En una escuela de Paraná los chicos saltan y corren para aprender matemáticas
En la Escuela Raúl Záccaro de Paraná cambiaron el aula por seis postas con desafíos, tarjetas y hasta una pelota. La rectora contó por qué tomaron esa decisión después de años de un mismo formato.
La Escuela Nº 19 Raúl Záccaro, en barrio José Hernández de Paraná, dejó atrás las carpetas y los bancos fijos para convertir las matemáticas en un juego. Este jueves, el establecimiento organizó una jornada con postas, competencias y desafíos en el marco de la Red de Escuelas Innovadoras.
La propuesta no fue improvisada: los profesores de Matemática y el equipo directivo la prepararon durante varios meses. La rectora Marta Rodríguez explicó que el objetivo es correr a los chicos del encasillamiento del aula y acercarlos a la materia desde otro lugar, con el aprendizaje basado en juegos como bandera.
Seis postas, un pasaporte y puntos en juego
La dinámica dividió la jornada en seis estaciones con actividades y niveles de dificultad distintos. Los estudiantes tenían que resolver operaciones, superar desafíos y sumar puntos en un pasaporte que registraba su paso por cada posta.
Por las propuestas pasaron multiplicaciones, divisiones, fracciones, raíces y resolución de problemas. Algunos juegos exigían rapidez para identificar el resultado correcto; otros mezclaban movimiento físico con razonamiento matemático.
"La idea es poder sacar un poco a los chicos de las aulas, de ese encasillamiento que tenemos desde hace muchos años, y a través del aprendizaje basado en juegos poder acercarlos a las matemáticas desde otro lugar", expresó Rodríguez.
La rectora también remarcó que estas experiencias permiten modificar los agrupamientos habituales y abrir nuevos espacios de intercambio entre estudiantes y docentes. "Que ellos adquieran capacidades, puedan resolver problemáticas y desafíos con juegos. Esa es la idea", destacó.
Los alumnos tomaron la palabra
Los propios chicos explicaron cómo funcionaban las estaciones. Mario, uno de los participantes, contó que su grupo había llegado a la sexta posta, donde debían identificar con velocidad los resultados de distintas operaciones.
Otra de las actividades consistía en resolver cálculos y levantar tarjetas con las respuestas correctas. "Los chicos se engancharon un montón, así que estamos re contentos y eso nos motiva a seguir creciendo y a seguir trabajando", contó Matías, uno de los profesores organizadores.
Los estudiantes de sexto año también tuvieron un rol activo: colaboraron con los docentes en la coordinación de los juegos. Una de las alumnas explicó una propuesta en la que sus compañeros debían saltar según si el resultado de una operación era par, impar o nulo.
Pelota, razonamiento y un cierre con premios
Entre los desafíos se destacó un juego con pelota: los estudiantes resolvían operaciones y buscaban los números correctos mientras esquivaban el balón.
La asesora pedagógica Epifanía Goncebat y la vicerrectora Claudia Maguna acompañaron la organización y coincidieron en valorar el trabajo de los profesores y la participación de los alumnos. "Estamos muy contentos de que los chicos se diviertan, razonen y jueguen", señalaron.
La jornada continuaba por la tarde y tenía previsto cerrar con un bingo matemático, instancia en la que se definirían los ganadores y se entregarían premios. Desde la institución evaluaron la experiencia como una oportunidad para impulsar una enseñanza más participativa y entretenida.