En el barrio 30 de Octubre hay una nena que golpea la puerta a las 11 de la noche: qué viene a buscar

La Seño Laura sostiene el Merendero Arcoíris del barrio 30 de Octubre. Una nena del barrio golpea su puerta a las 10 u 11 de la noche buscando qué comer: lo que encontró esa noche y lo que ya no queda en la alacena del merendero.

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En el barrio 30 de Octubre hay una nena que golpea la puerta a las 11 de la noche: qué viene a buscar
En el barrio 30 de Octubre hay una nena que golpea la puerta a las 11 de la noche: qué viene a buscar

El Merendero Arcoíris de Comodoro Rivadavia asiste a 39 familias y hace casi un mes no logra dar la merienda con normalidad. Su referente, Laura, contó cómo la falta de donaciones cambió la rutina del espacio y hasta qué punto llega la necesidad de los chicos del barrio.

El Merendero Arcoíris funciona desde 2020 en el barrio 30 de Octubre. La Seño Laura, como la conocen los vecinos, está al frente del lugar y describe un presente complicado: los insumos no alcanzan y la asistencia se redujo a una vez por semana, o a lo que permitan las donaciones que lleguen.

“Hace casi un mes que no doy bien la merienda”

Laura explicó que antes el merendero abría dos o tres veces por semana. Hoy la realidad es otra. “Hace ya casi un mes que no doy bien la merienda. Yo siempre doy dos veces por semana o tres, ahora una vez por semana o si llegan donaciones hacemos. Depende de las donaciones también porque dependemos de eso”, relató.

Entre lo que tiene disponible hay harina, mate cocido y té. Lo que falta es lo básico para preparar algo más consistente: leche, grasa y levadura, insumos con los que podría hacer pan, tortas fritas y otras opciones para los chicos que se acercan. “Pero la cosa es acompañarlo y que ellos tengan para merendar”, señaló.

Una necesidad que no tiene horario

El merendero acompaña a unas 39 familias y registra alrededor de 40 niños. La mayoría son del barrio 30 de Octubre, aunque también llegan de otros sectores, incluida la zona de la Vela Maya. Además de la merienda, el espacio sostiene un ropero comunitario para entregar ropa donada.

“Así que cada vez es más la necesidad, también no ayudamos solamente con la merienda, sino también con roperos comunitarios”, contó Laura. Muchas de esas familias dependen de trabajos ocasionales y los ingresos no siempre alcanzan para cubrir los gastos básicos.

La referente describió situaciones que exceden el horario del merendero. “Te cuento que tengo una situación de que hay una niña que viene siempre a las 10 o 11 de la noche a mi casa a buscar si tengo fideo, si tengo harina, si tengo arroz. A esa hora vienen a buscar para hacerse comida”, contó.

También hay chicos que deben prepararse sus propios alimentos. “Por ahí niños que su papá y su mamá no cuentan con ellos, están muy indefensos igual. Esa es otra realidad: se cocinan ellos, se hacen la leche ellos, así que bueno, todo muy difícil”.

El merendero como único espacio de contención

Para Laura, la tarea va más allá de servir la merienda. El lugar funciona como punto de encuentro para chicos que encuentran allí a alguien con quien hablar. “Y te hablo de niños de 11 años, 12 años. Así que es la única contención que tienen acá en el barrio, el Merendero Arcoiris. Ellos me conocen todos, siempre vienen a mi casa, hablan, charlan, así que es la única contención que tienen”, afirmó.

La falta de recursos también pesa sobre quienes sostienen la iniciativa. Laura reconoció que, cuando las donaciones escasean, piensa en abandonar, aunque después busca la forma de seguir. “Y ya como que quiero bajar los brazos, ¿viste?, que ya no se puede, ¿viste? Y después digo: 'No, después no, pienso, tengo que hacer algo, moverme o no sé, publicar, hablar'”, indicó.

Las redes sociales se transformaron en una de las principales vías para difundir las necesidades del merendero y contactar a posibles colaboradores. Aun así, Laura entiende que quienes ayudan también atraviesan sus propias dificultades económicas.

Cómo colaborar

Quienes quieran acercar alimentos, leche, grasa, levadura u otros productos para preparar las meriendas pueden comunicarse con Laura, la Seño Laura, al celular 2974783229.

La referente agradeció a quienes ya colaboran y pidió visibilizar la situación de otros merenderos y comedores de Comodoro Rivadavia que también necesitan ayuda. “Muchísimas gracias por esta entrevista, porque es para que escuchen la situación, porque no solamente es este merendero, hay muchos merenderos en Comodoro Rivadavia que necesitan mucha ayuda igual, y comedores, porque yo por ahora doy merienda no más. Pero hay muchos comedores y merenderos que necesitan, así que para ellos igual mucha fuerza, porque hay merenderos que necesitan mucho”, cerró.

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