En los remates de La Pampa ya ofrecen hasta 10% menos por estos vacunos: qué exige Europa
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En los remates de La Pampa ya ofrecen hasta 10% menos por estos vacunos: qué exige Europa

Un ganadero de General Acha llevó sus vacunos al remate y se topó con una oferta más baja. La razón: un sistema que Europa exige y que ahora condiciona el precio de la hacienda. ¿Qué pasará con los campos que no logran la validación?

Los ganaderos pampeanos están en estado de alerta. En las casas de remates —como ocurrió hace una semana en una de General Acha— se ofrecen hasta un 10% menos por los vacunos que no cuentan con la validación del sistema de trazabilidad ambiental Visec. La exigencia de los frigoríficos para cumplir con los pedidos de la Unión Europea ya impacta de lleno en el bolsillo de los productores.

El conflicto abarca a campos afectados por incendios naturales y despierta fuertes cuestionamientos hacia una herramienta que, aunque no es obligatoria por ley, empieza a condicionar el precio de la hacienda.

Qué pide Europa y por qué complica a La Pampa

La normativa europea exige demostrar que los productos no provienen de tierras deforestadas después del 31 de diciembre de 2020. El problema central es que algunos establecimientos de La Pampa no logran la llamada “bandera verde” por sus antecedentes de incendios, incluso cuando se trata de fuegos naturales. La situación también alcanza a campos donde se hicieron picadas cortafuegos, quemas prescriptas o intervenciones del monte para prevenir incendios.

El Visec (Visión Sectorial del Gran Chaco) fue creado en 2019 por iniciativa del sector privado agroindustrial argentino, antes de las nuevas reglamentaciones ambientales europeas, y luego obtuvo reconocimiento del Estado nacional. Las exigencias europeas contra la importación de productos vinculados con la deforestación impulsaron su ampliación y desarrollo.

Lo que formalmente es una herramienta de adhesión voluntaria comenzó a convertirse en una condición comercial de hecho: quienes no pueden acreditar los requisitos exigidos para abastecer determinados mercados corren el riesgo de vender su hacienda a un precio inferior.

Los productores rurales pampeanos están molestos. “Si uno hace una deforestación legal a partir del 2020 no puede certificar las normas europeas…”, advierten. “Es medio contradictorio: por un lado, te exigen no deforestar para vender afuera y, por el otro, te invitan a ampliar las zonas de pastoreo”.

El Gobierno provincial, por lo pronto, está reclamando, pero no está recibiendo respuestas de Visec, según dijeron fuentes conocedoras del caso a Diario Textual. Tampoco reciben respuesta los ruralistas.

Incendios y desmontes, en el centro del conflicto

Uno de los puntos más sensibles para la ganadería pampeana es la evaluación de los antecedentes ambientales de los establecimientos.

La provincia tiene numerosas explotaciones con monte de caldén y pastizales que históricamente han sufrido incendios, muchos de ellos originados por rayos o por la propagación del fuego desde otros campos.

Pero un incendio no equivale necesariamente a una deforestación. Un establecimiento puede perder temporalmente parte de su cobertura vegetal por el fuego y comenzar después un proceso de recuperación natural, sin que exista un cambio en el uso del suelo.

El problema aparece cuando las imágenes satelitales registran modificaciones en la cobertura vegetal. En esos casos, es necesario determinar si se trata de un incendio transitorio, una degradación del monte, una pérdida permanente de la cobertura forestal o una transformación del terreno para destinarlo a la agricultura o la ganadería.

Los productores también cuestionan las dificultades que pueden enfrentar quienes realizaron picadas cortafuegos, quemas prescriptas o intervenciones sobre el monte en el marco de las normas provinciales y de la Ley de Bosques.

La situación alcanza además a los campos que tuvieron desmontes. El reglamento europeo establece el 31 de diciembre de 2020 como fecha límite: si una superficie fue deforestada después de ese día y destinada a un uso agropecuario, la producción originada allí no cumple con los requisitos europeos.

Una autorización provincial no representa una excepción automática. Es decir, un desmonte permitido por la legislación argentina puede igualmente quedar fuera de las condiciones exigidas por la Unión Europea.

“Es un contrasentido total. En La Pampa hay intervenciones de montes para ‘ralear’ y evitar la propagación de incendios, bajo el amparo de la Ley de Bosques, que ahora nos impiden tener la bandera verde”, resaltan productores.

