Encerrados en el taller del CET 19: 12 pibes de San Antonio Oeste van por la hazaña nacional que nadie esperaba
Un grupo de alumnos del CET 19 de San Antonio Oeste se queda después de clases para armar un auto eléctrico con el que quieren competir en Junín. Lo que lograron con un eje trabado los hizo festejar como un gol.
El taller del CET 19 de San Antonio Oeste sigue con las luces encendidas después de clases. Un grupo de estudiantes suelda, ajusta y repasa cada pieza de un auto eléctrico que los llevará a medirse con escuelas técnicas de todo el país. La escena se parece, guardando las distancias, a la de un equipo de fórmula que alista el monoplaza para la carrera del año.
El Desafío Eco YPF, la competencia que organiza la Fundación YPF, fue el disparador: en estos 12 chicos despertó el deseo de competir y ganar; en los docentes, una excusa nueva para enseñar; y en la comunidad, las ganas de acompañar el proyecto.
La meta tiene fecha y lugar: el autódromo Eusebio Marcilla de Junín, en provincia de Buenos Aires, donde entre el 6 y el 8 de noviembre se darán cita escuelas técnicas de todo el territorio nacional.
Un proyecto que esperó su momento
La idea no nació este año. Hace varios ciclos que un grupo de profesores venía imaginando la posibilidad de sumarse a una competencia que mezcla diseño, mecánica, electrónica y trabajo en equipo. El proyecto se postergó más de una vez, hasta que esta vez el establecimiento consiguió el kit de participación de la Fundación YPF y encontró el envión que le faltaba.
“De ese concurso se seleccionan algunas instituciones y nosotros fuimos elegidos por primera vez. A eso se sumó un chasis donado por el CET 2 de Bariloche, que se convirtió en la base para comenzar a trabajar”, relató Gabriel Airala, profesor de Automatización del CET 19.
Con él trabajan los docentes Mario Coria, Gaspar Diego, Pablo Ceccacci y Daniela Antual. La iniciativa, además, fue declarada de interés municipal.
Del croquis al auto, con festejo en cada paso
Directivos, docentes y alumnos se reparten las tareas, prueban soluciones y avanzan con los ajustes para que el vehículo esté a punto en la fecha prevista. Para los estudiantes, participar de una competencia nacional significa bastante más que subirse a un micro para ir a correr.
“Desde principios de año preguntaban si podrían concretar el proyecto, y cada avance en la construcción del auto renovó el entusiasmo. Los motiva ver cómo se transforma una estructura, cómo se diseña y cómo se pasa de un dibujo o un croquis a algo concreto. Se entusiasman en cada etapa. Cada pequeño logro es motivo de festejo, por mínimo que sea”, contó Airala.
La escuela vive una revolución. La venta de pizzas junto a la Cooperadora Escolar no se detiene. El fin de semana pasado trasladaron el auto al taller de un padre para no frenar el trabajo: tenían que resolver un problema con un eje que los mantenía trabados. Les llevó tiempo, pero cuando lograron centrarlo y hacerlo funcionar, lo celebraron como un gol. “Fue como haber ganado”, recordó el docente.
La experiencia, además, pone en práctica lo aprendido durante la formación. Como participan alumnos de los últimos años, cuentan con herramientas técnicas que ahora deben aplicar a problemas concretos, buscar alternativas y tomar decisiones.
“Me parece interesante trabajar con este tipo de proyectos porque incentivan la creatividad y los obligan a buscar soluciones a problemas concretos”, explicó Airala.
Desde la dirección de la escuela remarcaron que el proyecto desarrolla capacidades que atraviesan todas las áreas: interpretación de información técnica, organización de tareas, comunicación, responsabilidad, trabajo colaborativo, resolución de problemas, seguridad, registro de procesos y evaluación de resultados.
“El viaje a Junín completará ese recorrido con una experiencia de intercambio, evaluación técnica y competencia junto a otras instituciones del país”, sostienen.
Dos especialidades, un mismo equipo
El grupo reúne a estudiantes de las dos especialidades de la institución: Técnico Electromecánico y Maestro Mayor de Obras. Aunque la competencia está orientada sobre todo a mecánica, electrónica y electromecánica, los docentes decidieron sumar a dos alumnos de Construcciones, que aportan sus conocimientos de diseño y manejo de AutoCAD.
La intención es que todos encuentren un lugar en el equipo y que la experiencia despierte el interés de los que todavía cursan los primeros años.
“Queremos que vean lo que están haciendo sus compañeros, que se entusiasmen y que se animen a participar cuando les toque”, señaló el profesor.
Prepararse para los boxes
El Desafío Eco YPF no mide solamente velocidad. Los estudiantes deben diseñar, poner en funcionamiento y ajustar un vehículo eléctrico que cumpla con las normas técnicas y el reglamento deportivo. Durante el encuentro también se desarrollan distintas pruebas, entre ellas una competencia femenina.
Para el CET 19, la organización representa otro aprendizaje: hay que definir roles, distribuir tareas y prepararse para trabajar en los boxes, como en los equipos profesionales de automovilismo.
“Surgen diferencias y algunas discusiones, pero terminan resolviendo los problemas. Eso fortalece al equipo. Aprender a trabajar con otras personas y organizarse para alcanzar una meta es un logro en sí mismo”, sostuvo Airala.
La preparación incluye también el estudio de reglamentos y cuestiones técnicas que no forman parte de un proyecto escolar tradicional. Para los docentes es una experiencia nueva, que exige aprender junto con los estudiantes mientras completan los últimos detalles del auto. En ese camino resultó clave el acompañamiento de otras escuelas técnicas que ya participaron, como la de Sierra Grande.
Hasta el momento recibieron aportes de empresas como Oleosan, dedicada al aceite de oliva; Electro SAO y Mariscos Don Alberto. También cuentan con el apoyo de TGS, que colaboró con las chombas y las gorras. La seccional de la UOCRA Zona Atlántica de Río Negro, encabezada por Damián Miler como secretario general y Gustavo Riquelme como secretario, y Manu Urcera también contribuyeron con dinero. Además, el municipio se hará cargo del transporte.
Los días 6, 7 y 8 de noviembre será el momento de poner a prueba todo lo aprendido. Para entonces, los 12 alumnos del CET 19 habrán atravesado meses de trabajo, pruebas y soluciones compartidas. La carrera será el punto de llegada de esta primera experiencia, pero también una oportunidad para abrir camino.