El Tribunal condenó a 20 años a la monja Kumiko Kosaka: los recursos que podrían evitar la prisión
Veinte años de prisión y una pregunta que nadie responde: ¿la monja Kumiko Kosaka pisará la cárcel? La defensa ya movió sus fichas y el desenlace judicial podría cambiar todo.
El Tribunal Penal Colegiado N° 2 de Mendoza condenó a 20 años de prisión a la monja Kumiko Kosaka por su responsabilidad en cuatro hechos de abuso sexual contra alumnos del Instituto Próvolo, en Luján de Cuyo. La sentencia se conoció este jueves, pero la religiosa no irá a la cárcel de inmediato.
Kosaka continuará en libertad hasta que se resuelva su situación procesal. Sus abogados defensores, Enoc Ortiz y Carlos Varela Álvarez, adelantaron que presentarán un recurso extraordinario federal y un recurso de casación horizontal para intentar revertir el fallo.
Si el Tribunal rechaza esos planteos, la monja deberá comenzar a cumplir la pena. En cambio, si alguno de los recursos es admitido, su situación quedará sujeta a lo que determinen las instancias judiciales correspondientes.
Mientras se sustancian las apelaciones, Kosaka deberá fijar domicilio en Mendoza y tendrá prohibido salir del país.
El giro en la causa Próvolo
En agosto de 2026, la Suprema Corte de Justicia de Mendoza había condenado a Kosaka por varios hechos de abuso sexual contra exalumnos hipoacúsicos del Instituto Próvolo. Ese fallo revirtió la absolución que la religiosa había obtenido en octubre de 2023, cuando un tribunal de primera instancia la declaró inocente de todos los cargos.Tras esa decisión, se inició un juicio por cesura para determinar la pena. Los jueces Federico Martínez, Juan Manuel Pina y Gabriel Bragagnolo resolvieron imponerle 20 años de prisión.
El caso que sacudió a Mendoza
El caso Próvolo salió a la luz en noviembre de 2016, cuando comenzaron a conocerse denuncias por abusos sexuales contra alumnos hipoacúsicos que asistían al Instituto Antonio Próvolo, en Luján de Cuyo. El 18 de noviembre de ese año, representantes de la comunidad de personas sordas de Mendoza alertaron a la entonces senadora Daniela García sobre lo que ocurría en la institución. Días después, una de las víctimas declaró ante la Justicia y se inició una investigación que derivó en la detención de sacerdotes y otros integrantes del instituto.
La investigación permitió conocer nuevos testimonios y amplió el número de personas acusadas. En 2019, en el primer juicio por la causa, fueron condenados los sacerdotes Horacio Corbacho y Nicola Corradi, y el exjardinero Armando Gómez, por abusos sexuales contra niños, niñas y adolescentes sordos. También fue condenado el exmonaguillo Jorge Bordón, quien había reconocido los abusos y recibió una pena de 10 años de prisión.