Encontró una mochila con millones en la ruta y su vida se convirtió en una pesadilla
Un hallazgo millonario en una ruta pampeana llevó a un ingeniero mendocino a vivir horas de terror: detenido, lloró ante el fiscal mientras su historia daba un giro inesperado.
Un ingeniero mendocino de 45 años que viaja por trabajo vivió una experiencia que jamás imaginó: halló una mochila con 90 millones de pesos en la banquina de una ruta pampeana y, lejos de ser un golpe de suerte, terminó detenido y llorando ante un fiscal. Lo que parecía un hallazgo fortuito se transformó en una odisea judicial que lo mantuvo al borde del abismo.
El hombre, residente de El Challao y representante de venta de colchones, recorría la provincia de La Pampa cuando, el martes por la mañana, vio la mochila abandonada en la Ruta Provincial 4, cerca de Trenel. Al abrirla, descubrió una fortuna en efectivo. Sin saber que las cámaras de seguridad ya lo habían captado, siguió su camino y se registró en un hotel de General Pico.
¿Cómo lo atraparon?
El dueño de la mochila, un productor agropecuario, había sufrido un desperfecto mecánico y, al cambiarse de vehículo, olvidó el bolso en la banquina. Cuando regresó, ya no estaba. La denuncia por robo activó un operativo coordinado entre la Brigada de Investigaciones, liderada por el comisario Martín Giménez, y la departamental de Trenel, a cargo del comisario Diego Moreno.
Las cámaras de seguridad mostraron un auto que realizó una maniobra extraña para volver y detenerse justo donde estaba el dinero. Los investigadores rastrearon al conductor hasta el hotel, pero ya se había ido. Sin embargo, los lectores de patentes lo ubicaron en Eduardo Castex, donde fue interceptado. En el vehículo hallaron la mochila con 84 millones de pesos, que fueron devueltos a su dueño.
Miedo y lágrimas en la fiscalía
El ingeniero, aterrado, pensó que el dinero podía ser de narcotráfico y consideró deshacerse de la mochila por temor a un rastreador. Imputado por “apropiación indebida de cosa perdida”, un delito con una pena económica de entre 1.000 y 15.000 pesos, rompió en llanto ante el fiscal Juan y su abogada Soledad Forte. “En ningún momento pensé en quedarme con el dinero. Si así fuera, me habría vuelto enseguida a Mendoza“, aseguró.
Su versión resultó creíble. Además, el propio damnificado rectificó la denuncia: recordó que había hecho un pago en efectivo antes de partir, por lo que el monto real era menor. Sin pruebas de delito, la Justicia lo liberó y ordenó devolverle su celular y su auto.
Tras el susto, el comerciante solo desea una cosa: “Poder conciliar el sueño con total tranquilidad, en una cama confortable y sin la necesidad de tener una navaja debajo de la almohada“.