En las costas de Chubut aparecen crías de ballena sin vida y nadie puede explicar por qué

Los primeros ballenatos sin vida aparecieron en junio y la cifra no dejó de crecer. Los investigadores ya manejan una hipótesis, pero hay un dato que todavía no pueden confirmar.

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En las costas de Chubut aparecen crías de ballena sin vida y nadie puede explicar por qué
En las costas de Chubut aparecen crías de ballena sin vida y nadie puede explicar por qué

Una cifra que podría marcar un récord histórico tiene en vilo a investigadores y autoridades de Chubut. Desde junio y a lo largo de septiembre aparecieron ballenatos de ballena franca austral muertos en las costas de la provincia, y los especialistas todavía no logran determinar qué está provocando el fenómeno.

El número definitivo de ejemplares fallecidos aún no está cerrado. Los equipos continúan identificando cada animal para evitar contabilizar dos veces al mismo ballenato, un trabajo minucioso que demora el recuento final.

La situación tomó especial relevancia por un antecedente que data de 2012, cuando se registraron 113 ballenatos muertos, la cifra más alta documentada hasta ese momento para esta población. Los relevamientos preliminares de 2026 podrían superar ese número, aunque desde los organismos advierten que todavía no fue confirmado.

Cuántos animales se registraron

Además de establecer la cantidad de muertes, los investigadores buscan determinar cuántos ballenatos nacieron durante esta temporada. Ese dato resulta clave para calcular qué proporción de las crías murió y evaluar si se trata de una situación excepcional o de una variación dentro de la dinámica natural de la población.

El 6 de septiembre, investigadores del CESIMAR-CONICET realizaron el primer censo aéreo de la temporada. En ese relevamiento contabilizaron 1.375 ballenas francas australes, de las cuales 409 eran crías. La cifra fue menor a los 2.110 ejemplares registrados en 2025.

Sin embargo, los especialistas advierten que ambos resultados no pueden compararse de manera aislada, debido a que la fecha del censo y la ubicación de las ballenas dentro de los golfos pueden modificar el número observado. Para el equipo del LAMAMA, el registro de 2026 se encuentra dentro de los valores esperables para una población que presenta fluctuaciones naturales entre temporadas.

Una de las hipótesis bajo la lupa

Entre las líneas de investigación aparece la bacteria Erysipelothrix rhusiopathiae, un microorganismo que puede encontrarse en diferentes animales y ambientes marinos y que puede provocar enfermedades en cetáceos. La Secretaría de Ambiente de Chubut informó que se analiza si esta bacteria podría estar relacionada con una afección sistémica en los ballenatos encontrados muertos.

Sin embargo, la presencia del microorganismo no permite afirmar que haya sido la causa de las muertes. Los investigadores deben determinar si existe una relación entre esa bacteria y la mortandad registrada durante la actual temporada.

El microorganismo ya había sido detectado en investigaciones anteriores. Un estudio publicado en 2016 encontró Erysipelothrix rhusiopathiae en lesiones relacionadas con ataques de gaviotas en dos ballenatos examinados durante la temporada 2013. Aquella investigación no estableció que la bacteria hubiera provocado la muerte de los animales.

El análisis incluye además las condiciones ambientales de los golfos Nuevo y San José. El Instituto de Conservación de Ballenas (ICB) considera necesario estudiar tanto los animales muertos como las características del ambiente en el que se produjo la mortandad. Los equipos analizan las muestras obtenidas de los ejemplares, su ubicación, las condiciones ambientales y la evolución del fenómeno durante la temporada.

Hasta el momento, desde el Gobierno provincial informaron que no se identificaron evidencias que permitan atribuir la mortandad a factores vinculados con la actividad humana.

La investigación también contempla antecedentes ocurridos en la zona. En 2022 murieron 30 ballenas francas australes en el Golfo Nuevo durante un fenómeno de floración algal nociva conocido como "marea roja". Los estudios posteriores detectaron toxinas asociadas a microalgas y analizaron su circulación a través de la cadena alimentaria marina. No obstante, no existen elementos que permitan afirmar que la situación actual tenga la misma causa.

El ICB lleva adelante actualmente su 56ª temporada de trabajo de campo en Península Valdés y cuenta con información acumulada durante décadas sobre más de 5.500 ballenas individuales. Estos registros permiten analizar su condición corporal, salud e historias de vida y comparar la evolución de la población a lo largo de los años.

Qué hacer si aparece una ballena en la costa

Las autoridades y el ICB solicitaron a la comunidad no acercarse ni tocar a las ballenas que aparezcan varadas, tanto si están vivas como muertas. También recomendaron evitar que las mascotas entren en contacto con los ejemplares.

Para informar sobre una ballena varada se encuentra disponible el 280-4670760, correspondiente a la Dirección de Fauna y Flora Silvestre y la Secretaría de Ambiente de Chubut.

Mientras continúan los relevamientos, los investigadores buscan cerrar el número de ballenatos muertos y reunir evidencia que permita determinar qué factores pueden estar detrás de la situación registrada durante esta temporada.

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