Empezó a vender milanesas para pagarle el tratamiento a su perro y terminó viviendo de otra cosa

Arrancó vendiendo empanadas para juntar plata y pagarle los tratamientos a Winnie Pooh, el perro que rescató de un refugio. Casi ocho años después, la cocina dejó de ser una salida de emergencia y se convirtió en su profesión. Lo que nadie esperaba era el giro que dio su historia.

· 5 min de lectura
Empezó a vender milanesas para pagarle el tratamiento a su perro y terminó viviendo de otra cosa
Empezó a vender milanesas para pagarle el tratamiento a su perro y terminó viviendo de otra cosa

Candela Pedernera tiene 29 años, es neuquina y hoy vive de un emprendimiento de comida vegana que nació casi por casualidad. Todo empezó cuando necesitaba juntar plata para los tratamientos y la operación de Winnie Pooh, el perro que había rescatado del refugio de la Isla Jordán.

En ese momento estudiaba para ser contadora pública y no imaginaba que su futuro iba a estar entre viandas, milanesas, empanadas y recetas a base de plantas. Para costear la atención veterinaria puso en marcha un pequeño negocio gastronómico: empezó con empanadas y milanesas.

Lo que había arrancado como una solución de emergencia fue creciendo. Cada vez más gente conoció sus productos y el emprendimiento tomó otra dimensión. Desde 2019, Viva la Vaca creció de manera sostenida hasta convertirse en su trabajo.

Del refugio a la cocina

La historia del emprendimiento está atada a la propia transformación de Candela. Antes de ser vegana fue vegetariana, y ese cambio estuvo muy ligado al voluntariado que hacía en el refugio de la Isla Jordán.

La pregunta apareció casi sola: si pasaba buena parte de la semana rescatando perros y ayudando a animales abandonados, ¿cómo podía seguir comiendo otros animales? Primero dejó la carne y después avanzó hacia el veganismo. No recuerda una fecha exacta porque hubo un alimento que le costó especialmente abandonar: el queso rallado.

Cuenta que antes le encantaban el chivo, el cordero y el lechón. Uno de los momentos que terminó de hacerle clic fue en una juntada con amigos: la habían invitado a comer chivo y, al ir a saludar a quien estaba frente a la parrilla, vio al animal entero sobre el fuego. Desde ese día decidió no comer carne nunca más. Ni las milanesas de su abuela lograron hacerla cambiar de idea.

Pero quiso conservar los sabores. Por eso, cuando empezó a cocinar, uno de sus desafíos fue recrear comidas tradicionales sin utilizar animales.

Cocinar a prueba y error

Antes de ser vegetariana ya disfrutaba cocinar, aunque en su familia tenían una alimentación bastante clásica. Cuando cambió su forma de comer tuvo que prepararse sus propias comidas. Quería aprender gastronomía de manera más profesional, pero muchas carreras incluían preparaciones que ella no iba a poder probar.

En 2021 encontró una alternativa: comenzó a estudiar Profesional Plant-Based a distancia y con el tiempo obtuvo su título como chef basada en plantas.

Durante los primeros años combinó el emprendimiento con los estudios y después con un trabajo en relación de dependencia. Hasta que el negocio empezó a ocupar cada vez más tiempo y aparecieron oportunidades que no podía aprovechar. Entonces tomó una decisión que no fue sencilla: renunció.

Fue el 31 de octubre de 2024. Desde entonces, Viva la Vaca pasó a ser su trabajo principal. La transición implicó enfrentarse a la incertidumbre: hasta ese momento tenía un sueldo que ingresaba todos los meses, además de lo que generaba con el emprendimiento. También tuvo que aprender a ser su propia jefa.

“Es una adrenalina constante”, resume al hablar de emprender. Reconoce que no fue fácil, pero sostiene que hoy está más feliz y tranquila.

Comer vegano también puede ser rico

Una de las metas de Viva la Vaca es combatir la idea de que comer vegano implica alimentarse de manera aburrida o complicada. Por eso gran parte de su producción se ofrece congelada: la idea es que alguien llegue a su casa, abra el freezer, saque una milanesa y resuelva rápido una comida.

Pero hay otro aspecto que considera fundamental: que además de rica, la comida tenga aporte nutricional. No quiere que sus productos sean solo una imitación de la carne, sino que tengan ingredientes que aporten nutrientes. Utiliza soja texturizada, legumbres, tofu y castañas de cajú.

Entre sus productos más buscados están las milanesas de soja y las preparaciones con seitán, una masa elaborada a partir del gluten del trigo. Con ese ingrediente prepara empanadas cortadas a cuchillo, bifes, pernil y milanesas. También produce medallones de legumbres, viandas frescas para el mediodía y packs de comidas congeladas.

Uno de los platos que más le piden son los tallarines con crema de tofu y castañas de cajú, acompañados por una milanesa napolitana.

El locro que agotó 150 porciones

Las ferias se convirtieron en otro espacio importante. Candela vende principalmente por Instagram y WhatsApp, pero también participa de propuestas gastronómicas de Neuquén para mostrar sus productos y acercar la comida vegana a nuevos públicos.

Una de las experiencias que más la sorprendió fue el 25 de mayo, durante la Confluencia de Sabores. Allí preparó locro vegano y, junto a otros puestos con opciones tradicionales y sin TACC, ofreció una alternativa diferente. Vendió 150 porciones y a la 1:30 de la tarde ya se había quedado sin stock.

"Que nos hayan dado un lugar y reconozcan cada vez más el hecho de que somos muchos los que elegimos no comer animales, esta buenísimo. A mí me me llena de orgullo aparte de llevar la bandera del veganismo", asegura.

No se trata solamente de llegar a quienes ya son veganos. También está la posibilidad de que alguien se acerque por curiosidad, pruebe una preparación y descubra que puede disfrutar de una comida sin productos de origen animal.

Una filosofía de vida

Para Candela, el veganismo va mucho más allá de la alimentación. Es una forma de vida que también atraviesa la ropa que usa y los productos que consume, con el objetivo de evitar aquellos que involucren animales.

Reconoce que no siempre es sencillo sostener una alimentación vegana y remarca la importancia de informarse, hacer controles y contar con acompañamiento profesional. No busca convencer a nadie, sino compartir una forma de pensar y mostrar que existen otras alternativas.

Casi ocho años después de aquellas primeras empanadas y milanesas, Candela mira el camino recorrido y encuentra un proyecto que creció mucho más de lo que imaginó. La joven que estudiaba para ser contadora terminó convirtiendo la cocina en su profesión. Hoy prepara viandas, desarrolla nuevas recetas y recorre ferias de Neuquén con la misma intención del primer día: hacer algo por los animales.

Más para leer

El refugio que sigue abierto en primavera: la realidad que más duele a la funcionaria neuquina
Sociedad
El neuquino que viajó a Perú para cumplir la última voluntad de un desconocido y terminó en la zona más devastada de Venezuela
Sociedad
El temporal dejó un socavón en un puente clave y Neuquén no sale de la emergencia
Sociedad
Miles caminan a Luján: la ruta que quedará cortada y la hora exacta para evitar el caos
Sociedad
Neuquén respira tras el temporal, pero una advertencia por el Súper Niño encendió las alarmas
Sociedad
El lunes los comercios de Neuquén bajan las persianas: el motivo que pocos esperaban
Sociedad