El telepeaje debutó y cientos quedaron atrapados bajo la lluvia: la advertencia que nadie les dio
El nuevo cobro digital en el puente General Belgrano arrancó con filas bajo la lluvia, carteles que indican un sistema y oficinas que exigen otro. A los que ya pagaron la oblea les avisaron que no les sirve, y hay un dato sobre la tarifa que conviene conocer antes de cruzar.
El estreno del nuevo sistema de peaje en el puente General Belgrano se convirtió en un dolor de cabeza para cientos de conductores. Entre la llovizna, filas interminables y datos contradictorios, la jornada inaugural del cobro digital derivó en un colapso operativo que nadie anticipó.
Durante el fin de semana, decenas de automovilistas soportaron horas de espera a la intemperie para regularizar el trámite de sus vehículos. La falta de información clara y la circulación de versiones cruzadas generaron desconcierto entre quienes cruzan a diario entre Corrientes y Chaco.
Un cambio de golpe: privatización y despidos
El malestar tiene su origen en la abrupta transición hacia el cobro digital. El Gobierno nacional privatizó el corredor y otorgó una concesión por 20 años a Corredor Litoral SA, una Unión Transitoria de Empresas (UTE) integrada por JCR SA y Néstor J Guerechet SA. La medida incluyó el despido de unos 150 trabajadores.
Aunque las barreras permanecieron levantadas durante varios días por el traspaso, la entrada en vigencia del nuevo cuadro tarifario desató una carrera de los conductores por conseguir el dispositivo adhesivo. La razón: evitar la tarifa duplicada de $3.700 frente a los $1.850 con telepeaje.
Carteles verdes, oficina con otra versión
La controversia central surgió por la contradicción entre la señalética vial y la atención presencial. Sobre la ruta, los carteles aéreos de color verde indican que el sistema válido es Telepase.
Pero al llegar a la oficina administrativa, ubicada al costado de las casillas de peaje, el personal informaba que la plataforma admitida era únicamente Telepeaje Plus.
Muchos automovilistas ya habían comprado la oblea de Telepase en comercios adheridos como RapiPago, pagando cerca de $8.500. Al presentarse en el control, se encontraron con que ese sistema no era aceptado en la vía interprovincial. La alternativa era iniciar un trámite virtual secundario con plataformas poco amigables.
En rigor, el Telepase nacional sí funciona en la arteria una vez vinculado a una billetera virtual, pero la falta de aclaración oficial convirtió el proceso en un laberinto burocrático.
Un solo empleado para cientos de conductores
El cuello de botella en la atención presencial agravó la situación bajo la lluvia. Para cientos de personas que llegaron a tramitar la oblea gratuita o verificar su estado, la concesionaria dispuso de un único operario en la oficina. Ese agente debía verificar los datos del conductor, buscar el dispositivo físico y colocarlo manualmente en el parabrisas de cada vehículo.
La escasez de personal expuso una falla grave de planificación. La preadjudicación de los corredores se concretó el 4 de agosto y la concesión definitiva se formalizó el 24 del mismo mes. La administración tuvo casi un mes y medio para organizar una campaña informativa eficaz, pero optó por la omisión hasta que el conflicto estalló.
Cobros irregulares y barreras levantadas
Mientras las filas por las obleas no paraban, la operatoria de cobro en el viaducto lucía desarticulada. Las casillas físicas siguen sin personal y con carteles provisorios de paso libre, porque aún no se instalaron los lectores de código QR ni los tótems automáticos para tarjetas de débito y crédito.
Esa falta de infraestructura derivó en un cobro desigual: a algunos conductores con Telepase se les debitó automáticamente el monto desde sus billeteras digitales durante los primeros días. Luego, ante los inconvenientes, se levantaron las barreras y se pudo cruzar sin cargo alguno.
Los primeros días del telepeaje dejaron al descubierto improvisación técnica, el malestar por los despidos y una indignación ciudadana que creció bajo la lluvia.