El uniforme como barrera: la charla interna que ya pasaron casi 700 policías mendocinos
Mendoza ya capacitó a cientos de policías para que puedan detectar señales de alerta entre sus compañeros, pero la cifra final y el próximo destino del cronograma son la parte que muchos no tienen en el radar. La salud mental dentro de la fuerza empieza a jugar otro partido.
El Ministerio de Seguridad y Justicia de Mendoza sigue adelante con su ciclo de formación en salud mental para el personal policial. La más reciente de esas jornadas reunió a 160 efectivos de la zona Este y estuvo enfocada en la prevención y posvención del suicidio, la detección temprana de factores de riesgo y el acompañamiento entre pares dentro de la fuerza.
Ese encuentro significó el cierre de la segunda cohorte en la región y se enmarca en una política pública que el gobierno provincial lleva adelante junto al Ministerio de Salud y Deportes desde 2025.
En su primer año, las capacitaciones recorrieron los cuatro oasis de la provincia y llegaron a cerca de 1.000 policías. Durante 2026, la segunda etapa ya sumó a 698 efectivos, con más encuentros previstos antes de que termine el año.
Cuando el uniforme se vuelve un obstáculo
La consigna que guió la jornada en la zona Este fue elocuente: “Cuando el uniforme puede ser una barrera”. A partir de ella, los participantes trabajaron sobre las dificultades que enfrentan los integrantes de las fuerzas de seguridad a la hora de expresar emociones, compartir preocupaciones o pedir ayuda.
La directora de Capital Humano, Adriana Bertolati, subrayó el valor de generar espacios grupales donde la palabra, la escucha y el intercambio de experiencias permitan abordar situaciones que históricamente costaron exteriorizar dentro de las instituciones policiales.
Uno de los ejes centrales fue analizar cómo el propio uniforme y las exigencias propias de la función pueden convertirse en un freno para manifestar vulnerabilidad o solicitar acompañamiento.
El encuentro incluyó ejercicios participativos y dinámicas grupales sobre comunicación, escucha y fortalecimiento de vínculos entre compañeros. También se trabajó sobre factores de riesgo y de protección, y en la identificación de señales de alerta que exigen una intervención oportuna.
Otro punto destacado fue la participación conjunta de jefes policiales y personal subalterno. La intención es afianzar la confianza y el compromiso de quienes tienen responsabilidades de conducción para construir entornos laborales más saludables y redes de acompañamiento en cada dependencia.
El recorrido de la segunda etapa
El ciclo 2026 arrancó en Rivadavia, con 150 efectivos. Luego llegó a San Rafael, donde participaron 198 policías, y al Valle de Uco, con otros 190. Con los 160 de la zona Este, el programa alcanzó los 698 policías en esta segunda etapa.
El cronograma seguirá el 29 de octubre en el Valle de Uco, con 220 efectivos convocados, y el 19 de noviembre en el Gran Mendoza, con otros 300 previstos.
En paralelo, alrededor de 1.100 integrantes del Servicio Penitenciario provincial ya pasaron por capacitaciones similares en los cuatro oasis mendocinos.
Formar agentes multiplicadores
La iniciativa busca que cada efectivo capacitado se transforme en un agente multiplicador en su lugar de trabajo. La propuesta apunta a dar herramientas para reconocer señales de alerta y cambios de comportamiento, acompañar a un compañero en situación de vulnerabilidad y facilitar el acceso a asistencia profesional cuando haga falta.
El trabajo conjunto entre Seguridad y Salud continuará durante 2027 con nuevas instancias de formación y con acciones que surjan de las propuestas de los propios policías, quienes durante las jornadas plantearon iniciativas vinculadas al cuidado de la salud mental, el bienestar y el fortalecimiento de los vínculos institucionales.
Asistencia psicológica y línea de contención
La política de prevención y posvención del suicidio se complementa con el convenio que el Ministerio de Seguridad y Justicia mantiene con Nativa Salud, pensado para facilitar el acceso a asistencia psicológica a policías y sus familias.
A eso se suma la línea 148, disponible como recurso de orientación y acompañamiento en salud mental. Desde el Gobierno provincial señalaron que el objetivo es consolidar una política institucional que exceda las capacitaciones y alcance de forma progresiva a todo el personal policial y penitenciario, reforzando la prevención, la detección temprana y las redes de contención en las distintas dependencias de Mendoza.