En Ushuaia, un voluntario les devuelve algo más que un plato de comida: el corte de pelo que los vuelve a mirar al espejo
En pleno invierno fueguino, hay un lugar donde comer, bañarse y hasta recuperar el aspecto propio deja de ser un lujo. La iniciativa que crece en Ushuaia y el gesto que sorprendió después del almuerzo.
La sede de Cáritas Ushuaia sumó un servicio que va más allá del almuerzo: los viernes, después de comer y de pasar por las duchas, las personas en situación de calle pueden cortarse el pelo gratis gracias a un joven voluntario que dedica su tiempo a la tijera.
La propuesta se incorporó a las prestaciones que la entidad de la Iglesia Católica sostiene desde hace tiempo en la esquina de Lapataia y Pablo Vera, donde además de alimentos se ofrece la posibilidad de higienizarse y de recibir ropa.
Un comedor que no para de recibir gente
Desde que abrió el servicio de comedor, la organización registró un crecimiento sostenido en la cantidad de personas que se acercan a pedir asistencia. Entre ellas hay vecinos de Río Grande que llegan a la capital fueguina por razones laborales y terminan necesitando un plato de comida.
El almuerzo se sirve los lunes, miércoles y viernes a las 13, y no se trata solo de alimentación: los asistentes encuentran un espacio para conversar, compartir un rato y ser escuchados por los voluntarios.
La tijera como gesto de dignidad
La imagen que dejó la jornada del viernes fue la de un joven cortando el cabello de otras personas sin cobrar nada, después de que el comedor cerrara sus puertas. Un detalle que, a simple vista, parece menor, pero que incide en el ánimo y la autoestima de quienes atraviesan situaciones económicas y sociales complicadas.
Desde Cáritas remarcan que el cuidado personal también es una forma de acompañamiento y que la solidaridad puede expresarse en gestos concretos, cotidianos, sin grandes estructuras.
Duchas, abrigo y contención
Más allá de la comida, la institución abre sus instalaciones para que quienes lo necesiten puedan bañarse. También recibe y entrega prendas de vestir para quienes requieren abrigo. La atención para estas actividades se brinda los lunes, miércoles y viernes de 14 a 17.
Todo el funcionamiento se sostiene con el compromiso de los voluntarios y con la colaboración de vecinos que aportan recursos, tiempo y trabajo.
Para la Iglesia Católica, la tarea de Cáritas se enmarca en el mandato cristiano de asistir a quienes viven en la pobreza, la exclusión y la vulnerabilidad. La entidad recuerda que la dignidad humana no depende de la situación económica, laboral o habitacional de una persona, y cita el Evangelio de San Mateo: “Tuve hambre y me dieron de comer, tuve sed y me dieron de beber” (Mt 25,35), un pasaje que inspira buena parte del trabajo solidario de las comunidades cristianas.