En la Laguna del Diamante encontraron construcciones incaicas: ahora quieren que todos sepan qué significan
En la Laguna del Diamante hay construcciones incaicas documentadas desde hace años, pero casi nadie lo sabe. Ahora el Gobierno mendocino quiere divulgar esos hallazgos: qué encontraron y por qué genera tanto debate entre los especialistas.
La Reserva Natural Laguna del Diamante, enclavada en la cordillera mendocina, es mucho más que un paisaje de altura. Durante más de dos décadas, investigaciones arqueológicas documentaron allí evidencias de la presencia incaica: estructuras de distinta complejidad, áreas de ocupación y construcciones ligadas a la circulación en ambientes de altura. Ahora, el Gobierno provincial quiere que ese conocimiento deje de circular solo entre especialistas y llegue a la comunidad.
La Dirección de Áreas Protegidas del Ministerio de Energía y Ambiente de Mendoza puso en marcha una nueva etapa de trabajo para conservar y difundir el patrimonio arqueológico y cultural de la reserva. La iniciativa busca fortalecer el vínculo entre la gestión provincial y los científicos, de modo que los resultados de las investigaciones trasciendan el ámbito académico.
Qué encontraron en la laguna
Los hallazgos no son menores. Las investigaciones permitieron registrar cómo los pueblos originarios se relacionaban con el territorio y qué significados atribuían a los elementos destacados del paisaje: volcanes, lagunas y cursos de agua. La caldera del Diamante se convierte así en un espacio clave para entender cómo las sociedades del pasado organizaron y le dieron sentido a su entorno.
El desafío, explican desde el área, es transmitir ese conocimiento de manera rigurosa y accesible, sin descuidar la protección del patrimonio. Para eso se necesitan herramientas de divulgación que traduzcan el lenguaje técnico a un formato comprensible para visitantes y vecinos.
Quiénes participan del trabajo
Las reuniones periódicas reúnen a equipos técnicos de la Dirección de Áreas Protegidas y a referentes científicos. Por el organismo provincial participan su director, Iván Funes Pinter; la subdirectora Mariana Raviolo; Mauricio Pérez, del equipo técnico; Mauro Manrique, del área de Vinculación; y Pablo Sampano, de Uso Público. Por el lado de la investigación interviene la doctora Alejandra Gasco, arqueóloga del equipo dirigido por Víctor Durán.
Funes Pinter destacó que la conservación de un área protegida no se limita a lo natural: “La conservación de un área natural protegida también implica reconocer y valorar el patrimonio cultural que forma parte de su identidad”, señaló. Y remarcó que el trabajo con especialistas permite fortalecer la gestión a partir del conocimiento científico y contribuir a que la comunidad comprenda esa riqueza.
Raviolo, en tanto, subrayó la importancia de vincular el trabajo técnico con los resultados de años de investigación. Según explicó, uno de los principales desafíos es comunicar la historia de la reserva de manera clara y responsable, para que la sociedad entienda su valor y la necesidad de protegerla.
Una agenda compartida para el patrimonio mendocino
La continuidad de los encuentros permitirá avanzar en una agenda común entre los organismos públicos y los investigadores. Entre los objetivos está desarrollar contenidos interpretativos y recursos de divulgación que acerquen la historia de la Laguna del Diamante a quienes visitan el lugar y al público general.
La propuesta también busca incorporar los resultados científicos a las tareas de conservación y promover una mirada integral de las áreas protegidas de Mendoza, que contemple tanto sus valores naturales como las huellas culturales que persisten en el territorio.