En Volcán hay días sin agua para cocinar: el cambio que hicieron en la toma y salió mal
Efraín tiene un local en Volcán y hace las cuentas cada mañana: entre 20 y 25 cortes de agua en cuatro meses. El cambio que hicieron en la toma de captación está en el centro de la queja, y hay un detalle de la red eléctrica que agrava todo.
Un vecino y emprendedor gastronómico de Volcán puso número a una crisis que lleva meses: entre 20 y 25 cortes de agua en apenas cuatro meses, la mayoría en plena mañana, justo cuando las familias y los locales necesitan el suministro para trabajar.
Efraín, como se lo identificó en diálogo con Radio 2, contó que las interrupciones se repiten casi a diario y que ni la empresa prestadora ni las autoridades provinciales dieron una respuesta concreta. La queja no es aislada: alcanza a los hogares, a las escuelas y al sector turístico del pueblo quebradeño.
La bomba que depende de la luz
Según el relato del comerciante, el problema se profundizó cuando la captación de agua se trasladó a la quebrada de Coiruro. El nuevo esquema funciona con una bomba eléctrica que se detiene apenas hay una variación en la red.
Ahí aparece el segundo frente de la crisis: las bajas de tensión de EJESA dejan la bomba fuera de servicio de manera inmediata. A eso se suman los cables que rozan la vegetación por los vientos fuertes, episodios que ya derivaron en incendios y que, según Efraín, exponen la falta de mantenimiento y de inversión en la infraestructura eléctrica.
"En el transcurso de estos cuatro meses fácil tenemos entre 20 y 25 cortes de agua durante el transcurso de la mañana, donde más la gente tiene que cocinar. Los establecimientos gastronómicos y hoteleros están con gente y no podemos dar el servicio de los sanitarios", advirtió.
Escuelas sin clases y locales que no pueden abrir
El impacto no se limita a la cocina de los hogares. El vecino detalló que en algunas jornadas las clases en las escuelas primarias deben suspenderse porque no hay agua para sostener la actividad.
Para el sector gastronómico y hotelero, la ecuación se vuelve insostenible: mantener abiertos los locales con tarifas altas y un servicio deficiente empuja a evaluar recortes de personal.
"Tenemos un nefasto servicio tanto de la parte eléctrica como del agua potable. Los grandes caciques no bajan a darnos una solución; la gente de arriba nunca baja a Volcán", enfatizó Efraín.
La postal que describe el comerciante es la de un pueblo que sostiene el turismo y la vida cotidiana con un servicio que falla todos los días, mientras espera que alguien del gobierno o de las empresas se acerque a escuchar el reclamo en la quebrada.