Elon Musk lo logró: personas con parálisis mueven sillas de ruedas con el pensamiento
¿Te imaginas mover una silla de ruedas solo con la mente? Neuralink lo hizo posible. Conocé cómo funciona el implante que está cambiando vidas.
Un grupo de personas con parálisis ya puede desplazarse en sillas de ruedas eléctricas usando solo su mente. El avance, impulsado por Neuralink, la empresa de neurotecnología de Elon Musk, marca un nuevo hito en las interfaces cerebro-computadora.
Según un video difundido por la compañía, los participantes de los ensayos clínicos logran avanzar, retroceder y girar en espacios interiores y exteriores sin utilizar las manos. Todo gracias a un implante cerebral que traduce la actividad neuronal en órdenes para el vehículo.
¿Cómo funciona el control mental?
El sistema se basa en el implante N1, un dispositivo con 1024 electrodos distribuidos en 64 hilos ultrafinos. Un robot quirúrgico los coloca en la región cerebral encargada de planificar el movimiento. Cuando la persona imagina o intenta mover una parte del cuerpo, el implante registra los patrones neuronales y los envía de forma inalámbrica a una aplicación.
Allí, un algoritmo entrenado reconoce la intención del usuario y la convierte en comandos para un cursor digital. Para manejar la silla, el participante mira en una pantalla la transmisión de una cámara instalada en el vehículo. Al desplazar mentalmente el cursor hacia arriba, la silla avanza; hacia abajo, retrocede; y hacia los costados, gira.
La velocidad también se controla con la mente: cuanto más lejos del centro se mueve el cursor, más rápido se desplaza la silla. Neuralink incorporó una zona central de reposo que frena el vehículo de forma gradual si el usuario deja de enviar órdenes claras, evitando movimientos inesperados.
¿Está disponible comercialmente?
La compañía aclaró que esta innovación aún es parte de una investigación clínica y no está a la venta. Los resultados de esta prueba no fueron publicados en una revista científica ni evaluados de forma independiente. Se trata de un ensayo inicial para analizar la seguridad y el funcionamiento del implante en personas con tetraplejia o tetraparesia.
El N1 ya había demostrado su capacidad para controlar computadoras: mover cursores, escribir mensajes, navegar por internet y jugar videojuegos. Ahora, la silla de ruedas extiende ese control al mundo físico, permitiendo desplazarse dentro de una vivienda, un edificio o un espacio exterior.
Sin embargo, aún deben estudiarse aspectos como la precisión de las órdenes, la respuesta ante fallas, la duración de la batería, la estabilidad de los electrodos y el desempeño en entornos cotidianos con obstáculos, superficies irregulares y peatones. Como señala la empresa, un error en un cursor se corrige rápido, pero una orden incorrecta en un vehículo exige mayores medidas de seguridad.
De todas formas, la experiencia muestra una aplicación concreta de los implantes cerebrales para recuperar autonomía. El próximo desafío será determinar si el sistema puede funcionar de manera estable, segura y accesible fuera de las demostraciones controladas.