El Teatro del Bicentenario cumple 10 años y su directora revela el sueño que cambiaría la danza en San Juan
Diez años de excelencia y un teatro que ya es segundo hogar. Pero cuando le preguntaron por lo que falta, Silvana Moreno no habló de escenarios ni de carteleras: nombró un proyecto que cambiaría para siempre la danza en San Juan.
El 21 de octubre el Teatro del Bicentenario soplará las velitas: diez años desde aquella inauguración que cambió el mapa cultural de San Juan. A pocos días del aniversario, su directora, Silvana Moreno, se sentó a repasar una década entera en una charla con Tiempo de San Juan.
La síntesis que elige para definir esta etapa es contundente: "la búsqueda de la excelencia, el legado que el teatro deja para San Juan y la transformación constante que promueve y produce".
La flauta mágica, el recuerdo que la marcó
Cuando se le pide elegir un espectáculo que la haya atravesado de un modo especial, Moreno no duda. Se queda con la producción original de la ópera La flauta mágica, junto al maestro Eugenio Zanetti. "Fue una producción sumamente importante que nos demandó más de dos años y medio de trabajo previo y que ha dejado una huella y un legado imborrable para este teatro", recuerda.
Una vidriera cultural que mira al país y al exterior
Sobre el lugar que ocupa el coloso sanjuanino en el escenario nacional e internacional, la directora plantea una lectura amplia. "Hoy San Juan ocupa un lugar de visibilidad nacional muy importante porque somos protagonistas de la federalización de la cultura. Somos uno de los centros que permite, promueve y facilita esa descentralización en nuestro país", explica.
A eso suma una proyección hacia afuera que se explica por la calidad de lo que se ofrece: "tenemos una proyección internacional gracias a la calidad de las actividades, los invitados y las propuestas que suceden en torno al teatro, no solo en sus escenarios, sino en todos los espacios que promueve la institución".
Un vínculo que se construye todos los días
La relación con los artistas sanjuaninos, según Moreno, no se sostiene sola. "Es un vínculo que se construye día a día. Desde la inauguración del teatro, nunca se dejó de trabajar ni de generar movimiento, ni siquiera durante la pandemia", afirma.
Ese trabajo constante fue armando una red: "Eso va consolidando vínculos personales e institucionales; algunos se mantienen de manera continua en el tiempo, otros se renuevan según el proyecto". Y remata con una idea fuerte: "lo que es indiscutido es que el ecosistema sociocultural, de las artes escénicas y de las industrias creativas de San Juan encuentra en el Teatro del Bicentenario a un gran facilitador en todos los sentidos".
La formación, un pilar desde el inicio
Los programas de formación ocupan un lugar central en la institución. "Han sido un pilar fundante", sostiene la directora. En particular, el de danza abrió sus puertas casi al mismo tiempo que el teatro, en 2017, con Victoria Balanza al frente.
Desde entonces el área no dejó de crecer: "Venimos trabajando intensamente en este espacio que año a año supera su propio status quo, transformando a todas aquellas personas que deciden volcar su tiempo a una formación orientada a la profesionalización del ballet y de la danza en su sentido más amplio".
La escucha, la clave para sostener la excelencia
Mantener el teatro en pie y conectado con la sociedad exige, para Moreno, una actitud concreta. "La clave está en la escucha. En dejarse atravesar por lo que el teatro produce en las personas que se acercan, independientemente del rol que ocupen", explica.
Audiencias, maestros, invitados, técnicos, trabajadores o gente de otros ámbitos que elige el lugar para cruzar sus proyectos con lo artístico-cultural: todos entran en esa ecuación. "Esa es nuestra mayor fuente de inspiración: comprender dónde el teatro va ocupando los espacios que la comunidad necesita y requiere".
La devolución del público: sonrisas y lágrimas
Consultada sobre cómo vive la gestión la respuesta del público sanjuanino, Moreno no escatima elogios. "Siempre ha sido maravillosa", asegura. Y describe escenas que no necesitan explicación: "La devolución de las personas al salir de la sala a veces no necesita palabras: se refleja en una sonrisa, en lágrimas de emoción o en esa sensación de haber vivido una experiencia única, incluso si vinieron a ver la misma obra tres veces".
Para ella, ahí está la esencia de lo que hacen: "Ese es, precisamente, el poder transformador del arte".
Lo que viene: un homenaje a Zanetti
Con la mirada puesta en la próxima temporada, la directora adelanta parte del rumbo. "Sin hacer spoilers, a partir del inminente fallecimiento del maestro Eugenio Zanetti, estamos proyectando tenerlo presente el año que viene de alguna manera", cuenta.
El recuerdo del maestro pesa: "Él nos dejó un enorme aprendizaje en todos los sentidos y nos gustaría rendirle un merecido homenaje a su figura".
El teatro como segundo hogar
En lo personal, Moreno reconoce que el rol la atraviesa por completo. "Me atraviesa en todos los aspectos: en lo personal, lo profesional y lo artístico", dice. Y define su relación con el espacio: "Es parte de mi cotidianidad, mi segundo hogar, y las personas con las que convivo aquí son también mi familia, junto a mi familia de sangre —madre, padre, tíos, abuelos, esposo e hijos—".
El gran anhelo: una compañía profesional de danza
Más allá de todo lo logrado, siempre queda un sueño pendiente. Y el de Moreno es ambicioso: "Es un sueño compartido que ansiamos y aspiramos a que se transforme en un proyecto concreto: uno que, con los avales necesarios, va a modificar el contexto de la danza en San Juan".
La meta tiene nombre propio: una compañía profesional de bailarines para la provincia. "Este teatro y la provincia merecen tener una compañía profesional de bailarines. Ese es nuestro gran anhelo histórico, un sueño que compartimos profundamente con Victoria Balanza", cierra la directora.