Entre Ríos ya tiene más de 500 alojamientos que aceptan mascotas: la advertencia de los veterinarios antes de salir de viaje

Entre Ríos se lanzó como destino pet friendly y ya suma cientos de alojamientos que aceptan mascotas, pero los veterinarios advierten que hay algo que muchos dueños pasan por alto antes de subir al auto. Lo que recomiendan no se resuelve en la víspera.

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Entre Ríos ya tiene más de 500 alojamientos que aceptan mascotas: la advertencia de los veterinarios antes de salir de viaje
Entre Ríos ya tiene más de 500 alojamientos que aceptan mascotas: la advertencia de los veterinarios antes de salir de viaje

La provincia se presentó en la Feria Internacional de Turismo (FIT) como un destino pet friendly, con una red que ya reúne más de 500 alojamientos que aceptan animales de compañía y otros 125 prestadores interesados en sumarse. La propuesta apunta a integrar hospedaje, gastronomía, transporte, espacios recreativos y servicios vinculados con las mascotas.

Sin embargo, el desafío no termina en permitir el ingreso de los animales. Juan Manuel Acedo, presidente de la Cámara Entrerriana de Turismo (CET), consideró la iniciativa como positiva pero remarcó que requiere un trabajo conjunto con los prestadores.

En diálogo con UNO, señaló que varios establecimientos ya reciben mascotas y sostuvo que el verdadero reto es que la propuesta no se limite a la admisión, sino que contemple las condiciones necesarias para que tanto los turistas como sus animales disfruten de la estadía.

“No solamente el hecho de permitir el ingreso de una mascota, sino que esta mascota también disfrute con sus dueños”, sintetizó Acedo.

El sector turístico plantea así transformar una oferta que ya existe en una experiencia organizada, con reglas claras y servicios adecuados. Pero aparece una pregunta que involucra directamente a los dueños: ¿todos los animales están preparados para acompañar a sus familias de vacaciones?

La pregunta que hay que hacerse antes de viajar

Santiago González Larrechart, médico veterinario de Paraná, especialista en comportamiento animal y diplomado en etología clínica, planteó a UNO que la primera pregunta que debe hacerse una familia antes de organizar unas vacaciones con su mascota es precisamente si el animal va a disfrutar de ese viaje.

“Tenemos que primero preguntarnos si realmente el animal va a disfrutar de esa experiencia, porque a veces solamente pensamos en nosotros, que queremos compartir con ellos las vacaciones”, analizó.

Explicó que no todos los animales viven de la misma manera un traslado o un cambio de ambiente. En el caso de los gatos, salir de su territorio conocido generalmente no es una experiencia deseada, mientras que los perros pueden tener una mayor motivación para acompañar a su grupo social.

El traslado: un punto clave

Una de las cuestiones centrales es el viaje. Si el perro no está acostumbrado a viajar en automóvil, un trayecto largo puede convertirse en una situación de estrés tanto para el animal como para sus dueños.

González Larrechart recomendó que los perros estén habituados previamente al uso de un pretal o cinturón de seguridad y que no circulen sueltos dentro del vehículo. Además de representar un riesgo para el animal, puede distraer al conductor y generar un accidente.

“Para que el animal disfrute o esté acostumbrado a esa situación tenemos que haberlo trabajado antes”, explicó. De lo contrario, el viaje puede incluir ladridos, llanto o inquietud y terminar siendo una experiencia poco agradable para todos.

Convivencia: el amor también es poner límites

La adaptación también es importante cuando el destino implica compartir espacios con otras personas y animales. Un perro que ladra constantemente, tiene miedo o reacciona de manera agresiva puede atravesar una situación de angustia y, al mismo tiempo, generar dificultades en un hotel o complejo turístico.

Por eso, el especialista remarcó que el concepto pet friendly también debería contemplar la convivencia. “El amor también es saber de límites”, sostuvo, al destacar la importancia de enseñar a los animales a desenvolverse en sociedad.

Otro de los puntos señalados es que los problemas de comportamiento no deberían abordarse solamente cuando se acercan las vacaciones. La educación y socialización desde los primeros meses de vida pueden prevenir dificultades posteriores.

González Larrechart trabaja con una escuela para cachorros desde los dos meses de edad y explicó que cuanto antes se incorporen determinadas pautas, más sencillo suele ser el proceso. No obstante, aclaró que un perro adulto también puede aprender y modificar conductas.

“Obviamente que el perro aprende hasta el último día de su vida”, afirmó, aunque advirtió que cuando existen problemas instalados desde hace tiempo puede ser necesario un proceso más prolongado.

También aclaró que en algunos casos una reacción determinada puede estar vinculada con un problema físico, por lo que recomendó consultar primero con el veterinario de cabecera. Si se descarta una causa médica y existe una dificultad de comportamiento, puede intervenir un especialista.

El tiempo necesario dependerá de cada caso: algunas conductas pueden modificarse en pocas semanas, mientras que otras requieren meses o incluso más tiempo. Por eso, la recomendación es no esperar a último momento.

A esto se suma la necesidad de contar con las vacunas y los antiparasitarios al día y realizar los controles sanitarios correspondientes antes de emprender un viaje.

Un destino que apunta a la convivencia responsable

La iniciativa provincial plantea un desafío que excede la incorporación de establecimientos que acepten animales. Para que el turismo pet friendly funcione y sea exitoso, será necesario que exista información clara para los visitantes y que tanto los prestadores como los dueños de mascotas conozcan las pautas básicas de convivencia.

En ese sentido, la propuesta de Entre Ríos contempla también servicios de transporte, información sobre veterinarias, comercios especializados y otros recursos que puedan necesitar quienes llegan a la provincia con sus animales.

González Larrechart aclaró que la experiencia turística no debería medirse solamente desde la comodidad de las personas. “Tenemos que entender sus necesidades y cubrirlas de la mejor manera”, resumió, y llamó a diferenciar el bienestar real del animal de aquellas prácticas que responden exclusivamente a deseos humanos.

Detrás del concepto de una provincia pet friendly aparece una cuestión central: no se trata solamente de permitir que las mascotas acompañen a sus familias, sino de generar las condiciones para que puedan hacerlo de manera segura, responsable y acorde con sus necesidades. Y que de esta manera pueda transformarse en una experiencia de convivencia responsable para animales, turistas, prestadores y la comunidad local.

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