En el CEMOAS de Eldorado no cambió nada con la nueva ley juvenil: qué dicen desde adentro
La nueva ley penal juvenil ya rige en todo el país, pero en el CEMOAS de Eldorado aseguran que adentro no cambió casi nada. La directora contó qué pasa con los chicos que egresan y encendió una alarma por lo que ven en niños cada vez más chicos.
El Centro Modelo de Asistencia y Seguimiento de Niños, Niñas y Adolescentes en Conflicto con la Ley Penal (CEMOAS) de Eldorado sigue operando con la misma rutina que antes de la reforma penal juvenil. A más de un mes de la entrada en vigencia de la Ley 27.801, que rige desde el 5 de septiembre y alcanza a adolescentes desde los 14 años, la directora del establecimiento, Adriana Elizabeth Knebel, confirmó que no hubo cambios de fondo en el día a día del centro.
“Nosotros, con respecto a lo que se ha tratado de la nueva ley, no hemos tenido cambios llamativos, solamente considerando el tema de la baja de edad de los menores. Pero en relación con lo que es el trabajo propiamente hecho del CEMOAS, no ha cambiado nada”, afirmó Knebel en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones.
La directora anticipó que las únicas adecuaciones previstas por ahora pasan por sumar profesionales al gabinete interdisciplinario y aceitar la coordinación con el equipo técnico del Juzgado Correccional y de Menores. En lo administrativo y asistencial, todo sigue igual.
Sin chicos alojados y con capacidad ociosa
Esta semana el CEMOAS no tiene adolescentes alojados. La dinámica habitual del centro es recibir hasta cuatro o cinco jóvenes a la vez, aunque la permanencia depende de los tiempos del Juzgado Correccional y de Menores, que busca resolver cada caso con celeridad.
“Tratan de solucionar la situación del niño lo antes posible para que pueda volver o se pueda decidir dónde va a ir, si va a quedar bajo tutela o si va a ir a algún centro”, explicó Knebel.
El establecimiento depende de la Tercera Circunscripción Judicial y atiende a adolescentes derivados de una amplia región del norte misionero: Eldorado, Bernardo de Irigoyen, Puerto Iguazú y otras localidades. Los delitos más frecuentes entre los casos que llegan son robos y homicidios, con particularidades según la zona.
Qué pasa cuando los chicos salen del centro
El seguimiento posterior al egreso es uno de los puntos que la directora destacó. En el año y medio que lleva al frente del CEMOAS, solo dos adolescentes reingresaron al centro. Los demás no volvieron y tampoco hubo aviso de la policía ni del Juzgado Correccional y de Menores de Posadas sobre nuevas detenciones.
El contacto se mantiene a través del servicio social y las familias, aunque se vuelve más difícil cuando los jóvenes cumplen 18 años. “Si bien por ahí nosotros les perdemos el rastro a los chicos que van cumpliendo 18 años, a los más chicos sí sabemos porque se les hace un seguimiento desde el centro”, reconoció.
Alerta por el consumo de sustancias en edades cada vez más tempranas
Más allá de la ley, la preocupación de Knebel pasa por el consumo problemático de sustancias en niños cada vez más pequeños. Aunque el CEMOAS todavía no aloja a chicos de esa franja, recibe información de organismos de Niñez y juzgados de otras localidades.
En Puerto Iguazú, por ejemplo, se conocieron casos de niños de ocho y nueve años que necesitaron asistencia en hospitales o centros especializados por problemas de consumo. “Creo que no tendríamos que hacer caso omiso de lo que está pasando en nuestra sociedad, porque desde hace unos años estamos viendo lo que es el flagelo del consumo”, advirtió.
La directora también observó que el consumo suele aparecer asociado a hurtos, cuando los chicos empiezan a sustraer objetos de sus casas para venderlos y conseguir dinero. Y marcó un cambio en los últimos tiempos: antes los casos involucraban a adolescentes de 16 o 17 años, luego a estudiantes que recién arrancaban la secundaria, y ahora la edad bajó aún más.
“Ahora tenemos que escuchar hablar de chicos de ocho o nueve años, que ya están comenzando, quizás no con delitos muy graves, pero sí ya están comenzando a cometer hechos”, expresó.
Knebel aclaró que la realidad del norte misionero no es comparable con la de grandes centros urbanos como la Ciudad de Buenos Aires o el conurbano bonaerense, donde se registran homicidios, incendios y hechos con armas. Aun así, consideró que la aparición de consumo y conductas delictivas a edades tan tempranas es una señal de alarma que exige atención.
Cómo es un día adentro del CEMOAS
La rutina del centro está armada para sostener hábitos y acompañar a cada adolescente según sus necesidades. La jornada arranca con el desayuno y la organización de los dormitorios: los jóvenes hacen sus camas y mantienen limpios sus espacios.
Después llegan las actividades educativas. Para quienes cursan primaria o secundaria, el centro cuenta con docentes que trabajan de manera individualizada y mantienen contacto con las escuelas de origen, que envían tareas y contenidos para que los chicos no pierdan el hilo.
A eso se suman los talleres que se dictan en el mismo predio donde funciona el CEMOAS, compartido con un dispositivo de atención de consumos problemáticos vinculado al Sedronar y al Ministerio de Adicciones de Misiones. Esa articulación permite que los adolescentes con problemas de consumo reciban asistencia profesional y participen de talleres de música, panadería, huerta y deportes, en horarios diferenciados para que no coincidan con los adultos en tratamiento ambulatorio.
Cada joven elige el taller que le interesa. “A cada uno le interesa algo diferente, así que no se le obliga que vayan todos al mismo taller”, señaló Knebel.
Después del almuerzo hay espacio para el esparcimiento en una cancha dentro del predio, donde juegan a la pelota bajo supervisión. Luego vuelven a los dormitorios, se higienizan y siguen con juegos, rompecabezas y lectura. La idea es que los hábitos incorporados les sirvan cuando regresen a sus casas.
“Una vez que salen de acá tienen que volver a sus actividades diarias, así que es tratar de no perder ese hilo para que ellos puedan volver y sentirse cómodos una vez que salgan”, explicó la directora.
Infraestructura y trabajo en red
Consultada sobre los recursos, Knebel aseguró que el CEMOAS tiene todo lo necesario para funcionar. Destacó la ventaja de estar dentro del predio del Sedronar, lo que permite compartir instalaciones y coordinar talleres y capacitaciones con los equipos profesionales.
“Nosotros estamos bendecidos por estar dentro de lo que es el predio del Sedronar, porque realmente tenemos todo lo que necesitamos dentro del mismo edificio”, afirmó.
Por último, valoró el acompañamiento del Poder Judicial y la coordinación permanente con los organismos que intervienen en cada caso.