El tesoro intacto que durmió 600 años bajo una ciudadela de Perú: ¿qué encontraron adentro?
Bajo una ciudadela de adobe en Perú, un mausoleo de 600 años apareció sin saquear: 38 cuerpos, joyas y un cofre que los arqueólogos comparan con un tesoro. Lo que todavía no se sabe es quiénes eran los enterrados.
Un mausoleo chimú de unos 600 años fue hallado sin saquear en Chan Chan, la antigua capital del reino que dominó la costa norte peruana antes de los incas. El hallazgo, informado esta semana por las autoridades, podría cambiar lo que se sabe sobre la élite de esa civilización y su vínculo con el imperio inca.
El sitio, ubicado cerca de Trujillo, es excavado desde hace décadas. Pero nunca antes los investigadores habían dado con una tumba inalterada en esa ciudad de adobe, la más grande del continente americano en su época, con unos 23 kilómetros cuadrados de jardines, plazas, pirámides y mausoleos.
El mausoleo mide alrededor de 16,5 metros por lado y casi 5 metros de alto. En su interior había 38 cuerpos y decenas de objetos, lo que para los arqueólogos peruanos indica que los enterrados pertenecían a la élite chimú. Por la antigüedad estimada, el entierro se produjo justo antes o durante la conquista inca de la región, a mediados del siglo XV.
Una linterna y una certeza
El equipo fue retirando arena, tierra y escombros de la entrada centímetro a centímetro. Jorge Meneses, responsable de las excavaciones, describió la mezcla de ansiedad y apuro por saber si estaban ante una cámara virgen. Cuando despejaron unos 40 centímetros de la puerta, iluminaron el interior con una linterna.
“En ese momento nos dimos cuenta de que la cámara no había sido saqueada”, dijo Meneses. Adentro había fardos funerarios que sobrevivieron siglos a los saqueadores, a los incas y a los colonizadores españoles.
La excavación, que sigue en curso, reveló una escalera que baja unos 2,5 metros hasta el centro del mausoleo. Allí hay una cámara principal flanqueada por dos habitaciones más grandes. En la cámara central se enterró a una persona; la habitación oriental estaba casi vacía; la occidental guardaba una colección de artefactos y los restos de unas 20 personas. Otras 18 fueron halladas en otro sector del complejo.
Pigmento rojo y joyas
Los huesos de la cámara central tenían pigmento rojo en el cráneo y en otras partes, al igual que dos esqueletos ubicados en la parte superior de la plataforma funeraria. Según los arqueólogos, ese pigmento podría ser cinabrio, otra señal de que los restos eran de la élite chimú.
Muchos de los restos llevaban adornos para las orejas, collares bañados en plata o cobre y joyas de cuarzo, conchas y piedras semipreciosas. También aparecieron armas de metal, cuentas pesadas y un cofre de madera con textiles coloridos decorados con aves marinas y monos.
“De verdad es como un cofre del tesoro”, dijo Gabriel Prieto, profesor de antropología de la Universidad de Florida que no participó de la investigación. Para Prieto, se trata del descubrimiento de la década: “Es la primera vez que, como arqueólogos, podemos ver un entierro de la élite chimú”.
El especialista agregó que el diseño de las tumbas y el arte chimú sugieren que los mausoleos estaban “diseñados para estar abiertos”. El pueblo chimú entraba y salía, depositaba cuerpos u ofrendas y retiraba restos humanos “de esos entierros para colocarlos en plazas y venerarlos como ancestros”.
Preguntas abiertas sobre incas y chimúes
Henry Luis Gayoso, director del proyecto en Chan Chan y funcionario del Ministerio de Cultura de Perú, señaló que por ahora lo claro es que los personajes enterrados “son parte de la élite o están asociados a la élite chimú”.
Las autoridades peruanas informaron que los cuerpos siguen siendo analizados y que aún no revelaron detalles sobre los muertos: ni edades, ni sexo, ni lugar de nacimiento, ni la forma en que podrían haber muerto. En 2019, en otro sitio chimú, se habían encontrado casi 140 esqueletos de niños y restos de 200 llamas, posiblemente en un sacrificio masivo durante un episodio devastador de El Niño.
Para Robyn Cutright, antropóloga del Centre College que tampoco participó de la excavación, el hallazgo puede aportar mucha información sobre un momento transformador de la América antigua, cuando un reino se enfrentaba a un imperio en ascenso. Los cuerpos, los objetos y el diseño del mausoleo podrían dar pistas sobre cómo interactuaban chimúes e incas.
Aunque museos y colecciones del mundo tienen piezas chimúes, incluso de posibles tumbas reales, Cutright remarcó la diferencia: “Esta realmente es una gran oportunidad para ver algo que no hemos visto antes, una tumba real inalterada en Chan Chan”. Y agregó: “En un museo puedes ver algo genial que un saqueador le vendió a un coleccionista, pero esta es la verdadera esencia de cómo los arqueólogos cuentan historias”.
Con información de TN y agencias.