El uranio mendocino que vuelve a tentar: ¿reactivación o remediación en Sierra Pintada?
Sierra Pintada, el yacimiento de uranio en San Rafael, podría reactivarse por el Plan Nuclear nacional. Pero antes hay que remediar los pasivos radiactivos que dejó. ¿Qué pesa más?
El yacimiento de uranio en San Rafael, cerrado hace casi tres décadas, podría volver a producir si avanza el Plan Nuclear nacional. Pero antes hay que limpiar lo que dejó: toneladas de residuos radiactivos y un debate abierto.
¿Qué pasó en Sierra Pintada?
El Complejo Minero Fabril Sierra Pintada, a 55 kilómetros de San Rafael, volvió a ser noticia por el interés del Gobierno nacional en fortalecer el sector nuclear. La idea es recuperar la producción de uranio, pero el yacimiento arrastra deudas ambientales desde su cierre en 1997.
Un gigante dormido con pasivos radiactivos
Explorado desde la década de 1940, Sierra Pintada llegó a producir 120 toneladas anuales de uranio en sus mejores años. Fue uno de los pilares del sistema nuclear argentino hasta que el país decidió importar el mineral y cerró el complejo. Desde entonces, en el predio quedaron residuos con radio-226, torio-230 y plomo-210, además de la generación de radón-222, un gas radiactivo que exige monitoreo constante.
Uno de los puntos más críticos son los 5.000 tambores con residuos de uranio enterrados en los 90. Las tareas de remediación arrancaron formalmente en 2019, cuando el Gobierno de Mendoza aprobó la Declaración de Impacto Ambiental. En 2024, Nación destinó 700 millones de pesos para el saneamiento, pero desde ATE San Rafael denunciaron que las obras se frenaron por problemas de presupuesto.
La tentación de las 6.000 toneladas
En paralelo, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) evalúa proyectos para retomar la producción nacional de uranio. Sierra Pintada aparece como una alternativa viable: tiene reservas estimadas en más de 6.000 toneladas y cuenta con infraestructura minera y de análisis de materiales. El gobierno nacional ya incluyó al uranio en sus planes para potenciar el sector nuclear.
La posible reactivación reaviva el debate: ¿es posible explotar el yacimiento sin descuidar la remediación? Mientras tanto, el complejo sigue esperando una definición que combine desarrollo energético con responsabilidad ambiental.