El trigo santafesino roza los 40 quintales, pero un octubre raro tiene a los agrónomos en vilo

Santa Fe roza los 40 quintales por hectárea y la Bolsa de Rosario ya habla de 23,8 millones de toneladas. Pero los ingenieros advierten que el llenado del grano atraviesa una condición que no tiene antecedentes.

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El trigo santafesino roza los 40 quintales, pero un octubre raro tiene a los agrónomos en vilo
El trigo santafesino roza los 40 quintales, pero un octubre raro tiene a los agrónomos en vilo

La Bolsa de Comercio de Rosario puso primera estimación para la campaña triguera 2026/27 y el número es contundente: 23,8 millones de toneladas. Sería la segunda mejor producción de los últimos 17 años, solo por detrás del récord de 28,5 millones del ciclo anterior.

El cálculo se apoya en un rinde promedio nacional de 35,3 quintales por hectárea —la tercera mejor marca desde 2010—, sobre 6,95 millones de hectáreas sembradas y 210.000 que no se cosecharán. La cifra supera con comodidad los 21 millones que se proyectaban apenas un mes atrás.

Santa Fe, a un paso de los 40 quintales

El territorio provincial se afianza como uno de los grandes protagonistas: el rinde estimado roza los 40 qq/ha y supera por una mínima diferencia a Buenos Aires, que se perfila con casi 39,2 qq/ha.

Córdoba, en cambio, transita un escenario bueno pero por debajo del año pasado, con 33,6 qq/ha. En Entremería, los técnicos del Siber calculan 35 qq/ha como primera estimación y advierten que “hay que tener en cuenta que el factor foto termal del 15/09 al 15/10 del 2026 tuvo una caída del 10% con relación al año 2025 que tuvo rindes muy altos”.

Más al norte, Santiago del Estero y Chaco arrancan una cosecha que podría deparar sorpresas favorables. Santiago se perfila incluso para superar el año pasado, con lotes que podrían pasar los 30 qq/ha aunque la estimación provincial se mantiene en 27 qq/ha. En Chaco el cultivo se implantó con buenas reservas pero recibió apenas entre 40 y 50 milímetros en todo el ciclo; aun así, hay rindes que superan lo previsto.

Una campaña que no se parece a ninguna

La Guía Estratégica para el Agro (GEA) viene relevando en las últimas semanas opiniones que mezclan optimismo y preocupación por el efecto de este octubre tan particular. Cristian Russo, coordinador del servicio de estimaciones agrícolas de la Bolsa, recordó el contraste con el año pasado: “En octubre del año pasado se señalaba que el trigo no había estado nunca tan bueno como en los últimos 16 años, tras niveles inéditos de lluvias en julio y agosto, pero con tormentas que habían ganado continuidad y sobrepasaban las medias de setiembre y octubre”. Y agregó: “Había otro hecho importante, solía llover de noche y los índices de radiación solar eran excelentes”.

Esta vez el arranque fue con excelentes reservas, igual que en 2025, pero con lluvias dentro de las medias históricas de julio y agosto. La diferencia estuvo en un julio y buena parte de agosto extremadamente húmedos y mucho más cálidos que lo habitual. Ya entonces se advertía que, pese a la buena condición del cultivo, faltaba frío y sobre todo radiación: el crecimiento estaba estancado y las enfermedades —royas y manchas— empezaban a ganar terreno.

Setiembre cambió el panorama: bajos niveles de humedad y lluvias escasas frenaron los patógenos, pero la falta de agua se convirtió en un límite. Octubre siguió con temperaturas bajas y precipitaciones dispersas. Las tormentas de la primera semana descargaron fuerte sobre todo en el margen este del país, pero después el patrón fue de lluvias aisladas, nubosidad y frío, hasta desembocar en las heladas agronómicas del 18 y 19 de este mes. Por ahora no se reportan daños de consideración.

El llenado, en terreno desconocido

Ingenieros con más de dos décadas de trayectoria coinciden en que las condiciones de llenado actuales “no se han presentado con anterioridad y no se puede prever demasiado que consecuencias tendrán”.

Hay dos lecturas. Para algunos, las bajas temperaturas prolongan la etapa de llenado y pueden jugar a favor del peso del grano, además de reducir la demanda de agua del cultivo. Para otros, la falta de radiación terminará pesando más que la escasez hídrica y se convertirá en un factor de descuento.

Un Niño que no termina de comportarse

Hasta fin de mes no hay pronósticos de lluvias significativas y generalizadas, y el patrón de nubosidad y bajas temperaturas se mantendría. “Están muy firmes los factores que condicionan las circulaciones que alteran la entrada de aire más húmedo y cálido como cabe esperar del Niño”, explicó el consultor de GEA/BCR, Alfredo Elorriaga.

Maíz y soja, con el ojo en el cielo

En maíz temprano ya se avanzó sobre el 35% del total intencionado, con tormentas semanales y lluvias aisladas. La siembra fue atípica: comenzó muy temprano por el Niño y ahora, con falta de agua y de radiación, el crecimiento de los lotes implantados muestra un parate. La superficie rondaría los 10,6 millones de hectáreas y la producción los 67,5 millones de toneladas.

La soja, en tanto, se afirma en 16,7 millones de hectáreas, un 2% más que el año anterior. Con un escenario climático normal, la producción podría llegar a 47,8 millones de toneladas. “Está muy frío para sembrar”, repiten en el sector, mientras se siguen los preparativos de los lotes y los tratamientos contra malezas resistentes, en un año donde la atención está puesta en evitar problemas de emergencia con mayor densidad de siembra o más inversión en tecnología de semilla.

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