En Bariloche el 90% de los alumnos técnicos ya trabaja en empresas: qué pasa con el resto de Río Negro
¿Por qué en la cordillera casi todos los estudiantes técnicos consiguen prácticas y en el resto de la provincia los cupos se reducen? Lo que dicen las empresas y los propios pasantes.
Las pasantías y prácticas profesionalizantes se consolidaron como la puerta de entrada al mercado laboral para miles de estudiantes de escuelas técnicas de Río Negro. La demanda creció al ritmo de la matrícula: en la última década se sumaron 13 nuevas instituciones técnicas en la provincia, y hoy unos 16 mil estudiantes cursan ese nivel.
El formato es variado: empresas privadas, organismos del Estado provincial o municipal, cooperativas, comisiones de fomento y proyectos comunitarios reciben a los chicos para que aprendan en la práctica las dinámicas del mundo del trabajo.
Qué dicen desde Educación Técnica
"Es una práctica sumamente importante para los estudiantes antes de que egresen, una entrada al mundo del trabajo", señaló a Diario RÍO NEGRO Eliana Silva, directora provincial de Educación Técnica y Formación Profesional. La funcionaria explicó que se trata de "poder estar en un contexto real de trabajo estando todavía con una propuesta y acompañamiento pedagógico".
Sin embargo, desde las escuelas advierten que la oferta no acompaña el crecimiento de la demanda. "En los últimos años se han reducido los cupos de pasantías porque no hay mucha demanda laboral", afirmó Silva.
La zona andina, la excepción
El panorama cambia en la cordillera. "Lo científico tecnológico abre otras posibilidades, es un sector productivo muy grande", destacó la referente provincial, y remarcó que es la única zona con el 90% de los alumnos en pasantías.
En Bariloche funcionan cinco escuelas técnicas —entre públicas, privadas y de gestión social— con especialidades en electromecánica, telecomunicaciones, construcción e informática. A ellas se suma la escuela técnica con orientación agropecuaria de El Manso.
Electromecánica, la especialidad más buscada
De las 14 especialidades disponibles, "electromecánica es la que más demanda tiene, porque lo relacionan con el sector del petróleo", explicó Silva. El vínculo no es casual: la currícula se actualizó junto al Instituto Argentino de Petróleo y Gas, y se firmaron convenios con YPF, Pampa Energía y Pan American Energy para que los alumnos realicen sus prácticas.
En Bariloche, el CET 2 es la escuela con esa orientación y tiene convenios con 15 instituciones y empresas, entre ellas la hormigonera Ñire —para el taller mecánico— y la Cooperativa de Electricidad Bariloche (CEB).
"Es ideal porque están directamente trabajando en actividades concretas. Es un aprendizaje directo sobre lo que más le llama la atención, y sirve para definir cuál va a ser su carrera universitaria", dijo Alejandro Pozas, presidente de la CEB.
Pese a que la formación permite ingresar al mercado laboral, Silva aclaró que la apuesta es a que los estudiantes continúen estudiando: "Apuntamos a que avancen en los estudios superiores porque da una mayor seguridad al momento de salir a buscar trabajo".
"Para nosotros es una gran apuesta de que se preparen y vuelvan porque ya queda en su currículum el haber sido pasante. Es creación de mano de obra directa", sostuvo Pozas, y agregó que "algunos terminan el secundario, y ya vuelven a trabajar en la cooperativa".
Construcción, tecnología e industria: las prácticas en la ciudad
Este año, la hormigonera Ñire y la constructora GM Desarrollos recibieron a 13 estudiantes de la escuela de gestión social Nehuen Peuman, ubicada en el barrio Quimey Hue. Allí los alumnos obtienen el título de maestro mayor de obra.
"En las pasantías se aprende mucho en muy poco tiempo. Pero también es donde los estudiantes dan legitimidad a sus propios conocimientos y a las herramientas que han adquirido", explicó María Minvielle, arquitecta y profesora del establecimiento, donde coordina las prácticas y la materia de proyecto final.
Las tareas varían según el sector: desde el rol de cubicador —el que mide el hormigón que necesita una obra— hasta el trabajo en laboratorio, el desarrollo de planos o la obra misma, con instalaciones eléctricas y terminaciones. Los estudiantes, según Minvielle, "se empapan de todo lo real de la obra".
Del otro lado de la ciudad, Invap recibió este año a 10 pasantes que terminarán sus prácticas a fines de octubre. Participaron estudiantes del instituto Los Andes, del bachiller en informática Dante Alighieri y del CET 28, en distintos proyectos de la empresa.
"Los jóvenes vienen con un montón de ideas, incentivan nuevas maneras de mirar los proyectos", aseguró Fedra Aschieri, subgerente de Talento, Aprendizaje y Cultura en Invap.
"La relación con mis compañeros y el ambiente laboral fue lo que más me gustó de la pasantía", contó Lautaro Márquez Gutiérrez, alumno del CET 28 con orientación en electrónica y telecomunicaciones, que eligió esa práctica "para seguir profundizando lo que sabía de computación".
Julieta Masi, en tanto, cursa quinto año en el Dante Alighieri y hace su pasantía en el área de realidad virtual y aumentada de Invap. Quiere estudiar ingeniería en telecomunicaciones, carrera que dicta la Universidad Nacional de Río Negro en Bariloche. "Invap es un gran referente a nivel nacional. En lo personal fue muy importante para mi formación", dijo.
Las pasantías son, en definitiva, una de las razones por las cuales creció la demanda en las escuelas técnicas de la provincia, que en la última década sumaron 13 nuevas instituciones.