El tiempo ya no negocia con los hermanos Rodríguez Saá
¿Todavía pueden volver? Adolfo y Alberto Rodríguez Saá sueñan con la Gobernación en 2027, pero el tiempo no perdona. Con 80 y 78 años, enfrentan su última batalla política.
Adolfo y Alberto Rodríguez Saá vuelven a mirar la Gobernación de San Luis con la expectativa de regresar al poder en 2027, pero el reloj corre en su contra. Ambos dirigentes, que dominaron la política provincial durante más de cuatro décadas, enfrentan ahora al único adversario imbatible: el paso del tiempo.
¿Quiénes son los protagonistas?
Adolfo Rodríguez Saá ya está en campaña. Recorre la provincia, se reúne con dirigentes y habla con el tono de quien cree tener una última batalla. Alberto Rodríguez Saá, más silencioso pero siempre influyente, nunca abandonó la escena política y sigue siendo el principal referente del peronismo provincial, que sueña con recuperar el poder perdido en 2023.
Ambos están convencidos de que San Luis todavía los necesita. Pero la verdadera discusión, según analistas, no es si tienen derecho a intentarlo —por supuesto que lo tienen— sino si la provincia debe volver a mirar hacia los mismos nombres o iniciar una nueva etapa.
La edad y el legado: dos caras de la misma moneda
Adolfo llegará a 2027 con 80 años; Alberto, con 78. La edad no invalida una candidatura, pero gobernar exige energía, adaptación y capacidad de interpretar una sociedad que cambia rápido. Más allá del resultado, todo indica que 2027 será su última oportunidad real de regresar. No por prohibición, sino porque el tiempo nunca negocia.
Sin embargo, el problema no es solo la edad, sino el pasado. El último gobierno de Alberto no terminó con una provincia fortalecida, sino con cuentas desordenadas que el nuevo gobierno debió estabilizar. La memoria política no puede ser selectiva: cuando un dirigente pide volver, debe responder por cómo dejó el poder.
La nostalgia no alcanza para ganar el futuro
La campaña de los Rodríguez Saá seguramente apelará a la experiencia, las obras y el vínculo emocional con los puntanos. Pero las elecciones no se ganan solo recordando lo hecho; hay que explicar qué se propone hacia adelante. El gran desafío es convencer a una nueva generación de que el futuro debe quedar en manos de quienes ya gobernaron 40 años.
Una elección distinta
Del otro lado estará Claudio Poggi, quien no buscará regresar al poder, sino que la sociedad evalúe su gestión iniciada en condiciones difíciles. No es la misma discusión: los Rodríguez Saá pedirán otra oportunidad; Poggi, que se juzguen cuatro años de trabajo. Será la sociedad quien tenga la última palabra.
El fin de un ciclo y el comienzo de otro
Más allá del resultado, 2027 tendrá un valor simbólico enorme. Será probablemente el último gran capítulo político de los hermanos. Además, la provincia transitará una nueva etapa institucional con límites a las reelecciones y alternancia democrática. Las democracias fuertes no necesitan dirigentes eternos, sino instituciones que sobrevivan a sus liderazgos.
Quizás 2027 sea la última batalla de Adolfo y Alberto. No porque alguien les impida competir, sino porque el tiempo alcanza a todos. Después vendrá otra generación, con nuevos nombres e ideas. Por primera vez en más de cuatro décadas, San Luis podrá discutir su futuro sin depender de los apellidos que marcaron su pasado. Esa será la verdadera elección: no solo quién gobernará los próximos cuatro años, sino abrir la puerta a los siguientes cuarenta.