En Salta, 8 de cada 10 albañiles trabajan sin aportes: el mapa que incomoda al norte

En Salta, 8 de cada 10 albañiles trabajan sin aportes y la informalidad ya alcanza al 51% de los ocupados. El norte del país lidera un ranking que expone la peor cara del mercado laboral.

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En Salta, 8 de cada 10 albañiles trabajan sin aportes: el mapa que incomoda al norte
En Salta, 8 de cada 10 albañiles trabajan sin aportes: el mapa que incomoda al norte

La informalidad laboral en la Argentina escaló al 45% del total de trabajadores hacia el segundo trimestre de 2026, un salto de más de tres puntos respecto del 41,4% que se registraba a fines de 2023. La cifra surge de datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC procesados por la Universidad Nacional de Rosario.

El problema, sin embargo, no se reparte de manera pareja. En varios centros urbanos del norte del país la informalidad entre los cuentapropistas ya supera el 80%, y en el conurbano bonaerense roza el 70% para ese mismo universo.

Salta, en el ojo de la tormenta

En la provincia, la tasa de informalidad laboral alcanzó el 51% de los ocupados, lo que deja apenas un 49% con inserción formal, según los datos del primer trimestre de 2026. El sector más golpeado es la construcción: el 83,8% de los ocupados salteños en esa actividad trabaja en condiciones de informalidad.

La problemática también se extiende a la gastronomía, la industria y el comercio. Y afecta casi por igual a hombres y mujeres: entre los varones ocupados la formalidad llega al 49,4%, mientras que entre las mujeres se ubica en el 48,5%. Dicho de otro modo, el 50,6% de los trabajadores varones y el 51,5% de las trabajadoras mujeres se encuentra en la informalidad.

A esto se suma otro dato que golpea el bolsillo: un informe de la Agencia Ciudadana Comunicación, elaborado con datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), indica que 8 de cada 10 trabajadores formales del sistema privado perdieron poder adquisitivo con sus salarios.

Las provincias del norte, a la cabeza

El análisis por centros urbanos expone una brecha geográfica que atraviesa al país. Las tasas más altas de informalidad entre cuentapropistas se concentran en el Norte y Cuyo.

El ranking lo encabeza la Ciudad de Formosa con el 87,9%, seguida por el Gran Tucumán y Tafí Viejo (87,6%), Santiago del Estero y La Banda (87,5%), Gran Resistencia (84%) y Gran San Juan (83%).

En el extremo opuesto aparecen la Ciudad de Buenos Aires (32,8%), Mar del Plata y Batán (42,7%), Bahía Blanca y Cerri (43%) y las ciudades fueguinas de Ushuaia y Río Grande (43,1%).

A nivel regional, la Patagonia muestra una tasa de informalidad total de entre el 18% y el 33,5%, frente a rangos de entre el 43,9% y el 56,2% en el Noroeste y del 51,9% al 53,8% en el Noreste.

El conurbano, otro foco de precariedad

En el Área Metropolitana de Buenos Aires la asimetría también es evidente. Mientras que en la CABA la informalidad total es del 26% (25,6% entre asalariados y 32,8% en cuentapropistas), en el conurbano bonaerense trepa al 47,5%, impulsada por un 70,2% de precariedad en el empleo independiente.

Por qué el mapa se ve así

Según la investigación, las diferencias no se explican solo por la cantidad de cuentapropistas en cada jurisdicción, sino por la estructura productiva, la productividad promedio y el tamaño de las empresas.

En zonas donde predominan actividades de alta productividad y grandes compañías, como la industria hidrocarburífera en Neuquén —donde la informalidad es de apenas el 26,4%—, la minería o la electrónica, el trabajo registrado predomina.

La presencia del sector público también atenúa los índices en provincias como La Rioja y Catamarca, donde el empleo estatal abarca a más de un tercio de los ocupados y la informalidad ronda el 43,9% y 45,1%, respectivamente.

Cuentapropismo en alza y reforma sin efecto

El incremento de la informalidad coincide con un cambio en la composición de las ocupaciones. En el mismo período, la participación de los asalariados retrocedió del 73,7% al 70,5%, mientras que el cuentapropismo se expandió del 22,6% al 25,5%.

Entre quienes trabajan por cuenta propia, el informe alerta que el 65,8% opera en la informalidad en la población urbana del país. En contraste, la falta de aportes jubilatorios entre los asalariados se ubica en el 37,9%, un deterioro continuo desde el 33,6% medido a fines de 2016.

La informalidad tampoco golpea igual a todas las actividades. El servicio doméstico encabeza la falta de registración con un 77,4%, seguido por la construcción (76,2%), la gastronomía y alojamiento (63,9%) y el comercio (54,7%). En el otro extremo, los servicios profesionales, científicos y técnicos exhiben una informalidad del 19,2%, mientras que información y comunicación alcanza el 33,9%.

La Ley de modernización laboral del actual gobierno no logró mermar la informalidad, que era uno de los argumentos que esgrimía. Los datos más recientes muestran que el empleo no registrado siguió aumentando de manera continua desde su entrada en vigencia: en el último año se sumaron unos 348.000 trabajadores informales al mercado, casi todos cuentapropistas, frente a la falta de vacantes en el circuito registrado. Para los analistas, la reforma es insuficiente si la economía real está estancada.

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