En pleno homenaje a Pagotto, una diputada sacó a relucir su rol en el caso Murias y Longueville
El homenaje a Juan Carlos Pagotto en Diputados tenía un guion previsible. Hasta que una legisladora recordó un dato de su pasado profesional que cambió el clima del recinto.
La Cámara de Diputados de la Nación le rindió homenaje este miércoles al senador Juan Carlos Pagotto, fallecido días atrás, pero una de las intervenciones más fuertes de la jornada no se quedó en el elogio: la diputada Aguirre recordó que el dirigente había actuado como abogado defensor de Domingo Vera, condenado por el asesinato de los sacerdotes Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville.
La legisladora eligió una frase corta y filosa para marcar su postura en medio de los reconocimientos: “La muerte no nos hace santos”. La definición resonó en el recinto y se convirtió en uno de los momentos más comentados de la sesión.
Un caso que atraviesa la memoria riojana
La referencia de Aguirre reabrió un capítulo sensible de la historia de La Rioja. Murias y Longueville fueron secuestrados y asesinados en julio de 1976, durante la última dictadura militar, y el crimen quedó grabado en la memoria colectiva de la provincia.
El planteo de la diputada no apuntó solo al pasado: puso sobre la mesa la actuación profesional de Pagotto como defensor de uno de los condenados por ese hecho, un dato que hasta ahora no había tenido tanto peso en el debate público.
Elogios y reparos en la misma jornada
El homenaje institucional había sido convocado para despedir al senador y reconocer su trayectoria. Sin embargo, la intervención de Aguirre introdujo una mirada crítica que dejó al descubierto las diferencias políticas y las distintas valoraciones que existen sobre la figura del dirigente fallecido.
Lo que debía ser una jornada de recuerdo uniforme terminó mostrando matices: para algunos, el reconocimiento a Pagotto debía limitarse a su labor legislativa; para otros, su pasado como abogado de Vera era un elemento imposible de omitir.
La frase de Aguirre quedó instalada como la síntesis de esa tensión: ni la muerte ni el homenaje borran las decisiones que una persona tomó en vida.