Bosque de caldén y manejo ganadero

Qué exige Europa y cómo funciona el Visec

El reglamento europeo 1115/2023, conocido como EUDR, establece requisitos para determinados productos que ingresan al mercado de la Unión Europea, entre ellos la soja, la carne bovina, el cuero, la madera, el café y el cacao.

La normativa exige demostrar que los productos no proceden de tierras deforestadas después del 31 de diciembre de 2020 y que su producción cumple con la legislación del país de origen. También requiere información geográfica que permita identificar las parcelas y los establecimientos vinculados con la producción.

La obligación formal recae sobre los operadores que introducen esos productos en el mercado europeo. Para cumplirla, necesitan información de los productores y proveedores.

En ese punto aparece el Visión Sectorial del Gran Chaco (Visec), una plataforma argentina que reúne información sobre trazabilidad y antecedentes ambientales para facilitar el cumplimiento de las exigencias europeas.

Visec no es la normativa europea ni una certificación obligatoria por ley. Es una herramienta privada y existen otros mecanismos para acreditar el cumplimiento. Sin embargo, los frigoríficos que pretenden exportar necesitan contar con documentación sobre el origen de los animales y pueden establecer condiciones comerciales para sus proveedores.

El reglamento europeo tiene previsto comenzar a aplicarse el 30 de diciembre de 2026, con un plazo adicional hasta el 30 de junio de 2027 para micro y pequeños operadores. Sin embargo, los frigoríficos ya reclaman hacienda con trazabilidad para preparar sus embarques.

A mediados de octubre, la industria frigorífica comenzó a solicitar animales con trazabilidad. El 24 de octubre, el portal Bichos de Campo publicó que el frigorífico Gorina había comunicado a sus proveedores que los Renspa de origen de la hacienda destinada a faena para Europa debían estar inscriptos en Visec Carne desde el 1 de noviembre.

De lo contrario, los animales pueden ser derivados a otros mercados, con una desvalorización en el precio de compra.

Para los ganaderos, el problema es especialmente complejo porque no alcanza con identificar el campo donde se encuentra el animal al momento de la venta. Es necesario reconstruir su recorrido productivo.

Un novillo puede haber nacido en un establecimiento, haber pasado por otro campo para la recría, haber ingresado a un feedlot y haber sido terminado en un tercer lugar. Para abastecer el mercado europeo se necesita información sobre todos los establecimientos por los que pasó.

Así, un productor puede tener un campo que cumple las condiciones ambientales, pero comprar terneros provenientes de otro establecimiento cuyos antecedentes no están debidamente documentados. La dificultad puede trasladarse a toda la cadena ganadera.

Para los agricultores, el principal requisito es identificar las parcelas donde se produjo la soja y demostrar que no registraron deforestación posterior a la fecha límite. En La Pampa, buena parte de la producción se desarrolla en superficies agrícolas sin antecedentes de monte nativo, a diferencia de lo que ocurre en provincias del norte argentino.

De todas maneras, también deben afrontar tareas administrativas, georreferenciar parcelas, ordenar documentación y resolver inconsistencias. Las dificultades pueden alcanzar a quienes trabajan campos alquilados.

El coordinador de Visec Carne, Gerardo Leotta, explicó el 2 de noviembre, en una entrevista con Canal Rural, que los establecimientos observados pueden solicitar una revisión, incorporar documentación y pedir que se reconsidere el resultado de la evaluación.

También mencionó la posibilidad de dividir un establecimiento en distintas áreas productivas, para que los animales destinados al mercado europeo provengan de superficies que cumplan con los requisitos.

Leotta sostuvo que solamente el 4,5% de los establecimientos ganaderos evaluados por la plataforma quedaba afuera por antecedentes de deforestación.

Las explicaciones no despejan las dudas de los ganaderos pampeanos que tienen campos afectados por incendios naturales y necesitan demostrar que esos episodios no representaron un desmonte ni un cambio en el uso del suelo.

La discusión ya tiene consecuencias económicas: los productores reciben hasta un 10% menos por sus vacunos si no consiguen la validación requerida. Aunque el uso de una plataforma privada no sea obligatorio por ley, las condiciones comerciales de los frigoríficos pueden terminar condicionando el precio que reciben por su hacienda.

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