El video que muestra el drama de los bananeros de Laguna Naineck y el pedido urgente a las autoridades
El campo venía golpeado, pero el video que circularon los bananeros de Laguna Naineck mostró algo peor: plantas secas y racimos que no se sostienen. Detrás de las imágenes, un dirigente lanzó una advertencia que nadie esperaba escuchar.
En las últimas horas, un video difundido en redes sociales puso rostro y voz a la crisis que atraviesan los productores de banana de Formosa. Pánfilo Ayala, referente de la Federación Agraria Argentina (FAA) filial Laguna Naineck, fue quien compartió las imágenes y el mensaje que encendieron las alarmas sobre el futuro de la actividad en la región.
El registro audiovisual recorre los lotes de producción y muestra un paisaje desolador: las plantas exhiben hojas secas, marchitas y quebradas, mientras los racimos de bananas, pequeños y dañados, apenas se sostienen tras el castigo de las inclemencias climáticas. El verde que solía identificar a las chacras fue reemplazado por tonos marrones y grises.
«Dolor y silencio»: el mensaje de Ayala
Junto al video, el dirigente publicó un texto titulado «dolor y silencio» en el que apuntó directamente contra la falta de respuestas oficiales. «El dolor golpea tan fuerte como el silencio de quienes deberían acompañar, proteger y ayudar para salir de esta crisis terminal, y poder continuar produciendo», expresó Ayala.
Sus palabras reflejan la situación de cientos de familias rurales de Laguna Naineck, uno de los principales polos productivos de frutas tropicales del país. Según el reclamo, el trabajo de todo un año y el sustento de los hogares se pierde sin que existan políticas de contención, asistencia financiera o salvatajes por parte del Estado.
Un grito desesperado
La Federación Agraria filial Laguna Naineck exige que se rompa ese «silencio» institucional y se implementen medidas de asistencia inmediatas. El objetivo, señalan, es recuperar el capital de trabajo, sanear las finanzas y, como pidió el propio Ayala, «poder continuar produciendo».
La calificación de «crisis terminal» no es una exageración retórica, sino el diagnóstico de quienes ven peligrar la continuidad de una actividad clave para la economía regional.