En El Chingo, un comedor comunitario ya no da abasto: la demanda se duplicó en un mes
Un comedor de El Chingo que arrancó con 80 raciones ya tiene 120 vecinos esperando. ¿Cómo ayudarlos?
En el barrio El Chingo, el comedor “Lolito” nació hace apenas un mes como una respuesta solidaria a la crisis, pero la necesidad creció tanto que ya duplicó su capacidad inicial. Lo que empezó con 80 raciones diarias hoy tiene a más de 120 vecinos esperando un plato de comida.
La iniciativa partió de un vecino del sector que, junto a su hermano y cuatro cocineras voluntarias, decidió poner el hombro para asistir a niños y adultos mayores. “Todo se hace a pulmón y sin ningún fin de lucro”, explicó uno de los responsables.
¿Por qué creció tanto la demanda?
Cuando abrieron, calcularon que alcanzaría para 80 personas. Pero la realidad los superó. “Hoy hay muchísima necesidad. Tenemos más de 100 o 125 niños que quieren sumarse y no contamos con los cupos suficientes”, señalaron. La mayoría de las familias que llegan están sin trabajo o con ingresos insuficientes.
Las cocineras trabajan ad honorem: “No cobran ningún sueldo. Cocinan todos los días y solamente se llevan el plato de comida. Muchas de las mamás que ayudan tampoco tienen trabajo y esta es una ayuda importante para sus hogares”, relataron.
Rutina solidaria desde las 9 de la mañana
Cada jornada arranca temprano. Voluntarios y madres se reúnen para preparar los alimentos que después se distribuyen entre las familias. Frente al crecimiento de la demanda, desde el comedor apelan a la solidaridad de la comunidad para poder seguir y ampliar las raciones.
Quienes quieran colaborar con alimentos, insumos o cualquier tipo de ayuda pueden comunicarse al 388 508-3808. “Todo es para los niños y se hace a pulmón. Toda ayuda será bienvenida”, expresaron.
