Empalme Graneros se cansó de esperar: la obra que piden hace años y el agua que ya tiene fecha
Osvaldo Ortolani vivió las 17 inundaciones que sufrió Empalme Graneros en el siglo XX. Ahora, con El Niño confirmado hasta febrero, los vecinos salen a la calle para pedir algo que llevan años esperando y que nunca llegó.
Los vecinos de Empalme Graneros no quieren esperar a que el agua les golpee la puerta otra vez. Este miércoles, desde las 19.30, se concentrarán en Juan José Paso y Ottone para exigir que, como mínimo, se licite una de las dos obras que consideran indispensables frente al avance de El Niño.
El reclamo tiene historia larga: la concreción del canal Grandoli —segundo tramo del Aliviador III inaugurado en 2016— o la construcción de cinco represas retardadoras en distintos puntos, similares a la que ya se hizo en jurisdicción de Funes, para que el agua no llegue de golpe.
«Esto no es el 86»
Osvaldo Ortolani, referente del barrio y miembro de Nunca Más Inundaciones (Numain), fue quien puso la cara y las palabras ante cada reclamo. «Tuvimos 17 inundaciones durante el siglo XX y Empalme las aguantó. En 1986 nadie sabía, ni nosotros ni el Estado. Ahora todos sabemos, esto no es el 86. Por eso, necesitamos al menos un gesto, por lo menos que se liciten las obras», apuntó.
El pedido no es caprichoso: las obras permitirían controlar los excedentes que podrían generarse por el exceso de lluvias previsto para el trimestre octubre-noviembre-diciembre. Y la comparación entre épocas es elocuente. En 1986, la crecida del arroyo Ludueña que terminó inundando el barrio llegó poco más de cuatro días después del pico de lluvias. En 2012, con varias urbanizaciones ya establecidas arroyo arriba, ese mismo excedente apareció 24 horas después del pico.
El canal que nunca se hizo
Sobre el canal Grandoli, Ortolani explicó que «requeriría de apoyo nacional» en cuanto a su financiamiento. La obra formaba parte de los trabajos para conformar el Aliviador III, que se iba a desarrollar en dos etapas: la primera fue la construcción del conducto Sorrento, inaugurado en 2016, y la segunda —denominada «conducto Grandoli»— iba a permitir que el caudal del canal Ibarlucea desemboque directamente en el río Paraná. Ese segundo tramo nunca se concretó.
En relación a las cinco represas, el referente indicó que deberían ubicarse en distintas zonas donde hoy hay urbanizaciones, algo que parece poco probable.
Construir donde antes había lagunas
«Se siguió construyendo en lugares donde se hacían lagunas (después de las lluvias). Cada obra que se hace ahí, nos baja el nivel de seguridad. No es me inundo o no, es que antes teníamos cierto nivel de seguridad y ahora no lo tenemos», consideró Ortolani.
El referente celebró la decisión que el gobierno provincial tomó en relación al loteo llevado adelante por Damfield, pero se preguntó «qué va a pasar con las otras obras», en referencia a las urbanizaciones que ya están establecidas y algunas otras en marcha.
«Están los anteproyectos (para hacer las obras) y en los próximos seis meses va a llover mucho», aseveró.
Qué es El Niño y hasta cuándo se queda
El Niño ocurre cuando la temperatura superficial del océano Pacífico ecuatorial aumenta 0,5º en promedio de manera persistente durante cinco trimestres móviles, que se actualizan cada mes, y esto se acopla con el fortalecimiento o debilitamiento de los vientos alisios, esos vientos tropicales que soplan regularmente de este a oeste.
En un año sin desequilibrios, esos vientos mueven las aguas cálidas hacia el sudeste asiático y Oceanía para darle espacio al surgimiento de aguas frías y ricas en nutrientes desde las profundidades de las costas de Sudamérica. Basta con que alguna de las variables cambie su regularidad para que ese equilibrio se rompa naturalmente, algo que pasa cada dos a siete años y que da paso a un fenómeno que suele durar entre 9 y 12 meses.
Si bien El Niño ocurre hace miles de años bajo esa dinámica, este episodio llega con un contexto particular: un planeta que supera sus marcas anuales de temperaturas máximas producto del cambio climático provocado por las actividades humanas y océanos que rompieron sus récords de temperaturas entre 2023 y 2026 de forma consecutiva.
Durante la presentación del último informe sobre El Niño, a principios de octubre, la secretaria General de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la argentina Celeste Saulo, señaló: «El Niño está firmemente establecido y se intensifica rápidamente. Los pronósticos de la OMM indican, casi al 100 por ciento, que el fenómeno va a durar hasta febrero de 2027 y que podría ser uno de los más fuertes desde 1950».
Las previsiones citadas por la argentina refieren a un consenso de 13 agencias, servicios y centros meteorológicos de distintos países coordinados por la OMM, que registran e intercambian constantemente datos de boyas oceánicas, satélites y radiosondas.