¿Qué fue lo primero que atinó a hacer Noelia cuando el viento le levantó el techo del local en plena atención? La respuesta, en la nota.
El tornado que azotó el miércoles a distintas zonas de Panambí dejó un tendal de viviendas dañadas, techos arrancados y galpones afectados. Entre los comercios golpeados estuvo el de Noelia Dlugokisnki, que atendía a un cliente cuando el viento irrumpió y en pocos segundos cambió todo.
"Fue cuestión de minutos", recordó la comerciante en diálogo con El Territorio. Según relató, el episodio comenzó con la llegada de un cliente y un corte de luz: "el viento comenzó fuertísimo".
Los minutos que no olvidará
Las puertas del local se abrieron y quienes estaban adentro buscaron refugio como pudieron. La situación empeoró cuando la fuerza del viento levantó el techo. "La parte más fea fue cuando voló el techo, tuvimos mucho miedo así que tratamos de cubrirnos", contó.
Todo sucedió en apenas dos o tres minutos, un lapso brevísimo que alcanzó para dejar daños materiales y a los presentes en medio de la incertidumbre.
Pese a que había un anuncio de tormenta, Dlugokisnki admitió que no esperaba semejante intensidad. "Uno nunca imagina vivir esto", expresó. La reacción inmediata fue cubrir con una lona la mercadería que quedó expuesta.
La ayuda que llegó después
Con el correr de las horas, el respaldo de los vecinos resultó fundamental para cubrir el local y otras viviendas afectadas. "Por suerte tuvimos apoyo de mucha gente y pudimos tapar las cosas para volver a empezar", relató este sábado, ya con la estructura techada.
Más allá de las pérdidas, la comerciante destacó que nadie resultó herido en el lugar. "Les damos las gracias a Dios porque, por lo menos, no hubo lesionados", valoró, y remarcó: "Lo material se recupera, la vida no".
Fotos: Cristian Valdez / El Territorio
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