En pleno 2026, miles de chaqueños todavía esperan algo que parece básico
Fernando Berecochea dirige el organismo de vivienda del Chaco y conoce cada número del déficit habitacional. Pero cuando le preguntaron por el acceso al agua potable, su respuesta dejó en evidencia algo que la provincia arrastra desde hace décadas. Lo que dijo...
El Chaco quedó entre las provincias con mayor déficit habitacional del país, según un estudio del Centro de Estudios Económicos Urbanos de la Universidad Nacional de San Martín (CEEU-Unsam) y Saint-Gobain, elaborado sobre los datos del Censo 2022. Más del 55% de los hogares chaqueños presenta algún tipo de carencia vinculada al acceso o a las condiciones de la vivienda. Santiago del Estero y Formosa comparten ese podio incómodo.
El trabajo revela que casi cuatro de cada diez hogares argentinos arrastran algún déficit habitacional: 6.479.825 en total, el 40,67%. La cifra no se explica solo por la falta de una casa propia. También incluye hacinamiento, deficiencias de infraestructura y servicios básicos y condiciones materiales inadecuadas.
Berecochea: «Es casi un mal endémico»
El presidente del organismo de vivienda del Chaco, Fernando Berecochea, dialogó con LA VOZ DEL CHACO y aclaró que las mediciones varían según la metodología. «Son varias fuentes o varios organismos los que están analizando la cuestión del déficit habitacional del país. Cada uno tiene y aplica su propia metodología de análisis», explicó.
Los institutos provinciales toman como referencia el Observatorio Federal de Acceso a la Vivienda Argentina, que mide cinco dimensiones: hacinamiento familiar, déficit cuantitativo básico y ampliado, y déficit cualitativo básico y ampliado. Con ese parámetro, Jujuy lidera el ranking con cerca del 72%, seguida por San Juan y Tucumán, con porcentajes cercanos al 60%. El Chaco aparece cuarto, con un 59%.
«Nosotros tenemos un gran porcentaje de viviendas que se encuentran sin servicios básicos, pero también tenemos un stock de viviendas existente que se encuentra en un estado de deterioro bastante importante», afirmó el funcionario.
Berecochea ubicó el problema en un proceso estructural que golpea al Norte argentino desde hace décadas. «El déficit habitacional no evoluciona con la situación económica que tiene el país. No es que se reduce drásticamente cuando la economía argentina medianamente nos regala algún período de bonanza», sostuvo. Y remató: «Es casi un mal endémico que tiene la Argentina».
Agua, cloacas y luz: las carencias que no se ven en los planos
Para el titular del IPDUV, el déficit chaqueño no se mide solo en cantidad de viviendas. «Esto tiene que ver con la deficiencia en el acceso a los servicios básicos, esenciales, como el agua, como la luz, como las cloacas», señaló.
El funcionario vinculó esas falencias con la paralización de obras públicas, la falta de planificación y la ausencia de planes de mediano y largo plazo. «En pleno siglo XXI, 2026, todavía gran parte de la provincia está esperando poder tener acceso al agua potable», afirmó.
Como ejemplo de esa deuda histórica, recordó que en zonas rurales se instalaron cisternas a distancias mínimas para garantizar el abastecimiento: «Hace 20 años atrás, en algunas regiones de la provincia había que construir cisternas cada 500 metros o cada un kilómetro para que la población de la zona rural pueda acceder a llevar su agua potable para su familia todos los días».
«Hay que reestructurar las infraestructuras de la provincia y en ese camino estamos», agregó.
Terminar lo que quedó a mitad de camino
Una de las prioridades de la gestión, según Berecochea, fue recuperar viviendas paralizadas. Durante los primeros dos años y ocho meses se trabajó para destrabar el traspaso de obras financiadas por el Estado nacional que luego quedaron bajo responsabilidad provincial. «Nos hemos dedicado a destinar los recursos económicos del organismo a terminar justamente esta cuestión», indicó.
Los fondos provienen del Fondo Nacional de la Vivienda (Fonavi), coparticipables y destinados a la construcción, y del recupero de las cuotas que pagan las familias adjudicatarias. «Los recursos son finitos, los recursos son los que tenemos», reconoció.
En 2025 se implementó una línea para ampliar y refaccionar viviendas existentes y prolongar su vida útil. «Ha sido una línea de acción con resultados dispares», admitió, aunque aseguró que se ajusta para volver a ofrecerla.
Berecochea también apuntó al sector privado y a los créditos hipotecarios como herramientas complementarias. «Si el déficit habitacional depende exclusivamente de la respuesta del Estado, ya sea nacional o provincial, va a ser difícil que podamos tener éxito nosotros», planteó. En ese marco, mencionó operatorias con desarrolladores privados canalizadas a través de Fiduciaria del Norte en Resistencia, vinculadas a la construcción de edificios de departamentos, y otras iniciativas donde los adjudicatarios aportan un pago inicial.
Sobre el relanzamiento de los créditos hipotecarios junto a la banca privada, aclaró que no cuenta con información oficial: «No tengo noticias oficiales respecto a cómo está funcionando el otorgamiento de los créditos hipotecarios a la banca privada».
La construcción, golpeada por la obra pública
El titular del IPDUV describió un sector en dificultades desde hace años. «La construcción viene bastante complicada desde prácticamente fines de 2022. Esto se comenzó a profundizar en 2023», explicó, y apuntó a la inflación y al aumento de costos. «Una cosa era el valor del metro cuadrado oficial que manejaban los organismos y otra cosa era el valor del metro cuadrado real de aquel que apostaba a invertir».
«Hemos tenido una paralización gradual de la obra pública en materia de viviendas en la provincia que inició desde fines de 2022 y se profundizó durante 2023 hasta lograr la paralización del 100% de la obra de viviendas en todo el país», afirmó. El fenómeno no fue exclusivo del Chaco: la provincia debió buscar recursos propios para reactivar las obras pendientes.