El tatuador de Río Gallegos que borra las cicatrices del cáncer sin cobrar un peso

Mientras muchas esperan el mes rosa para hablar de prevención, en Río Gallegos hay un tatuador que hace algo que casi nadie: reconstruye aréolas mamarias gratis a sobrevivientes de cáncer. Lo que encontró del otro lado del espejo es lo que realmente importa.

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El tatuador de Río Gallegos que borra las cicatrices del cáncer sin cobrar un peso
El tatuador de Río Gallegos que borra las cicatrices del cáncer sin cobrar un peso

En Río Gallegos hay un estudio de tatuajes que, desde 2018, hace algo que muy pocos hacen: reconstruir aréolas mamarias gratis para mujeres que atravesaron una mastectomía por cáncer de mama. Detrás de esa tarea está Nicolás García, dueño de Manicomio Tattoo, que convirtió su oficio en una herramienta de reparación física y emocional.

La iniciativa no tiene fecha de vencimiento ni se limita al mes rosa. Aunque gana visibilidad durante las campañas de concientización, se mantiene activa todo el año para acompañar los tiempos reales de cada recuperación en la Patagonia.

Un proyecto que nació de una historia cercana

García contó a Radio LU12 AM680 que el disparador fue una amiga que atravesaba la enfermedad y que participaba activamente en campañas de prevención. “Todo empezó por una amiga mía que estaba pasando por esa enfermedad y ella se encargaba mucho de hacer todas las campañas de prevención. Seguí un poco lo que hacía ella y, si lo podía hacer con el arte, era mejor para poder ayudar a cerrar un ciclo”, recordó.

Desde aquellos primeros bocetos hasta hoy, las consultas se multiplicaron. Mujeres que buscan devolverle a su cuerpo la armonía que las cirugías les quitaron.

Un tatuaje que no es un tatuaje cualquiera

La micropigmentación de aréolas exige técnica y una observación minuciosa de la fisonomía de cada persona. “En realidad el procedimiento es el mismo que el de un tatuaje convencional. Lo único que tenés en cuenta es el tono de piel, porque tiene que ser lo más parecido a lo que tenían. No todos son iguales ni tienen la misma pigmentación”, detalló García sobre el trabajo que realiza en su estudio de la calle Santiago del Estero.

El impacto no se mide solo en la piel. El momento frente al espejo suele marcar un quiebre en el duelo por el cuerpo anterior a la enfermedad. “Sienten emoción porque el espejo te devuelve como que estás completa. Más allá de que por ahí hay algunas que tuvieron la operación y no era solo una cicatriz sino que les faltaba completamente la aréola, cuando se ven en el espejo se ven completas”, graficó.

El requisito que no se negocia: la salud primero

Para García, la ansiedad no puede pisar el rigor médico. La intervención solo se realiza con el apto del profesional tratante que confirme que la cicatriz está en condiciones óptimas. “Lo que sí recalco es que tiene que tener el apto médico para poder hacerlo, que la cicatriz esté bien y que se pueda tatuar en el momento”, remarcó.

Eso obliga, muchas veces, a moderar expectativas. “Por ahí han ido a verme pero todavía estaban en el tiempo de cicatrización y no se podía hacer. Eso se habla mucho antes para que no lleguen con la ilusión de tenerlo ya. Tienen que esperar un poco más y por ahí se frustran, pero hay que respetar esos tiempos”, explicó.

Derribar prejuicios, un paso clave

Otra barrera frecuente es cultural. A la vergüenza de mostrar el torso desnudo o al prejuicio sobre los tatuajes se suma la diferencia generacional. García asegura que su prioridad es que cada mujer se sienta cómoda. “Trato de que sea lo más respetuoso y que ellas se sientan lo más cómodas posible. El negocio es un local familiar, mi señora está trabajando adelante. Para mí lo primero que tienen que hacer es sacarse el prejuicio y charlarlo con el tatuador para sacarse todas las dudas”.

Gratis, siempre

El servicio no tiene costo para las solicitantes. Para García, abrir las puertas de su taller sin cobrar honorarios es una elección ética que no le genera desgaste. “La verdad que me siento muy contento, muy orgulloso. Me parece que ayudar a las personas es hermoso y mientras lo pueda hacer y tenga todo para hacerlo, lo voy a seguir haciendo”, sentenció.

El estudio también ofrece alternativas para quienes no quieren una reconstrucción anatómica hiperrealista: las cicatrices pueden intervenirse con motivos botánicos, simbólicos u otros estilos, con la misma intención reparadora.

Las interesadas pueden consultar a través de las redes sociales de Manicomio Tattoo.

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