El vecino que atacó a un nene de 8 años en Plottier ya está en la calle y la familia no puede salir de su casa
Un vecino de 47 años lo interceptó en la calle, lo tiró al piso y lo tomó del cuello. Las cámaras registraron todo. Pero el hombre ya recuperó la libertad y la familia del nene de 8 años vive con miedo en Plottier.
La familia del niño trans de 8 años que fue atacado y ahorcado por un vecino en Plottier vive días de angustia desde que el hombre denunciado recuperó la libertad el lunes. La investigación judicial sigue abierta, pero hasta ahora no tiene carátula ni número de expediente, según informó la organización Nueva Crianza, que acompaña a los familiares.
El hecho conmocionó a la provincia. Según el relato al que accedió LM Neuquén, el chico cruzaba la calle para mostrarle un juguete a una amiga cuando un vecino de 47 años lo interceptó. El hombre le preguntó si era "nene o nena" y, después de que el nene expresara que era un varón trans, lo tiró al piso y lo tomó del cuello. La secuencia quedó registrada por cámaras de seguridad y el niño logró escapar y pedir ayuda.
Qué reclama la familia
Jessica Valenzuela, integrante de la comisión directiva de Nueva Crianza, contó que este jueves la familia se reunió con la Defensoría N°1. Desde la organización participaron del encuentro y ratificaron que seguirán acompañando a los familiares en cada instancia que se abra a partir de la denuncia.
"Vamos a seguir adelante, vamos a acompañar y vamos a denunciar, exigiendo que el hecho sea investigado y abordado como lo que es", señaló Valenzuela. Para Nueva Crianza, no se trató solo de una agresión física: sostienen que la motivación estaría vinculada directamente con la identidad de género del nene.
"Es un hecho de violencia motivado por prejuicio y discriminación hacia la identidad de esta infancia", afirmó la dirigente.
El agresor está libre
Mientras estuvo detenido tras la denuncia, la familia atravesó los primeros días con la expectativa de que se establecieran medidas para garantizar su seguridad. Pero el hombre volvió a quedar en libertad y los familiares tienen que continuar con su vida cotidiana en el mismo entorno.
"Lo soltaron el día lunes", contó Valenzuela.
La situación generó temor entre los parientes, que tienen que salir de su casa, tomar colectivos y hacer sus actividades diarias, pero sienten que ya no pueden hacerlo con tranquilidad.
"La familia tiene miedo. Le está costando salir a la calle, hacer su vida normal, porque el agresor está suelto", explicó la integrante de Nueva Crianza.
Según informó la organización, la medida de protección que recibió la familia consiste en una restricción de acercamiento hacia el hombre denunciado. Sin embargo, no se les otorgó un botón antipánico ni una consigna policial permanente.
Ese punto es uno de los que Nueva Crianza cuestiona y que también fue planteado durante la movilización realizada este jueves en Neuquén, al cumplirse un año del transfemicidio de Azul Semeñenko.
La denuncia de la madre del agresor
En el marco de la denuncia original ocurrió otra situación que ahora forma parte de los reclamos. La madre del hombre denunciado realizó una denuncia por violencia intrafamiliar contra su propio hijo. Según explicó Valenzuela, la mujer se sumó a hacer la denuncia acompañada por la familia del niño y por integrantes de Nueva Crianza.
A partir de esa denuncia, según relató la organización, se le otorgó un botón antipánico y una consigna policial durante 24 horas.
Para Nueva Crianza, la diferencia entre las medidas adoptadas para la mujer y las otorgadas a la familia del niño genera preocupación.
"No entendemos por qué no le dieron lo mismo a la familia del niño agredido", señaló Valenzuela, e insistió en que a la familia solo se le da una restricción de alejamiento.
La organización consideró que la situación requiere una revisión de las medidas de resguardo para evitar que la familia quede expuesta mientras continúa la investigación. "No pueden caminar en paz", sintetizó Valenzuela.
Todavía no hay carátula
Otro de los reclamos está relacionado con la investigación judicial. La organización informó que, hasta el momento, no tiene conocimiento de que la causa tenga una carátula definida ni recibió un número de expediente.
Desde Nueva Crianza esperan que la investigación avance y que se analice específicamente el contexto en el que ocurrió la agresión, especialmente el intercambio previo entre el hombre y el niño y la respuesta posterior del adulto.
La organización busca que el episodio sea considerado dentro del marco de violencia por prejuicio y discriminación hacia la identidad de género. Ese planteo también quedó expresado este jueves durante la movilización en Neuquén, donde Nueva Crianza incorporó una referencia específica al caso del niño de Plottier y reclamó que no sea naturalizado ni quede en silencio.
"Una infancia de apenas 8 años fue agredida físicamente", expresaron en el documento, donde señalaron que, según su interpretación, se trató de una agresión vinculada con su identidad de género.
Desde el espacio remarcaron que el pedido central es que el hecho sea investigado y abordado "como lo que verdaderamente es: un hecho de violencia motivado por el prejuicio y la discriminación hacia la identidad de género de una infancia".
El caso fue incorporado así a un reclamo más amplio sobre las condiciones en las que viven las infancias trans y sus familias. La organización sostuvo que el ataque no puede ser leído únicamente como un episodio individual, sino también como una situación que expone la necesidad de respuestas institucionales que protejan a los niños, niñas y adolescentes frente a la discriminación y la violencia.
En el documento leído durante la movilización, plantearon sus reclamos bajo una consigna: "No queremos silencio. Queremos justicia. No queremos miedo. Queremos protección".
También cuestionaron la diferencia entre las medidas de protección recibidas por la madre del agresor y las adoptadas para la familia del niño.
"¿A quién están protegiendo realmente? ¿Qué vidas estamos considerando en riesgo?", plantearon en el escrito.
El reclamo se realizó en una jornada particularmente significativa para las organizaciones que trabajan con la comunidad trans en Neuquén, ya que este jueves se cumplió un año del transfemicidio de Azul. En ese contexto, Nueva Crianza decidió volver a poner sobre la mesa el ataque ocurrido en Plottier y advertir sobre la necesidad de que las infancias trans puedan desarrollarse sin miedo.