El último adiós a la Bodega Filippini: qué llega con su derrumbe en Godoy Cruz
Todos esperaban que el predio siguiera en el olvido, pero el derrumbe de la bodega trae una sorpresa: una nueva calle que conectará dos puntos clave de Godoy Cruz.
La Bodega Filippini, emblema de la vitivinicultura mendocina, vive su capítulo final en Godoy Cruz. El histórico predio, nacido en 1901, se derrumba para dejar paso a una nueva calle que promete cambiar la circulación del departamento.
De la Toscana al esplendor del vino
La historia arrancó cuando Luigi Filippini, un inmigrante italiano oriundo de la Toscana, fundó su bodega y champañera en 1901. Con los años, la empresa creció hasta producir vinos y champanes que se vendían en Mendoza y en todo el país.
El emprendimiento llegó a elaborar unas 300.000 botellas por año. Andrés Filippini, hijo del fundador, también dejó su huella: fue socio fundador del Centro de Bodegueros de Mendoza y lo presidió en cuatro ocasiones.
La crisis que apagó los motores
La actividad continuó hasta que la crisis que golpeó a la industria vitivinícola en las décadas del 60 y el 70 terminó por quebrar a la empresa. Hacia fines de los años 70, la bodega cerró sus puertas y comenzó un abandono que se extendió por casi medio siglo.
Mientras Godoy Cruz crecía y se urbanizaba, las instalaciones se deterioraron. Los muros que quedaron en pie se integraron al paisaje urbano y hasta fueron soporte de arte callejero.
Qué llega con la urbanización
Desde agosto de 2026, el predio cambia de fisonomía con la apertura de la calle Cordón del Plata, que conectará Barcala con Rawson y sumará una nueva vía para los vecinos.
La obra incluye nivelación del terreno, redes de agua y cloacas, alumbrado público, pavimentación, veredas, cordones y forestación.