrillaron la zona mientras los vecinos avisaban por dónde la habían visto pasar. “Hicimos lo que tenían que hacer las autoridades y no hicieron: no salieron a buscarla, no publicaron su búsqueda, no se calentaron (sic) absolutamente por nada”, señalaron desde la agrupación.
Moka apareció. Hoy está en un hogar de tránsito, con cama y techo, pero necesita una familia: si no surge una adopción o un tránsito definitivo, tendrá que volver al dispensario. “Después de todo lo que pasó, no se lo merece”, escribieron las voluntarias.
Frida, entregada sin destino conocido
Cuando la búsqueda de Moka todavía estaba fresca, el mismo personal municipal dio en adopción a Frida, otra de las perras del dispensario. Las proteccionistas se enteraron después: no hubo aviso ni coordinación y, hasta ahora, nadie les informó dónde está ni quién la tiene. “La forma en que buscaron y se llevaron a Frida no fue la correcta”, sostuvieron.
La preocupación, explican, no es caprichosa. Si la verificación de domicilio de Moka se hizo y aun así se constató que el patio tenía huecos, ¿qué garantía hay sobre el lugar al que fue Frida? “Si en su momento se realizó la verificación de domicilio para Moka y se constató que el patio tenía huecos por donde la perra podía escaparse, ¿cómo no nos va a preocupar el lugar a donde se llevaron a Frida?”, plantearon.
También aclararon que no están en contra de que los perros encuentren familia: “Nos alegra enormemente que Frida haya conseguido un hogar. Sin embargo, exigimos saber si está bien, si se ha adaptado adecuadamente y si el lugar cumple con las condiciones de seguridad necesarias, como un patio correctamente cerrado”.
Qué reclaman como adopción responsable
El eje de la denuncia es el procedimiento. Según la agrupación, el municipio no comprueba las condiciones del lugar al que manda cada perro, no hace seguimiento del estado del animal una vez entregado y no articula con el voluntariado, que es el que convive con los perros todos los días. Lo resumen en una idea: entregan, se van y no se preocupan por lo que pasa después.
“Somos nosotros quienes los paseamos a diario, quienes interactuamos constantemente con los animales, quienes estamos atentos a cada detalle de su conducta, quienes los socializamos y quienes invertimos nuestro tiempo y dinero para trasladarnos hasta el dispensario. Por todo ese compromiso, exigimos transparencia sobre el destino de los animales que cuidamos”, señalaron.
Y marcaron la asimetría con la que dicen convivir: “Así como se acude a los voluntarios para cubrir cuentas veterinarias, hacer traslados o sacarlos a pasear, exigimos el mismo respeto a la hora de tomar decisiones”. Sobre el trabajo con el Estado apuntaron: “Se supone que trabajamos en conjunto con la Fiscalía y la Dirección de Veterinaria, pero este no es el camino. Si dependiera únicamente de su gestión, Moka todavía seguiría perdida”.
Cómo ayudar a Moka
Moka está en tránsito y necesita una adopción responsable o un hogar de tránsito definitivo. Los requisitos son concretos: patio cerrado y sin gatos. Quienes puedan darle un lugar o quieran adoptarla pueden comunicarse al 297 414-8310.
“Por Frida, por Moka y por cada animal del dispensario, exigimos respuestas y un trato digno para quienes dejamos la vida por ellos”, cerraron desde Comodoro Conciencia Activa, con un mensaje directo a las autoridades: “Dejen de fijarse tanto en que publicamos y hagan las cosas como corresponde”.
Qué dice la normativa y qué había prometido el municipio
La entrega de animales en adopción está alcanzada por la Ordenanza Municipal 15.776/21 y por la ley provincial I-655, que declara a Chubut territorio no eutanásico y pone el eje en la castración y el cuidado responsable. En los hechos, el área que maneja las adopciones es la Dirección General de Veterinaria, la misma que en mayo aseguró a ADNSUR que antes de entregar un perro inspecciona el domicilio de la familia interesada y hace un seguimiento posterior.
El episodio, además, ocurre en un espacio que arrastra años de denuncias por sus condiciones: el dispensario funciona en un lugar muy alejado de la ciudad, con caniles de cemento al aire libre donde el viento pega de lleno. Las voluntarias insisten en que los perros pasan hasta 23 horas encerrados y que en los últimos meses fueron diez los perros judicializados esperando una adopción.