El unipersonal de Boy Olmi que promete sacudir estructuras llega a San Juan
Boy Olmi llega a San Juan con su unipersonal "Boy", una obra que promete emocionar y hacer reflexionar. ¿Qué secreto esconde esta experiencia teatral que ya recorrió Europa?
El reconocido actor presenta este jueves en el Teatro Municipal su espectáculo "Boy", una experiencia íntima que busca conectar con la esencia humana a través del humor y la reflexión. Una invitación a redescubrir el asombro y la inteligencia del corazón para elevar nuestra cualidad como especie.
La cita es en el Teatro Municipal de San Juan, un escenario que para Boy Olmi no resulta ajeno, como tampoco lo es el resto de la Argentina o el mundo. Para este artista multifacético, el teatro es mucho más que una profesión; es una herramienta de conexión humana que hoy decide compartir a través de su unipersonal titulado "Boy". La obra, dirigida por Shumi Gauto y basada en relatos del propio Olmi, se presenta como una experiencia "absolutamente verdadera" que busca desentrañar los hilos de nuestra propia identidad.
¿Qué hay detrás de "Boy"?
Al conversar con él, queda claro que este espectáculo no es solo una suma de anécdotas, sino un espejo para el público. Olmi explica que la obra se llama "Boy", pero que bien podría llamarse como cada uno de nosotros quiera, porque aborda la razón por la cual asumimos una personalidad y convivimos con ese "personaje" que se nos armó desde la infancia. "Vengo a compartir un espectáculo muy querido porque es absolutamente verdadero, basado en las experiencias que en la vida vamos teniendo para ser quiénes somos", asegura con la convicción de quien ha recorrido escenarios internacionales, desde las luces de Madrid y Barcelona hasta las montañas de Cataluña con este unipersonal.
La importancia de "Boy" radica en su capacidad de tocar la fibra de la condición humana, algo que Olmi pudo comprobar en su reciente gira por Europa. Descubrió con emoción que, a pesar de las distancias, la gente se conmueve y se divierte de la misma manera. Para él, no existen las diferencias que a veces se intentan imponer. En sus palabras, los seres humanos deben encontrarse en lo que los une y no en lo que los separa, especialmente en un momento donde es vital elevar la cualidad espiritual de la especie. "No estamos para perder el tiempo y a veces se pierde mucho el tiempo en enfrentamientos que no nos llevan a nada bueno", reflexiona profundamente.
Espiritualidad y humor como herramientas
La espiritualidad, en la visión de Olmi, está ligada al compromiso con la realidad y al disfrute de la vida como acto sanador. Menciona preocupaciones urgentes como el clima, la desigualdad social y la violencia global, instándonos a dar un paso para ser mejores como especie. Su unipersonal es su aporte personal a esta causa: un espacio para dar lugar a todo lo que nos habita y escuchar la voz del corazón. "Mi aporte tiene que ver con lo que sé hacer, que es transmitir emociones, contar historias... para de verdad darle lugar a todo lo que nos habita para ser quiénes somos".
El humor juega un papel central en esta puesta en escena, siendo descrito por el actor como una forma elevada de inteligencia que debe estar siempre conectada con el corazón. En "Boy", el humor no es una distracción, sino una manera de entrarle a la realidad, por dolorosa o compleja que sea. Olmi aboga por recuperar el asombro y la curiosidad lúdica de la niñez para romper estructuras. "El humor rompe las estructuras, nos sacude el esqueleto como para desestructurarnos y eso es muy valioso para mí", señala, enfatizando que una carcajada a tiempo es un grito del alma y "tiene un poder sanador capaz de restablecer vínculos y desarmar tensiones".
Un año de funciones y una filosofía de vida
A lo largo de casi un año de funciones en Argentina, Uruguay y Europa, el espectáculo se ha enriquecido con cada "hora caminada". Olmi, quien se define como un hombre habitado por múltiples intereses —desde la cocina y la fotografía hasta los viajes—, ve su trabajo como algo estimulante, casi como una vacación. Para él, lo único permanente es el movimiento y el cambio, una filosofía que lo mantiene joven y alerta. "No quedarse fijado a una manera de dar por sentado que las cosas son de una manera también nos mantiene jóvenes, nos mantiene vivos", concluye, rechazando las etiquetas generacionales y prefiriendo sentirse vigente en cada momento que atraviesa. "Boy" es, en definitiva, un espectáculo imperdible donde la historia del actor, el humor sanador y la reflexión sobre la vida cotidiana se funden en un solo abrazo con el espectador.