El termómetro no da tregua: el frío polar que tiene en vilo a los productores y amenaza las cosechas
El frío polar no da tregua y ya tiene en alerta a 18 provincias. ¿Qué pasará con el trigo, las verduras y la ganadería? Los números que preocupan a los productores.
El invierno desató su peor cara y el campo argentino lo siente en carne propia. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) renovó las alertas amarillas y naranjas por temperaturas extremas en gran parte del país, confirmando la llegada de un frente de aire polar que ya congeló el corazón productivo.
Para los productores agropecuarios, la madrugada se convirtió en una vigilia: los ojos fijos en los termómetros y el temor de que las marcas gélidas del fin de semana terminen afectando el rendimiento de los lotes. La principal preocupación se concentra en la zona núcleo, donde el trigo recién implantado atraviesa sus primeras etapas bajo estrés hídrico y térmico extremo.
¿Qué localidades registraron las temperaturas más bajas?
El ranking oficial del SMN expuso la crudeza del fenómeno. En Santa Rosa (La Pampa) el termómetro marcó -4.5 °C con una sensación térmica de -7.0 °C. Le siguieron Olavarría (Buenos Aires) con -4.1 °C y sensación de -7.3 °C; Bahía Blanca (Buenos Aires) con -4.0 °C y sensación de -8.4 °C; y San Carlos de Bolívar (Buenos Aires) con -3.9 °C.
En Córdoba, Marcos Juárez registró -3.9 °C (sensación -6.3 °C) y Laboulaye -3.5 °C. También se destacaron Victorica (La Pampa) con -3.0 °C y sensación de -6.7 °C; Junín (Buenos Aires) con -2.8 °C y sensación de -5.0 °C; Trenque Lauquen (Buenos Aires) con -2.5 °C; y Pehuajó (Buenos Aires) con -2.4 °C y sensación de -4.6 °C.
El cinturón hortícola bonaerense y las áreas productivas de La Pampa y el sudoeste de Buenos Aires sufrieron el rigor máximo. Con humedad superior al 90%, cielo despejado y brisa leve, las bajas temperaturas golpearon con fuerza. Las verduras de hoja verde —lechuga, acelga, espinaca— quedaron desprotegidas ante las escarchas, lo que anticipa problemas de abastecimiento y subas de precios en los mercados concentradores.
El peligro avanza hacia el norte
El verdadero riesgo de esta ola polar es su avance hacia zonas extrapampeanas y el norte del país, donde las alertas alcanzan a provincias tradicionalmente cálidas como Formosa, Chaco, Corrientes, Misiones, Santiago del Estero, Salta y Jujuy. Allí, las economías regionales no están preparadas para registros tan bajos.
En el NEA, preocupa que las plantaciones de cítricos y las pasturas para ganadería bovina sufran quemaduras en sus brotes tiernos. Si el frío seco se profundiza, el sector pecuario teme un freno en el rebrote del pasto, lo que obligaría a usar reservas forrajeras. En el NOA, las hortalizas primicias y frutales de Tucumán, Salta y Jujuy corren serios riesgos: el aire polar interrumpe los procesos florales y compromete los rindes de las próximas cosechas.
Cuyo tampoco escapa: en Malargüe (Mendoza) se registraron -4.2 °C con una sensación térmica de -8.6 °C, congelando canales de riego y deteniendo la poda invernal en viñedos mendocinos y sanjuaninos.
La excepción patagónica
Frente a este panorama, el SMN recordó que las alertas naranjas implican riesgos moderados a altos para la salud humana y los sistemas de producción intensiva. La única excepción relativa fue la Patagonia, donde las temperaturas gélidas se mantuvieron dentro de los parámetros normales, a diferencia del salto abrupto en las regiones agrícolas. Allí, Esquel (Chubut) lideró con -8.8 °C y sensación de -15.2 °C, seguido por El Bolsón (Río Negro) con -6.8 °C, Perito Moreno (Santa Cruz) con -6.2 °C y Paso de Indios (Chubut) con -5.4 °C.
Con una máxima que difícilmente superará los 8 °C en la franja central, el campo se prepara para otra noche crítica bajo el manto blanco del invierno.