El truco de la cuchara en el vino: ¿mito o realidad para salvar tu botella abierta?

¿Guardás el vino que no terminás con una cuchara metida en la botella? Te contamos de dónde salió este truco casero y si realmente funciona para que no pierda las burbujas.

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El truco de la cuchara en el vino: ¿mito o realidad para salvar tu botella abierta?

Un viejo consejo doméstico promete ser la solución para quienes no terminan una botella de vino espumante. Colocar una cuchara de metal en el pico antes de guardarla en la heladera es un truco que muchos juran que funciona, pero ¿qué hay de cierto detrás de esta práctica popular?

La teoría es simple: el metal frío de la cuchara, al estar en contacto con el cuello de la botella dentro de la heladera, ayudaría a mantener una temperatura más baja en esa zona. Este pequeño efecto de enfriamiento del aire circundante tendría un objetivo claro: hacer que el gas de la bebida se escape más lentamente.

Así, las burbujas características de un champagne o un vino espumante se conservarían por más tiempo. Aunque los especialistas no lo consideran un método infalible, son numerosas las personas que aseguran haber notado la diferencia, afirmando que las burbujas perduran más cuando aplican este curioso recurso.

¿Sirve solo para espumantes?

Si bien el truco es más popular para las bebidas con gas, el principio de conservación del frío podría aplicarse en teoría a cualquier vino. Sin embargo, la clave para los vinos tranquilos (tintos, blancos o rosados) es diferente, ya que el mayor enemigo suele ser la oxidación por el contacto con el aire, más que la pérdida de burbujas.

Para estos casos, el consejo universal es guardar siempre la botella abierta en la heladera, incluso los tintos. El frío ralentiza los procesos químicos que deterioran el sabor. Junto con esto, es fundamental taparla bien con su corcho original o un tapón especial y tratar de que quede el menor aire posible dentro del envase.

Más allá de la cuchara: alternativas para conservar

Para quienes buscan métodos más específicos, especialmente para espumantes, el mercado ofrece soluciones. Existen tapones herméticos diseñados especialmente para champagnes y vinos con gas. Estos accesorios están creados para mantener la presión dentro de la botella, prolongando de manera más efectiva la vida de las burbujas.

La próxima vez que te sobre medio espumante, podés probar el método de la cuchara. Muchos confían en él como una solución rápida y al alcance de la mano. Pero si la botella es especial, tal vez valga la pena invertir en un tapón adecuado. Al final, la mejor manera de conservar un buen vino sigue siendo compartirlo.

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