El tren descarriló en una curva de Santa Fe y ahora un choque reaviva el miedo en los barrios
Una formación de Belgrano Cargas descarriló en una curva de calle Lavaise y días después otro tren chocó contra un auto en un paso a nivel. Los vecinos de barrio Los Hornos ya no esconden su miedo: "Las vías están descalzadas". La obra que podría sacar los trenes del centro sigue paralizada.
El paso del tren de carga por la ciudad de Santa Fe volvió a sacudir a los vecinos que viven a la vera de las vías. A pocos días de un descarrilamiento, un nuevo choque encendió todas las alarmas en la zona.
El primer episodio ocurrió alrededor de las 05:30 del viernes pasado, cuando una formación de Belgrano Cargas que transportaba cereales hacia las terminales portuarias del sur provincial se salió de los rieles en una de las curvas de la calle Lavaise, a la altura del barrio Villa Setúbal.
El convoy quedó paralizado y bloqueó varios pasos a nivel clave, lo que desató un caos vehicular que se extendió hacia avenida General Paz, Hernandarias y Casanello durante las primeras horas de la mañana. Recién cuando los operarios lograron liberar las arterias principales, el tránsito empezó a normalizarse.
El choque que volvió a encender la mecha
Este miércoles por la tarde, la situación se repitió: un tren chocó contra un vehículo en el paso a nivel de Vélez Sarsfield y Salvador del Carril. El impacto no dejó víctimas, pero sí una certeza incómoda para los frentistas: los problemas en la traza ferroviaria están lejos de resolverse.
Los vecinos de barrio Los Hornos y de las zonas aledañas no tardaron en reaccionar. Denunciaron que los trenes circulan a velocidades excesivas para cruzar zonas densamente pobladas y que las vías muestran un deterioro evidente.
"Vienen demasiado rápido para cruzar la ciudad. Las vías están descalzadas, ponen piedras con tierra y cuando llueve la tierra se hunde. Se nota una falta de mantenimiento preocupante", explicaron los residentes de calle Lavaise.
Los reclamos que no cesan
La temporada de cosecha intensificó la frecuencia de las formaciones: según los vecinos, pasan trenes de más de 70 vagones cada tres o cuatro horas. Ese ritmo constante, sumado al estado de la infraestructura, alimenta el temor a que se repitan accidentes.
Entre los principales reclamos, los frentistas apuntan a:
Velocidad inadecuada: sostienen que los trenes atraviesan los cruces urbanos a velocidades impropias para zonas con alta densidad de población.
Deficiencias en el tendido: denuncian que el balasto (las piedras sobre las que se apoyan los durmientes) se mezcla con tierra y se hunde con las lluvias, lo que deja los rieles desestabilizados y propensos a descalzamientos.
Reincidencia en la curva: el tramo de calle Lavaise ya había sido reparado en otras oportunidades y vuelve a mostrar fallas estructurales.
La obra que sigue frenada
El descarrilamiento y el choque reabrieron el debate sobre el Circunvalar Ferroviario de Santa Fe, el proyecto estratégico que busca desviar todo el tránsito de cargas por fuera del ejido urbano de la capital provincial.
La obra está completamente paralizada y no hay precisiones oficiales sobre cuándo se reanudará ni cómo se financiará su finalización. Mientras tanto, los trenes cerealeros de gran porte seguirán atravesando vecindarios populosos, con el peligro latente de nuevos descarrilamientos y más interrupciones en la movilidad urbana.
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