En los barrios populares de Rosario una familia ya necesita casi $2,5 millones para vivir

¿Cuánto necesita hoy una familia de cuatro integrantes para vivir en los barrios populares de Rosario? El último informe del Ceso midió los precios en cuatro barrios y el número dejó en evidencia una brecha que ningún salario logra cubrir.

· 5 min de lectura
En los barrios populares de Rosario una familia ya necesita casi $2,5 millones para vivir
En los barrios populares de Rosario una familia ya necesita casi $2,5 millones para vivir

Una familia tipo de cuatro integrantes necesitó $2.465.882 para cubrir sus gastos básicos en septiembre en los barrios populares de Rosario, según el último informe del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (Ceso), que relevó un incremento del 13,1% en el costo de vida durante el último trimestre.

El trabajo, elaborado junto a la diputada provincial Lucila De Ponti, expone la brecha entre lo que ganan los trabajadores y lo que hace falta para sostener un hogar. Los alimentos treparon con fuerza y ninguno de los salarios de referencia que toma el estudio alcanzó para cubrir la canasta familiar.

Qué dicen los números del costo de vida

“Durante tres años Javier Milei nos dijo que el sacrificio y el ajuste valían la pena porque, al menos, se iba a ordenar la macroeconomía”, sostuvo De Ponti, y se preguntó: “¿De qué sirve un orden que se logra a costa de que nadie llegue a fin de mes?”.

El relevamiento, hecho con precios relevados en los barrios Larrea-Empalme, Saladillo, La Sexta y Bella Vista, indica que una familia tipo —dos adultos y dos niños— necesitó $860.091 solo para alimentarse. La canasta básica alimentaria de una persona adulta, en tanto, llegó a $278.347.

La comparación con junio muestra el deterioro del poder adquisitivo: en apenas tres meses, el costo de vida familiar pasó de $2.179.474 a $2.465.882, una suba de más de 286 mil pesos.

Alimentos: los aumentos que más golpearon

Algunos productos de consumo cotidiano subieron muy por encima del promedio general entre junio y septiembre: la cebolla aumentó un 64%, la papa un 60%, la naranja un 44%, la banana un 33% y el pan un 32%. También se destacaron el azúcar, con un 28%, y la leche, con un 22%.

La comparación interanual es aún más pronunciada en varios casos. En los últimos doce meses, la papa acumuló una suba del 132%, la cebolla del 125% y la naranja del 101%. La leche, por su parte, aumentó un 62%.

El informe también registra diferencias entre los barrios analizados. Bella Vista presentó el costo de vida más elevado, con una canasta familiar de $2.638.310, seguido por La Sexta, con $2.445.466, y Saladillo, con $2.434.320. En Larrea-Empalme, el costo estimado fue de $2.345.432.

Para De Ponti, estos números reflejan las consecuencias de una política económica que, según cuestionó, priorizó el control de la inflación por encima de la recuperación de los ingresos. “El gobierno hace agua. El presidente se pelea con todo el mundo, todas las semanas estallan escándalos de corrupción. El único logro que tenían para mostrar era la baja de la inflación, frenaron toda la economía con ese objetivo, y ni siquiera lo pudieron sostener”, apuntó la diputada justicialista.

Salarios que no alcanzan

Uno de los datos más significativos del estudio surge de comparar el costo de vida con los ingresos de distintas actividades. Ninguno de los salarios de referencia relevados alcanza, por sí solo, para cubrir los $2.465.882 que necesita una familia tipo.

Un docente santafesino con un ingreso de $1.350.000 cubre apenas el 55% de esa canasta, mientras que un policía, con $1.438.200, llega al 58%. Un trabajador de la construcción, con $1.455.300, alcanza el 59%.

La situación es similar para los empleados de comercio, cuyos ingresos de referencia se ubican en $1.316.600, equivalentes al 53% del costo de vida familiar. El informe también incluye a los trabajadores municipales rosarinos, con un salario de referencia de $1.320.000.

Las diferencias se profundizan entre quienes perciben ingresos más bajos. Una trabajadora de casas particulares, con $529.261, apenas puede cubrir el 21% de la canasta familiar, mientras que una jubilación mínima de $498.633 representa el 20%. El Salario Mínimo, Vital y Móvil, establecido en $383.800 para el período analizado, equivale solamente al 16%.

El estudio incorpora, además, un análisis de las políticas de asistencia alimentaria. En septiembre, la Asignación Universal por Hijo (AUH) alcanzó los $154.031 por hijo, mientras que la Tarjeta Alimentar aportó $72.250 adicionales para familias con un hijo. Según el relevamiento, estas prestaciones permiten cubrir las necesidades alimentarias durante buena parte de la infancia, pero resultan insuficientes frente al costo de la canasta alimentaria individual a partir de los 15 años.

El costo social de no llegar a fin de mes

Más allá de los indicadores económicos, la legisladora hizo hincapié en las consecuencias que la pérdida del poder adquisitivo tiene sobre la vida cotidiana de las familias, especialmente en los sectores populares. “Detrás de cada una de estas situaciones hay noches sin dormir y muchos dolores de cabeza. Cuando falta plata, también se resienten los vínculos, y el peso de sostenerlos recae casi siempre en las mujeres, con un trabajo que nadie cuenta”, consideró.

En ese sentido, planteó que las dificultades para llegar a fin de mes no se limitan al consumo, sino que también afectan la organización familiar, los vínculos personales y la salud mental. “La situación es asfixiante, cada vez hay más gente que se endeuda para comprar comida, que no paga los servicios, que recorta gastos esenciales”, advirtió De Ponti.

Frente a este panorama, reclamó un cambio en las prioridades del gobierno nacional y sostuvo que la recuperación de los ingresos debe ocupar un lugar central en las políticas públicas. “Cuando trabajar no alcanza para vivir, lo que se rompe es el pacto básico de una sociedad. Frente a este panorama nosotros queremos que el Estado, que hoy juega para los más poderosos, vuelva a cuidar a la gente, ayudando a recomponer los ingresos y protegiendo la salud mental y vincular de las familias”, expresó.

Más para leer

El Niño jugó su carta en octubre y el trigo tiene una segunda oportunidad
Economía
Trabajan todos los días, pero el 65% no hace aportes: la letra chica del empleo joven en Santa Fe
Economía
Rosgan juega un "súper martes" en dos canchas: la movida que puede cambiar el negocio ganadero
Economía
Santa Fe llevó a Corrientes su apuesta para que los búfalos ganen terreno en el norte
Economía
El mapa exportador argentino se mueve: por qué el centro ya no manda
Economía
El aeropuerto de Rosario queda afuera de la suba de tasas que se cobrará en dólares
Economía