El viento de Santa Cruz no alcanza: la carrera millonaria que la dejó afuera

Santa Cruz tiene el viento, el frío y el territorio que buscan los gigantes de la inteligencia artificial, pero hay un detalle de infraestructura que hoy la deja afuera de la carrera millonaria. Lo que falta no es lo que muchos imaginan.

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El viento de Santa Cruz no alcanza: la carrera millonaria que la dejó afuera
El viento de Santa Cruz no alcanza: la carrera millonaria que la dejó afuera

La Patagonia se convirtió en el nuevo mapa de los centros de datos para inteligencia artificial, pero Santa Cruz todavía no tiene un lugar confirmado en esa carrera millonaria. Mientras Neuquén y Chubut concentran los proyectos más avanzados, la provincia austral reúne condiciones naturales que podrían ponerla en juego, aunque su infraestructura eléctrica y digital todavía no está a la altura de las inversiones que se anuncian.

Reuters informó esta semana que distintos inversores y desarrolladores estudian proyectos en la región. Uno de los casos más concretos es el de Pampa Energía, que evalúa un centro de datos de 500 megavatios cerca de su central de Loma de la Lata, aprovechando el gas de Vaca Muerta.

En paralelo aparece el proyecto de mayor escala conocido para el país: OpenAI y Sur Energy firmaron una carta de intención para explorar un centro de datos de hasta 500 MW, con una inversión potencial anunciada de hasta USD 25.000 millones bajo el RIGI. Sin embargo, la información oficial de OpenAI no identifica públicamente a Santa Cruz como ubicación de Stargate Argentina ni confirma la provincia donde se instalaría. No hay evidencia pública de que Santa Cruz compita por ese proyecto.

Viento, frío y territorio: las cartas a favor

La primera ventaja salta a la vista: el recurso eólico. Un documento oficial nacional sobre las cadenas productivas de Santa Cruz destaca condiciones de viento en casi toda su superficie e identifica tres grandes parques operativos: Bicentenario, Vientos Los Hércules y Cañadón León.

Entre los tres suman aproximadamente 337 MW de potencia instalada: alrededor de 120 MW en Bicentenario, 97,2 MW en Los Hércules y algo más de 120 MW en Cañadón León.

La capacidad eólica provincial quedó demostrada en marzo, cuando Servicios Públicos informó que buena parte del sistema santacruceño pudo sostenerse temporalmente mediante generación eólica local durante tareas sobre la interconexión de 500 kV.

La provincia también está conectada al Sistema Argentino de Interconexión a través de infraestructura de alta tensión que llega a distintas localidades. Y hay una fuente potencial en construcción: en marzo de 2026, ENARSA anunció un acuerdo para reactivar las represas sobre el río Santa Cruz. La Barrancosa, la obra más avanzada, tenía entonces un 46% de ejecución y una potencia proyectada de 360 MW, con finalización estimada hacia 2030.

El clima juega a favor: los grandes centros de datos generan enormes cantidades de calor y requieren refrigeración permanente. Las temperaturas bajas de la Patagonia reducen parte de ese consumo energético. A eso se suma territorio disponible y baja densidad poblacional.

El problema: un data center no funciona con viento intermitente

La escala permite dimensionarlo. El centro que Pampa Energía estudia en Neuquén tendría 500 MW, una cifra superior a toda la potencia nominal de los tres grandes parques eólicos de Santa Cruz, que ronda los 337 MW. Y hay una diferencia clave: el viento es variable, mientras un centro de datos necesita energía firme y continua las 24 horas.

Esto no significa que Santa Cruz deba generar toda esa energía en una misma planta ni que un futuro proyecto tenga necesariamente 500 MW. Pero muestra la magnitud de las inversiones eléctricas necesarias para competir por instalaciones de escala mundial: nuevas centrales, almacenamiento, líneas de transmisión, estaciones transformadoras y contratos de abastecimiento firme.

La experiencia de marzo expone las dos caras de la infraestructura existente. Santa Cruz pudo recurrir a sus parques eólicos cuando se interrumpió temporalmente el interconectado, pero SPSE pidió al mismo tiempo un uso responsable de la energía para preservar la estabilidad del sistema.

El futuro de las represas podría alterar esa ecuación, aunque su energía todavía no está disponible y la primera central no tiene finalización prevista antes de 2030 según el último cronograma oficial.

La otra infraestructura decisiva: la fibra óptica

Santa Cruz forma parte de la Red Federal de Fibra Óptica (REFEFO). La información oficial disponible identifica 1.649 kilómetros iluminados en la provincia, mientras que proyectos posteriores buscaron reforzar la conexión patagónica hasta Río Gallegos.

En 2025, ARSAT licitó nuevas intervenciones sobre el corredor San Antonio Oeste-Río Gallegos, incluyendo 22 kilómetros de nueva fibra, reacondicionamiento de casi 236 kilómetros de infraestructura y nuevos sitios técnicos, varios en Santa Cruz.

Pero para un gran centro de datos no alcanza con tener fibra. La industria exige altísima capacidad, baja latencia y rutas redundantes, de manera que la caída de un único enlace no deje aislada una infraestructura que debe funcionar permanentemente. Reuters señala justamente a la conectividad y a la infraestructura eléctrica entre los desafíos que Patagonia todavía debe resolver para transformar los anuncios en inversiones concretas.

Santa Cruz también amplía redes propias. En mayo, Servicios Públicos informó nuevos trabajos de fibra óptica en Río Gallegos dentro de su infraestructura institucional. Es una mejora local, aunque de escala muy diferente a la conectividad internacional que exigiría un campus tecnológico global.

La conclusión tiene más matices que un simple sí o no. Santa Cruz reúne condiciones naturales que hoy vuelven atractiva a la Patagonia para los data centers: viento, temperaturas bajas, territorio y potencial energético. También cuenta con infraestructura eléctrica y de fibra sobre la cual podría desarrollarse una inversión mayor.

Pero hoy no existe información pública que confirme un megacentro de datos proyectado para la provincia, y las inversiones conocidas están más avanzadas en otros lugares de la Patagonia.

Para entrar en esa carrera, Santa Cruz debería transformar su ventaja natural en una oferta concreta: energía firme y competitiva, capacidad adicional de transmisión, conectividad redundante, terrenos preparados, reglas claras y una estrategia específica para atraer este tipo de infraestructura.

La carrera recién comienza. Y si los centros de datos se convierten en una nueva gran industria patagónica, la discusión para Santa Cruz ya no será solamente cuánto viento tiene, sino qué debería hacer para convertir ese viento, su territorio y su energía en una ventaja tecnológica real.

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