Empezó vendiendo fósforos en bicicleta a los 17 años y terminó creando un imperio mundial

El fundador de IKEA arrancó vendiendo fósforos en bicicleta a los 17 años y así construyó un imperio que cambió para siempre la forma de amoblar la casa. Lo que casi nadie sabe es de dónde salió el nombre de sus productos más famosos.

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Empezó vendiendo fósforos en bicicleta a los 17 años y terminó creando un imperio mundial
Empezó vendiendo fósforos en bicicleta a los 17 años y terminó creando un imperio mundial

Mucho antes de que sus tiendas se volvieran un clásico de los muebles armados, Ingvar Kamprad ya mostraba un olfato comercial que lo llevaría a construir una de las cadenas más grandes del planeta. Nacido en Suecia en 1926, arrancó vendiendo fósforos entre sus vecinos cuando era apenas un nene. Con el tiempo sumó flores, artículos navideños y pescado, productos que podía colocar con facilidad.

La escuela, en cambio, le costaba bastante más. Kamprad tenía dislexia, una dificultad del aprendizaje que afecta la lectura, la escritura y el procesamiento de las palabras. En una época donde estos trastornos se entendían poco, tuvo que ingeniárselas para organizar la información y acordarse de lo que necesitaba para sus negocios.

El nacimiento de un gigante

En 1943, con solo 17 años, fundó IKEA. El nombre salió de juntar sus iniciales con las de Elmtaryd, la granja familiar donde creció, y Agunnaryd, el pueblo sueco de la zona. En esos primeros años, el negocio estaba a años luz de la multinacional en la que se convertiría después.

Kamprad vendía bolígrafos, relojes, carteras, marcos de cuadros y otros objetos por catálogo en la Suecia rural. Los muebles llegaron más tarde, cuando detectó que había una oportunidad para ofrecer productos funcionales a precios mucho más bajos que los habituales.

Su meta era reducir costos para que más gente pudiera acceder a muebles de diseño práctico. Esa obsesión por los precios bajos atravesó casi todas las decisiones de la empresa, desde la elección de proveedores hasta la forma de transportar y exhibir los productos.

La dislexia, detrás de una marca registrada

Uno de los rasgos más curiosos de la marca es que sus productos no se identifican solo con códigos difíciles de recordar. Mesas, bibliotecas, camas y sillones llevan nombres como Billy, Malm o Lack, algo que terminó siendo parte de la identidad de IKEA en todo el mundo.

La dificultad de Kamprad para retener secuencias de números y denominaciones parecidas se vincula con ese sistema. Para organizar mejor el catálogo, los productos empezaron a recibir nombres de personas, localidades, islas y lugares escandinavos, creando categorías más fáciles de reconocer y memorizar.

La revolución de las cajas planas

El gran salto llegó en la década de 1950. Según la historia difundida sobre la empresa, en 1956 un empleado desarmó las patas de una mesa para que entrara en un auto. Kamprad captó al instante la posibilidad: si los muebles se vendían desmontados y viajaban en paquetes planos, los costos de almacenamiento y traslado caían en picada.

Así nació uno de los principios fundamentales del modelo IKEA. El cliente llevaba el producto a su casa y lo armaba, mientras la compañía podía producir, almacenar y distribuir de manera mucho más eficiente. Lo que para parte de la industria parecía una molestia para el comprador terminó siendo una de las grandes ventajas competitivas de la marca.

Austeridad como bandera

Kamprad también se hizo famoso por su austeridad personal. Incluso después de convertirse en multimillonario, se lo asociaba con vuelos en clase económica, hoteles modestos, transporte público y una atención obsesiva a cualquier gasto que considerara innecesario. Esa filosofía estaba ligada a la idea de que cada costo de la empresa podía terminar reflejándose en el precio que pagaba el consumidor.

Con los años, IKEA dejó de ser una pequeña empresa sueca para transformarse en una de las cadenas de muebles y artículos para el hogar más reconocidas del planeta. Sus tiendas, pensadas como grandes recorridos por habitaciones ambientadas, también cambiaron la experiencia tradicional de comprar mobiliario.

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