El vino que nace entre heladas y viento: Chubut ya se codea con las bodegas más premiadas del país

Heladas primaverales, viento constante y casi la totalidad de los viñedos protegidos con sistemas antihelo: así se produce el vino que hoy gana premios internacionales y que los propios chubutenses casi no encuentran en las góndolas de su provincia.

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El vino que nace entre heladas y viento: Chubut ya se codea con las bodegas más premiadas del país
El vino que nace entre heladas y viento: Chubut ya se codea con las bodegas más premiadas del país

El mapa productivo de Chubut vive una transformación silenciosa que ya cosecha aplausos en el exterior. Lejos de los volúmenes gigantes de Cuyo, los viñedos patagónicos se metieron en un nicho de altísima calidad donde el clima extremo dejó de ser un obstáculo para convertirse en la ventaja competitiva más fuerte.

Los informes que el Instituto Nacional de Vitivinicultura y el INTA publicaron en los últimos años ya marcaban el crecimiento exponencial de la superficie cultivada en suelo chubutense. Ese fenómeno se consolidó como una industria pujante, que atrae inversiones y reordena la matriz económica de varias comarcas.

La mirada de un enólogo que conoce el terreno

Darío González Maldonado es ingeniero agrónomo, enólogo y actual secretario de Desarrollo Económico de El Hoyo. Desde adentro explica las razones de este salto histórico: el punto de inflexión llegó porque la provincia ofrece una propuesta completamente distinta a la de las zonas tradicionales.

"El estilo de los vinos que se pueden hacer en Chubut es tendencia a nivel global", aseguró el especialista. Y detalló que los consumidores del mundo buscan productos más frescos, aromáticos y con baja graduación alcohólica.

Heladas y viento: el enemigo que se volvió aliado

Las heladas primaverales y los vientos patagónicos son una amenaza constante para cualquier cultivo. Sin embargo, el sector vitivinícola se anticipó al daño estructural con tecnología preventiva. González Maldonado remarcó que las inclemencias nunca fueron una sorpresa y precisó que prácticamente el 95 por ciento de los viñedos de Chubut cuenta con sistemas de protección contra el hielo.

Esa rigurosidad del entorno y la enorme amplitud térmica obligan a las plantas a madurar de forma mucho más suave. Según el enólogo, esas condiciones potencian una calidad altísima en la uva que después se traslada a la copa. Además de la elegancia en boca, estas características naturales eximen a los productores de hacer alteraciones químicas en las bodegas.

"Nosotros no tenemos que corregir con ácido tartárico, ya la acidez viene desde la uva", sentenció el ingeniero. La frescura y la tensión natural en boca son, para él, el sello distintivo indiscutido de las botellas más australes, algo que marca la diferencia con la producción de las provincias cuyanas.

Una tierra libre de plagas

El entorno natural blindado contra enfermedades masivas representa otro diferencial enorme para las etiquetas sureñas. La provincia está libre de plagas que afectan a otras latitudes del país, lo que facilita la elaboración de vinos naturales, agroecológicos u orgánicos a partir de uvas intrínsecamente sanas, sin necesidad de fumigaciones constantes.

Las variedades de ciclo corto como Merlot, Pinot Noir, Chardonnay y Riesling encontraron en la estepa y la cordillera un ecosistema perfecto para expresarse a pleno. El enólogo hizo hincapié en que estas cepas, al verse forzadas por el clima extremo, desarrollan una intensidad aromática superlativa.

El trabajo científico acompaña de cerca esta evolución en los campos. Recientemente, los equipos del INTA Chubut demostraron la capacidad de la región en la Muestra Agropecuaria del Valle Inferior del Río Chubut: un Cabernet Franc elaborado en la estación experimental de Trelew fue distinguido como el mejor exponente de la feria.

Nuevos actores, no reconversión

El avance de los viñedos en la zona andina o la meseta no significó la desaparición de las actividades históricas. El boom del sector no se nutrió de la reconversión de antiguos chacareros o ganaderos, sino que atrajo a nuevos actores económicos que decidieron diversificar sus ingresos.

González Maldonado relató el caso de un lodge de pesca deportiva en Trevelin que sumó un viñedo y una champañera a su oferta turística. También graficó la llegada de capitales externos con la apuesta de la empresa Patagonia Wines, cuyo dueño brasileño dejó atrás su prestigiosa bodega mendocina para invertir en suelo chubutense.

Tres regiones, tres estilos

El mapa vitivinícola ya abarca toda la extensión territorial y obligó a trazar una nueva división geográfica para entender sus perfiles. Hoy la provincia se estructura en tres grandes macrorregiones productoras.

La franja costera incluye proyectos en Puerto Madryn, Trelew, Gaiman y Camarones, además de emprendimientos incipientes cerca de Comodoro Rivadavia. La zona central domina la meseta con establecimientos en Los Altares, Paso del Sapo y Gualjaina. La región cordillerana, en tanto, aporta su estilo particular desde Lago Puelo, El Hoyo y Trevelin.

El agua, la carta bajo la manga

La proyección de esta industria ubica a la Patagonia en un lugar de privilegio frente a los grandes cambios climáticos que sufre el planeta. Maldonado indicó que a nivel mundial los viñedos se están moviendo hacia los polos para huir de las olas de calor.

"Creo que Chubut y Santa Cruz son el futuro de la vitivinicultura", afirmó el especialista, y puso el foco en una ventaja estructural inigualable. El agua será el recurso decisivo en los próximos años y la provincia cuenta con ríos, arroyos y lagos suficientes para garantizar la supervivencia del negocio a largo plazo. Como prueba, algunos viñedos de El Hoyo prosperan bajo un esquema de secano, viviendo únicamente de las lluvias desde la última década.

El reclamo por la identidad local

Frente a este horizonte de expansión constante, el sector privado reconoce y valora el buen trabajo de difusión que realiza el Ministerio de Turismo y Áreas Protegidas para ubicar a las bodegas en ferias nacionales de Buenos Aires o Córdoba. Sin embargo, los productores reclaman que el Estado provincial impulse medidas mucho más agresivas para el mercado interno y la gastronomía local.

Las botellas chubutenses viajan por el mundo, pero a veces resultan difíciles de encontrar en la propia provincia. González Maldonado reclamó un esfuerzo institucional para lograr que cada restaurante, vinoteca y supermercado ofrezca obligatoriamente un porcentaje de producción local en sus mostradores.

"Necesitaríamos un empujoncito más por parte del Estado en cuanto a instalar el vino chubutense en Chubut", concluyó el referente productivo, al exigir un acompañamiento que imite el éxito identitario que ya lograron Mendoza o San Juan con sus propias industrias.

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