El veneno de cascabel que prometía curar el cáncer: la historia detrás del escándalo de la Crotoxina
¿Qué pasó cuando un grupo de médicos aseguró haber encontrado la cura del cáncer en el veneno de una serpiente? La historia de la Crotoxina, que llenó plazas y tapas de revistas, terminó en un escándalo científico.
En julio de 1986, mientras Argentina celebraba el Mundial de México, un grupo de médicos aseguró haber encontrado la cura del cáncer. La Crotoxina, derivada del veneno de serpiente, desató una ola de esperanza y controversia que duró dos meses y terminó en un rotundo fracaso científico.
¿Cómo empezó todo?
La historia comenzó en el Instituto de Neurobiología, donde tres médicos (Guillermo Hernández Plata, Luis Costa y Carlos Coni Molina) investigaban bajo la dirección del Dr. Juan Carlos Vidal, un científico argentino que vivía en Estados Unidos. Afirmaban haber probado la Crotoxina en 83 pacientes con resultados milagrosos: reducían tumores considerados invencibles.
Pero el CONICET y el Instituto frenaron el suministro por falta de requisitos científicos. Entonces, los doctores recurrieron a los medios.
La estrategia mediática
Martha Gavensky, una paciente con cáncer y figura clave, diseñó una campaña: denunciar que el gobierno, presionado por las multinacionales, impedía la cura. El 8 de julio de 1986 dieron una conferencia de prensa que casi nadie cubrió, salvo el diario Tiempo Argentino.
Pero al día siguiente, el programa La Noticia Rebelde de ATC los entrevistó. Los teléfonos explotaron, la gente se agolpó en la puerta del canal. Así nació el fenómeno Crotoxina.
La plaza y el nacionalismo
El 15 de mayo (sic), miles de personas se reunieron en Plaza de Mayo cantando: “Crotoxina, la droga es argentina”. La estrategia apelaba al orgullo nacional: la serpiente de cascabel era sudamericana y los médicos, patriotas.
Mientras tanto, Vidal llegó desde EE.UU. y dio declaraciones confusas. Antes de que una comisión de expertos se expidiera, regresó a Estados Unidos sin avisar.
El fin del mito
El gobierno de Alfonsín convocó a 12 oncólogos que, en solo 68 días, determinaron que no había evidencia científica de que la Crotoxina curara el cáncer. Descubrieron que las imágenes de tumores reducidos eran plagiadas de un libro y que no se habían seguido protocolos básicos.
La Corte Suprema falló en contra de los amparos, y la Crotoxina desapareció de los medios. Años después, la ciencia estudió sus usos terapéuticos, pero nunca demostró que curara el cáncer.