Ella llena estadios en Bélgica, pero la mitad del país no sabe quién es
Agotó el estadio más grande de Bélgica, pero en la mitad francófona del país apenas la conocen. ¿Qué hay detrás de la división lingüística que separa a esta estrella pop del éxito total?
Pommelien Thijs, la cantante de 25 años que agotó las 20.000 entradas del estadio más grande de Bélgica, es una estrella solo para Flandes. En Valonia, la parte francófona, muchos se preguntan: ¿quién es esta mujer? Su éxito expone la barrera lingüística que divide al pop belga.
Thijs se presentó recientemente en el estadio más grande de Bélgica, donde sus fans cantaron a coro temas como “Atlas”, que lideró 22 semanas una lista de éxitos. Algunos llevaban sábanas con mensajes; otros se tatuaron sus letras en el estadio. Pero mientras en Flandes es un fenómeno, en Valonia la radiotelevisión pública francófona tuvo que publicar un video explicativo de dos minutos para presentarla.
¿Por qué no cruza la frontera lingüística?
Nick De Leu, crítico de De Standaard, señala que solo Angèle y Stromae, ambos francófonos, han triunfado en las dos regiones. Flandes y Valonia tienen radios, listas y festivales distintos, lo que dificulta el cruce. Incluso Taylor Swift suena más en Flandes, influenciada por la cultura anglosajona, que en Valonia.
Thijs, desde su casa en Amberes, lo toma con filosofía: “Es lo que hay”, dice entre risas. La artista, que también triunfa en Países Bajos y actuará en el Ziggo Dome de Ámsterdam, no piensa cambiar de idioma. “Si eso significara cambiar completamente mi idioma, no sabría por dónde empezar”, afirma.
De la televisión infantil a los estadios
Thijs creció en Kessel, cerca de Amberes, en un hogar “lleno de lenguaje” y poesía. Su primer roce con la fama fue como reportera infantil en la televisión flamenca, pero el gran salto llegó con #LikeMe, un programa similar a Glee. Allí empezó a dar conciertos “bajo la torre de la iglesia, en escenarios hechos con cajas de cerveza”.
Su carrera en solitario comenzó cuando le pidieron un tema en inglés para una película navideña. Tras 40 sesiones con productores que la orientaban hacia baladas o disco, Thijs encontró su voz al volver a la poesía. Así nacieron sus álbumes Per Ongeluk (2023) y Gedoe (2024), este último inspirado en Esperando a Godot.
La voz de una generación (aunque ella lo niegue)
Los críticos alaban sus letras, que abordan la ansiedad juvenil, la vivienda y el cambio climático. De Leu destaca: “Si ves un show en vivo, los seguidores se aferran a las frases como boyas en el mar”. Pero Thijs rechaza el título de “voz de una generación”: “Creo que habríamos resuelto muchos problemas si dijéramos: ‘Sí, hemos encontrado una voz que nos represente'”, ironiza.
Ahora da pasos tímidos hacia Valonia: actuará en el festival Ronquières en agosto y toma clases de francés con Duolingo. “Solo espero no insultarles accidentalmente en francés”, bromea. Sus fans, como Elias Meers, de 24 años, le piden: “Quédate con nosotros. Cada región necesita su propia superestrella”.