El temporal que devastó La Criolla: la reconstrucción de los viveros tomará meses

¿Cómo quedó La Criolla tras el temporal? Los viveros, devastados, y los productores ya hablan de meses de trabajo. Conocé los detalles de una catástrofe que golpeó dos veces.

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El temporal que devastó La Criolla: la reconstrucción de los viveros tomará meses
El temporal que devastó La Criolla: la reconstrucción de los viveros tomará meses

La furia de la naturaleza golpeó sin piedad a La Criolla. Con ráfagas de 173 kilómetros por hora, el temporal del 18 de julio arrasó con los invernaderos de la zona, dejando pérdidas millonarias y un futuro incierto. Los productores, que aún intentan dimensionar el desastre, aseguran que la recuperación no será ni rápida ni sencilla.

Una noche de terror en La Criolla

Edgardo Siandra, productor de plantas cítricas y referente del sector, vivió en carne propia la magnitud del fenómeno. “Nunca habíamos vivido algo así”, confesó, recordando la madrugada en que el viento amenazó con llevarse todo a su paso. Tan violenta fue la tormenta que ni siquiera pudo abrir la puerta de su casa por la fuerza de las ráfagas.

Los minutos posteriores fueron caóticos. Vecinos desesperados pedían ayuda con techos volados, árboles derribados sobre viviendas y vidrieras destruidas. El pueblo quedó prácticamente incomunicado, con las calles cubiertas de escombros y objetos dispersos.

La evaluación de daños fue una odisea. La cantidad de árboles, ramas y postes caídos impidió el acceso a las zonas productivas hasta el día siguiente. Cuando finalmente pudieron llegar, el panorama era desolador. “Era una imagen de terror”, resumió Siandra.

Los viveros, en el ojo de la tormenta

La actividad que distingue a La Criolla a nivel nacional, la producción de plantas cítricas, fue la más perjudicada. “Prácticamente ninguno quedó al margen del temporal. Hay viveros con destrucción total de los invernaderos y otros con daños muy importantes. Todos fueron afectados”, explicó el productor.

En su caso particular, tres estructuras quedaron completamente destruidas. La empresa familiar cuenta con alrededor de 20.000 metros cuadrados de superficie cubierta, vital para cumplir con los protocolos sanitarios ante la emergencia fitosanitaria del HLB, la principal amenaza para la citricultura. La pérdida no solo impacta económicamente, sino que pone en riesgo la continuidad de la producción.

Crisis que se profundiza

El temporal llegó en un momento crítico para el sector. La citricultura ya atravesaba una fuerte caída de precios y dificultades comerciales, con productores obligados a descartar fruta por falta de rentabilidad. La destrucción de los invernaderos agrava aún más la situación.

Por eso, los viveristas piden al Gobierno provincial la declaración de emergencia y herramientas financieras acordes a la magnitud de las pérdidas. “No pedimos subsidios; necesitamos créditos blandos y accesibles que nos permitan reconstruir las instalaciones y seguir produciendo”, sostuvo Siandra, quien ya mantuvo reuniones con la Secretaría de Agricultura y el Consejo Federal de Inversiones (CFI).

Una reconstrucción lenta y costosa

Desde el día después del temporal, las familias viveristas trabajan sin descanso. Sin embargo, la magnitud de los daños hace que el avance sea lento. Las tareas incluyen retirar polietileno roto, desmontar estructuras metálicas deformadas y rescatar plantas que quedaron bajo los escombros.

“Primero fuimos reparando lo que todavía podía salvarse. Lo que quedó totalmente destruido tendrá que hacerse de nuevo”, explicó Siandra. La reconstrucción de algunos sectores demandará comenzar desde cero, un proceso que insumirá varios meses y fuertes inversiones.

El impacto en el turismo y la comunidad

La empresa de Siandra también se dedica al enoturismo. Aunque los viñedos no sufrieron daños importantes por estar en reposo invernal, el impacto emocional condicionó las actividades previstas para las vacaciones. Aun así, decidieron mantener una visita programada. “Anímicamente no había ganas, pero la gente no tenía la culpa. Terminó siendo una jornada muy emotiva porque los visitantes nos brindaron un enorme apoyo”, recordó.

La comunidad también sufrió las consecuencias. Numerosas viviendas perdieron sus techos, una escuela primaria quedó con riesgo estructural y los alumnos no tienen clases presenciales. El municipio y las organizaciones sociales impulsaron campañas solidarias para ayudar a los damnificados.

“Hoy el pueblo ya empieza a verse más limpio. De a poco cada familia va reconstruyendo su casa y tratando de salir adelante”, afirmó Siandra, destacando la respuesta comunitaria.

Segundo golpe en menos de un año

Este temporal no fue un hecho aislado. En diciembre, una intensa granizada ya había destruido las cubiertas de los invernaderos. “Habíamos terminado de colocar los techos nuevos y la tormenta los volvió a romper”, lamentó Siandra.

La sucesión de fenómenos extremos preocupa a los productores, que enfrentan costos crecientes y la necesidad de reconstruir instalaciones esenciales. La recuperación será larga, pero el desafío inmediato es claro: preservar la producción, reconstruir los invernaderos y sostener una actividad clave para La Criolla.

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