Entraron a robar a una casa de Coghlan: lo que encontraron adentro los complicó a todos
Claudia Linder perdió a su esposo en un asalto en Coghlan y todavía espera que la Justicia avance: "Lo único que quiero es que paguen por lo que hicieron". La investigación destapó una banda que robaba casas con información de una oficial de la Policía de la Ciudad.
La investigación por el homicidio de Osvaldo Galella, de 74 años, durante un asalto en su vivienda de Coghlan, derivó en el desbaratamiento de una organización criminal acusada de una serie de robos en la zona norte de la Capital. El fiscal José María Campagnoli pidió elevar a juicio a la banda, integrada por ocho sospechosos, entre ellos una oficial de la Policía de la Ciudad que habría aportado información clave para los atracos.
El hecho que dio origen a la causa ocurrió el 24 de enero pasado en una casa de Coghlan. Galella murió tras sufrir una descompensación mientras los delincuentes lo mantenían reducido junto a su esposa, Claudia Linder, según consta en el expediente judicial.
El testimonio que conmovió al fiscal
Las palabras de Linder fueron incluidas por Campagnoli en las consideraciones finales del requerimiento de elevación a juicio presentado ante el juez nacional en lo criminal y correccional Guillermo Rongo. “Nos arruinaron. No encuentro consuelo; pese al acompañamiento de mis hijos, no me puedo consolar. El vacío y el dolor que siento no los puedo controlar a veces. Se llevaron a la persona que más amé en mi vida, a mi compañero de 54 años. No lo puedo olvidar. Lo extraño cada momento. Por dos pesos se llevaron la vida de mi marido”, relató la mujer.
Consultada sobre cómo atraviesa el proceso, Linder fue contundente: “Recordar esto para mí, que creía que se iba a alivianar... no, no es así, a tal punto en que me tuve que mudar. Estuve en la casa de mi hermana, estuve después en un departamento temporal y ahora estoy en un tercer departamento. Lo único que quiero es que paguen por lo que hicieron. No que los maten, pero sí que los agarren y que paguen por lo que nos hicieron. Yo estoy acá con muchísimo esfuerzo porque Osvaldo no pudo. Es un infierno muy grande volver a revivir y repetir todo esto”.
El rol de la oficial de la Policía de la Ciudad
Según el dictamen firmado por el auxiliar fiscal Agustín Serra, la organización contaba con un recurso de particular gravedad: la intervención de una funcionaria de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires que, en abuso de su condición, utilizaba de manera ilegal los datos, recursos e infraestructura de la fuerza para obtener información que servía tanto para concretar los asaltos como para favorecer la impunidad de sus integrantes. Entre esos integrantes se encontraba su propia pareja conviviente.
El texto judicial describe a la banda como una “organización criminal estructurada, con permanencia en el tiempo, experiencia y una metodología propia” para asaltar viviendas particulares. Sus miembros seleccionaban objetivos, realizaban tareas de vigilancia previa, disponían de distintos vehículos para las etapas de las maniobras, adoptaban recaudos para ocultar su identificación y coordinaban sus desplazamientos, puntos de encuentro y vías de fuga.
Los robos que se investigan
Además del homicidio de Galella, la fiscalía imputa a la banda por una serie de robos en casas de los barrios porteños de Coghlan, Villa Devoto, Villa del Parque y Liniers, ocurridos entre el 14 de julio y el 21 de octubre de 2025.
En uno de los golpes, en una propiedad de Conde al 3200, en Coghlan, los ladrones se llevaron 120.000 dólares que las víctimas guardaban en el vestidor de su habitación. En otro, el 29 de septiembre de 2025 en Asunción al 3700, Villa Devoto, se apoderaron de 102.000 dólares, 6500 euros y 4,5 millones de pesos.
“La banda siempre repetía el mismo modus operandi: hacían una inteligencia previa sobre la casa que iban a robar varios días antes”, confió a LA NACION un detective judicial que participó de la investigación.
Cómo se desarticuló la organización
La pesquisa avanzó a partir del análisis de las filmaciones de cámaras de seguridad públicas y privadas instaladas en las cercanías de la casa de las víctimas. Las imágenes permitieron reconstruir el recorrido de los vehículos utilizados por la banda desde que huyeron de la escena del crimen hasta Villa Maipú, en el partido bonaerense de San Martín.Fuentes judiciales destacaron las tareas del personal de la Dirección de Video Seguridad, del Departamento de Delitos contra las Personas y de la División Homicidios, todas de la Policía de la Ciudad, que permitieron identificar y detener a los sospechosos.
El requerimiento de elevación a juicio sostiene que la prueba reunida revela “una actividad delictiva sostenida y organizada”, con planificación previa de los asaltos, distribución de roles, uso coordinado de vehículos y reiteración de una modalidad común que permitió vincular los distintos hechos. “Las constancias aunadas alcanzan, de este modo, el grado de convicción exigible para esta etapa respecto de la materialidad de los hechos y la responsabilidad de los acusados”, concluye el dictamen, que aclara que será durante el juicio donde se producirá y confrontará definitivamente la prueba.
La causa quedó a estudio del juez Rongo. Si hace lugar al pedido del fiscal, los ocho sospechosos enfrentarán un juicio oral por el homicidio de Galella y los robos cometidos en la zona norte de la ciudad.