El viento destapó lo que nadie quería ver en la iglesia más antigua de Catamarca
El viento Zonda golpeó Anillaco y dejó a la vista lo que nadie quería ver en la iglesia más antigua de Catamarca. Un ingeniero recorrió el templo y lanzó una advertencia que excede a este edificio.
El Zonda golpeó Anillaco y dejó a la vista el deterioro acumulado del templo más antiguo de la provincia. Un ingeniero especializado en conservación inspeccionó el edificio y advirtió que hace falta una intervención urgente. Pero también reclamó algo más grande: un fondo para proteger todo el patrimonio histórico de Catamarca.
La Iglesia Nuestra Señora del Rosario, en Anillaco, integra el conjunto histórico del Mayorazgo y forma parte de la Ruta del Adobe. El viento Zonda que azotó el oeste catamarqueño le causó daños, pero el ingeniero Rafael Toledo fue más allá: dijo que el temporal solo puso en evidencia problemas que el edificio arrastra desde hace tiempo.
“Era un viento Zonda muy violento, que levanta mucha arena y esa arena erosiona todo lo que encuentra a su paso”, describió Toledo en La Mañana de El Esquiú (Radio El Esquiú 95.3). El especialista explicó que las construcciones de adobe son especialmente vulnerables a los agentes atmosféricos y que el viento fue “el desencadenante o el que puso en evidencia todas las patologías”.
Un problema que viene de lejos
A las ráfagas se suman la lluvia, las fuertes amplitudes térmicas, el paso del tiempo y la acción humana. Según Toledo, también hubo intervenciones anteriores que no dieron los resultados esperados. “Esto fue originando una serie de patologías que se fueron acumulando y hoy se hace necesaria una urgente intervención”, afirmó.
El ingeniero valoró que la Municipalidad de Tinogasta haya tomado a su cargo los trabajos y destacó el compromiso del equipo que encontró en el lugar. “Hay que asumir un compromiso verdadero ante esto y aplicar las técnicas correspondientes”, señaló.
Un fondo para todo el patrimonio
Pero su planteo no se limita a Anillaco. Toledo propuso crear un fondo económico destinado al mantenimiento preventivo del patrimonio histórico provincial. “Con breves, con pequeñas intervenciones muy oportunas, se pueden evitar grandes desastres y grandes inversiones”, explicó.
El especialista también advirtió sobre otros edificios que necesitan atención, como la Iglesia del Sagrado Corazón de María, frente a la Legislatura, y reclamó una mirada preventiva sobre los monumentos históricos. “Hay que intervenir, hay que intervenir, y buscar los fondos, buscar las formas de intervenir”, insistió.
Por último, pidió involucrar a las comunidades locales. “Es importante que nos tomemos las cosas con seriedad” y que los catamarqueños se conviertan en “defensores, protectores de nuestro patrimonio histórico”, sostuvo.
Toledo remarcó que preservar estos sitios no solo significa conservar la memoria: también implica proteger una actividad turística que genera movimiento económico en localidades como Tinogasta y Fiambalá.