El tornado le borró la casa en San Pedro y hoy vuelve a dormir bajo su techo: quién apareció con las chapas
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El tornado le borró la casa en San Pedro y hoy vuelve a dormir bajo su techo: quién apareció con las chapas

El tornado le destruyó la casa en Cruce Caballero y ella pensaba techar con seis chapas rotas. Un llamado cambió el final: quién llegó con el techo nuevo.

La familia de Sonia Villalba, en la colonia Cruce Caballero de la zona rural de San Pedro, vivió durante más de un mes bajo la sombra de un tornado que arrasó con su vivienda y los dejó casi sin pertenencias. Hoy, la mujer y sus dos hijas tienen de nuevo un lugar propio donde vivir, gracias a una cadena de gestos solidarios que llegó incluso desde el exterior.

Sin dinero para encarar una obra de semejante magnitud, el regreso a casa parecía lejano. Fue la ayuda de vecinos y de desconocidos que se enteraron de su situación la que permitió que la familia comenzara a escribir otro capítulo.

Lo que se pudo rescatar de las ruinas

El proceso de reconstrucción estuvo marcado por el ingenio y la escasez. Gran parte de la madera que sostiene la nueva estructura salió de entre los escombros de la casa que el viento había derribado. Para los clavos y otros insumos, Sonia apeló a colaboraciones mínimas y a la venta de números de una rifa.

Cada aporte, por chico que fuera, sirvió para sumar un tirante, una tabla o un clavo más. Así, de a poco, el terreno volvió a tener paredes y, sobre todo, un techo.

Las seis chapas rotas que no iban a alcanzar

La intención inicial era reutilizar las pocas chapas que habían sobrevivido al tornado. Pero el material estaba en pésimas condiciones y no habría resistido las lluvias. El panorama cambió cuando apareció Juan Carlos Ferreyra, la persona que le acercó una cubierta nueva.

“Agradecerle a Juan Carlos Ferreyra, que fue él quien me trajo el techo. Gracias a Dios me consiguió las chapas para techar mi casa, porque iba a techar con las mismas chapas que sobraron. Eran seis y estaban todas rotas, agujereadas”, contó Sonia.

La emoción de volver a sentirse en casa

Con la vivienda terminada, la mujer no ocultó su felicidad y quiso dedicarle unas palabras a quienes la acompañaron en el peor momento. “Hoy ya tengo mi casa, tengo mis cosas, mi casita. Lo más importante es el techo, para que mis hijas puedan estar más tranquilas, comer en paz, estar y jugar en lo que es suyo. Hoy yo también me siento feliz por tener mi casa, mi hogar propio”, expresó.

La ayuda llegó de distintos puntos: vecinos que acercaron materiales, personas que compraron números de la rifa y hasta colaboradores desde Brasil. Sonia prefirió no hacer una lista de nombres para no dejar a nadie afuera.

“Gracias a la gente que estuvo aportando su granito de arena, de una manera u otra, pero estuvieron ayudándome. No voy a nombrar porque son muchos los que me estuvieron ayudando y por ahí me olvido de uno y no quiero dejar a nadie atrás”, manifestó.

Sin respaldo del municipio, a puro esfuerzo vecinal

La mujer también aclaró que no contó con asistencia del municipio ni del intendente para levantar de nuevo su casa. Por eso valoró doblemente a quienes, sin conocerla personalmente, decidieron arrimar su aporte.

La necesidad todavía no terminó: sigue vendiendo números de la rifa para cubrir los gastos que faltan. El sorteo se hará recién cuando logre colocar los cien números que se propuso.

“No fue fácil empezar de cero porque no teníamos condiciones, pero gracias a Dios que tocó corazones de gente buena que nos ayudó. Hoy ya tengo mi casa nuevamente y me resta nada más decir gracias a Dios y gracias a toda la gente que estuvo. Que Dios los bendiga y se lo multiplique al doble”, concluyó.

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