El telescopio James Webb capturó una imagen que parece un cerebro flotando en el espacio

¿Qué secretos esconde esa inquietante forma que el telescopio más poderoso captó en las profundidades del espacio? La NASA reveló una imagen que desafía la imaginación y tiene una explicación científica que te sorprenderá.

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El telescopio James Webb capturó una imagen que parece un cerebro flotando en el espacio

El Telescopio Espacial James Webb de la NASA reveló una nueva y sorprendente imagen del cosmos que ha dejado perplejos a los científicos. Lo que parece un “cerebro” flotando en la inmensidad del espacio es en realidad la Nebulosa del Cráneo Expuesto, una nube de gas y polvo que rodea a una estrella en sus últimas etapas de vida. Este hallazgo, publicado esta semana, demuestra una vez más el poder del instrumental más avanzado de la agencia espacial estadounidense para desentrañar los misterios del universo.

¿Qué es realmente esta extraña formación?

La nebulosa, oficialmente denominada PRM 1, no es un descubrimiento nuevo, pero las capacidades del James Webb permiten observarla con un detalle sin precedentes. Se trata de una formación de gas y polvo que envuelve a una estrella moribunda, capturando diferentes fases de su evolución final.

La NASA explica que la estructura parece tener regiones distintas: una capa exterior de gas, compuesta principalmente por hidrógeno, que se desprendió primero, y una nube interior con más complejidad que contiene una mezcla de diferentes gases. La línea oscura que atraviesa verticalmente la nebulosa, responsable de su apariencia craneal, podría ser el resultado de una explosión o un flujo de salida de la estrella central.

El destino incierto de una estrella agonizante

Un misterio clave que rodea a esta formación es el futuro de su estrella central. Por el momento, los científicos no saben a ciencia cierta si este astro explotará como una supernova o si se desvanecerá lentamente hasta convertirse en una enana blanca.

Este desenlace depende críticamente de la masa de la estrella, un dato que aún debe determinarse con precisión. Las imágenes que permiten este análisis fueron capturadas con la cámara de infrarrojo cercano (NIRCam) y el instrumento de infrarrojo medio (MIRI) del telescopio, tecnologías que detectan estructuras invisibles para el ojo humano.

Cabe señalar que esta peculiar nebulosa con forma de cerebro fue descubierta originalmente hace más de una década por el Telescopio Espacial Spitzer, también de la NASA, predecesor del James Webb.

¿Por qué vemos formas familiares en el cosmos?

La Nebulosa del Cráneo Expuesto es un ejemplo clásico de pareidolia, un fenómeno psicológico por el cual nuestro cerebro reconoce patrones o formas familiares, como rostros o animales, en estímulos aleatorios. No es la primera vez que el James Webb captura imágenes que evocan objetos terrestres.

Anteriormente, el telescopio ha fotografiado formaciones que se asemejan a langostas, mariposas e incluso a la pata de un gato. Este mecanismo de adaptación, según los especialistas, nos ayuda a identificar rápidamente amenazas o aliados en nuestro entorno, aunque a veces nos juegue una broma cuando miramos al cielo.

El caso más común de pareidolia es el juego de encontrar figuras en las nubes. En el vasto y a menudo abstracto paisaje del universo, instrumentos como el James Webb nos brindan estas conexiones visuales sorprendentes, mezclando el rigor de la ciencia con la poesía de la exploración espacial.

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